Rarezas

Escrito por Marié

10 de junio de 2024

Vamos a celebrar algo: excentricidades, locuras, rarezas.

¿Nos imaginamos el día de hoy como un día de fiesta? Todos los días deberían ser sentidos como si lo fuesen.

Vamos a quitarnos, si es que lo usamos, la bata del trabajo, el mandil, o el uniforme y… podemos comenzar por arreglarnos un poco el pelo. «En mi caso da lo mismo, el mio está igual peinado que despeinado».

Si te gusta, pon un poco de color en tus labios, en los ojos, o en ambos. O no hagas nada de esto, solo es para intentar preparar tu mente y tu espíritu.

Detente a observarte y dite cosas bonitas, por ejemplo: ¡Que guapa estás hoy! ¡Que feliz me siento! ¡Voy a disfrutar de la fiesta!

Sigue imaginando este día especial, podría ser el día de una presentación importante, una sorpresa inesperada, el mejor regalo de la vida o el comienzo de las fiestas del barrio. Escucha el chupinazo. (¿Se dice así en todas partes?)

Así que ¿Comenzamos?

¿Quieres que engalanemos hoy, ya que es fiesta, nuestras palabras?  O ¿Podríamos adornar con guirnaldas cada reflexión?

Quizás utilizar purpurina de azúcar para aderezar las copas con las que brindaremos. Como un cóctel delicioso. Umm rico sabor. Imagínalo.

Nuestros brindis de hoy serán mis primeros saludos al astro rey.

Hoy va a ser un saludo desde mi abrazo, mi agradecimiento por poder volver a observarlo, similar a los de yoga, que también me encantan.

¿Sois leales y sabéis guardar secretos? ¿Puedo contar con vuestra discreción?

¡Va por vuestra salud, por la salud del mundo!, Compañeros, alzad las copas, los vasos, las jarras…

Vamos a brindar por las rarezas que nos hacen únicos. ¿Quien llamó rarezas a las maravillas únicas y personales?

¿Eres una rareza, o yo lo soy? Quizás todos lo somos y para mí es encantador.

¿Sientes curiosidad?, seguro, porque creo que todos, cuando nos quedamos a solas con nuestros pensamientos, creemos de nosotros mismos que algo raros si somos.

No os seguiré haciendo esperar.

Ahora que estoy inspirada confiaré en vuestro admirable sentido de la lealtad., de muchos lo conozco de buena mano.

Al menos es lo que me demostráis en vuestros comentarios, no dejaré que esa rara que vive en mi azotea me haga dudar de ellos.

¡Skol!, amigas que estáis ahí siempre, al otro lado de mis reflexiones. Y también a los amigos.

Seguiré sin intentar gustar a todo el mundo, nunca lo he hecho y nunca lo justificaré. No es mi objetivo, además de ser imposible ¡No lo hagas!, supongo que sería frustrante. Siempre hay algún comentario ofensivo y desacertado.

Más cosas a agradecer a mi «informático», filtrar todo lo que no aporta.

Para mí, intentar que mis cosas gusten a todo el mundo es algo imposible, teniendo en cuenta que soy un poco rara. Y, lo último que pretendo es que nadie tenga que aceptar mis rarezas. Tampoco pretendo hablar sobre mí, hoy vamos a desentrañar las rarezas.

 

“Hay que deshacerse del mal gusto de querer llevarse bien con todos»

 

«Las cosas grandes a los grandes, los abismos a los profundos, las finezas a los sutiles»

 

«Las rarezas a los raros”.  — Friedrich Nietzsche

 

 

Acompáñame, vamos a destapar la caja de las rarezas.

No creas que están encerradas, están a la vista, pero un poco escondidas, nadie quiere que se vean.

Quítate el uniforme de trabajo, el mono, la bata, lo que sea que utilices, o no lo hagas, ¡creo que ya lo había dicho!… Pero me enrollo por si lo habías olvidado.

Es más, yo además del guardapolvo que uso para pintar me voy a quitar el antifaz de prestidigitadora para poder haceros entender algunos de mis trucos.

Bueno, es un decir, no hay trucos, solo diferentes maneras de observar y de actuar. Creo que hay que ser muy observadora para poder ser buena aprendiz.

Si observas bien llegarás a entender todo, o casi todo. Vamos a intentar entender todas las diferencias, son infinitas, como nosotros.

Y como no quiero utilizar las rarezas de los demás, hablaré de las mías. Aunque, en confianza, no somos tan diferentes.

Mi vida está rodeada, como casi todas las vidas que he conocido, de un cúmulo de “diferentes realidades”.

En ellas viven mezclándose la cordura con la locura y en mi caso, de su unión nacen mis reflexiones, mi creatividad, mis poemas, mis pinturas … supongo que si no nos dejamos llevar por esa parte contradictoria que todos tenemos, quizás algunas maravillas no hubiesen visto la luz.

Aunque a veces tiene que suceder algo inesperado, doloroso, o simplemente imprevisto, para que esos duendes escondidos en nuestros rincones, asomen su nariz.

Bueno, sigo, esas «rarezas» que todos albergamos, creo que son necesarias porque nos ayudan a intentar entendernos.

Gracias a ellas, a observarlas y a intentar buscar su esencia, he aprendido que puedo comprender un poco mejor a esta enmarañada humanidad, de la que formo parte.

¿A ti también te ocurre esto?… Si abro mí caja despacio, siempre con un poco de susto por si salta inesperadamente el inconfundible payaso, a darme en las narices, compruebo que me pertenecen cosas contradictorias. Observa a ver si a ti tambien.

En ella viven escondidas: la prudencia, la sensatez o la madurez en contrapartida con las que se esconden también en otros rincones, como la eterna locura, la exaltación o frenesí, o la pasión. No obstante, intuyo que sin los últimos no habría podido mostrar lo más profundo de mi arte, ni mi creatividad habría asomado sus ojos asustados.

Si miro el conjunto que forman todas ellas, y solo he mencionado dos o tres de las infinitas que viven en ese mundo oculto, puedo intuir que probablemente son las que construyen los límites entre la realidad y la imaginación fantástica.

Sigue comparando y verás las similitudes entre nosotras, durante todos estos procesos de ensayar aceptando mis rarezas he intentado contestarme a muchas inquietudes, como por ejemplo: ¿qué “variedad” de cerebro tenemos los que nos sentimos tan distintos?, tan raros, ¿habrá diferencias en ellos con los de otros?

Mi rareza más visible es mi desatada imaginación, pero la amo, ayuda mucho, sobre todo en pérdidas, momentos de soledad, decepciones…

La utilizo para conseguir acercarme a una realidad menos rara, es este caso menos rara es menos dolorosa, porque realmente lo doloroso es raro, no debería existir, no lo acepto como lo normal. Así que si no es normal, es raro.

Y mi característica mas evidente es mi divergencia de casi todo lo conocido, es la que más define mis rarezas. Pero me hace ser quién soy, no la puedo encerrar porque dejaría de existir.

Y siempre he creído que la personalidad nos acompaña como alma inmortal por alguna razón.

Pero una cosita, una advertencia, ¡Amiga artista, cuidadito con la pasión!

En nosotras, es necesaria para nuestro arte, pero si la desencadenamos desmedidamente, viene acompañada de la locura y ella si tiene la capacidad de llenar todos los orificios.

A veces esa locura se apodera de todo y, déjame que te pregunte: ¿Te parecería extraño que sienta que a veces yo no elijo las palabras, ni los colores, ni los temas? Realmente considero que ellos me eligen a mí. Son ellos los que zurcen adecuadamente mis agujeros para remendar las posibles realidades.

No sé si es el huevo o la gallina, Si yo vivo a través de ellos o ellos a través de mi.

¡Amiga creativa, amigo creativo!, creo que tenemos muchas cosas en común, quizás una chispa diferente viviendo en la azotea, o quizás algún trastorno mental no diagnosticado, (realmente no necesito un diagnóstico).

¡Sígueme querida!, creo que en este mundo nuestro, el del arte, estamos todos un poquito chiflados, pero ¿Es lo normal no? Para poder hacer saltar el corazón de alguien hay que estarlo.

Si te sirve de ayuda yo intento cada día alejarme lo suficiente de algunos de los dramas que utilizan mi mente como lugar de entrenamiento … intento equilibrarla lo suficiente para que alguien, al menos, pueda entenderme. Pero sobre todo para lograr un poco de calma por ahí arriba.

¿Que por qué lo hago? ¿Por qué crees? Yo hago lo que hago por muchas razones pero probablemente también sean rarezas y solo me sirvan a mi, pero igualmente te cuento:

En ocasiones para sacar de paseo los silencios demasiado extensos, o para mostrar mi sentir para que tú lo sientas.

Algunas veces, disfrazo las emociones con mis palabras para que sean más accesibles.

Otra razón es para hacerte reír en alguna ocasión, y en otras para sacarte unas lágrimas, también para ver como que se te eriza el vello… ¡Pero siempre para estimular tu corazón!

El propósito del corazón es sentir, reír, y llorar… Latir con fuerza.

Verás como te suena: Todos esos personajes, duendecillos escondidos, que viven en mi, suelen dar grandes saltos, de mi mente a mis páginas, a mis colores o a mis macetas, y algunas veces me pillan de sorpresa, desprevenida.

Quizás todo esto te traiga recuerdos similares, no tiene que ser pintar, en tu caso, pero seguro que alguna actividad llega a tu vida y te asalta sorpresivamente, moviendo tu emoción y empujándote a hacer el mejor pastel, la comida más deliciosa, o plantar ese árbol que tus nietos disfrutarán.

Lo mismo mis rarezas son más comunes de lo que pensaba y no debería llamarlas rarezas.

¿Te parece raro que suela martillear mis teclas a las dos de la madrugada? ¿Tú que haces cuando no puedes dormir?

Te voy a  contar algo que yo suelo hacer, tengo una rareza, que es la malsana y molesta (para mí compañero), costumbre de moverme si no puedo dormir, así que prefiero coger mi cacharro y ponerme a escribir, o levantarme a hacer algo hasta que la savia benéfica que provocan mis musas, se transforme en sueño.

Realmente, al final, no creo que sea una rareza, ni tampoco que sea poco frecuente, seguro que si tienes momentos insomnes también haces cosas.

Supongo que son habituales ciertos comportamientos que mueven las almas que todos poseemos.

Si lo pienso más despacio, me puedo convencer de que no soy tan rara, solo un poco distinta de lo convencional. Pero todos deberíamos serlo ¿No?

También como todos, sempre creo estar en el lado correcto, pero nunca lo sabré, ni tú tampoco. La vida, a veces, no da para tanto.

Mi mente, al menos, no llega hasta algunas conclusiones.

Creo que forzarse a creer algo sin saber exactamente el efecto, es faltar a la verdad.

Pero para seguir sin faltar a la verdad, al menos no opino que mis rarezas sean suficientes como para que alguien me observe y crea conveniente llamar a la policía, je je.

De todas formas, no podrían hacer nada.

Cuando las rarezas son Intensas y las llamas son muy altas, suele venir en mi ayuda un fénix. Un ave con esa gran hidalguía y a la vez humildad, es siempre bien recibido, tiene las características de quien se sabe invencible.

Y otra cuestión, ¿Quién dijo humana? No sé si lo soy, solo sé que eso dicen. Quizás sea una especie anónima aplicada a la espiritualidad.

¡Ya no hay sanatorios para mí! Ja ja ja. Quizás esté faltando un poquito a la verdad. ¡Debería averiguarlo!

Quizás no tengas ganas, no quieres gastar tu tiempo con estas cuestiones, lo entiendo.

Soy una cazadora que se entusiasma con las personas, las intento atrapar para poder hacerlas sentir mi amor.

Igual que una madre, y no te permito que te sientas excluida de una vida rutilante, al menos es lo que yo observo.

Aunque a ti te parezca una rareza, a mí me entusiasma. Somos distintos, quizás lo que a ti te apasiona a mí me parece raro ¿no? Es lo normal.

Amo muchas cosas, como tú, pero no todas parecen vivas, ni iguales para nadie.

Puedo afirmar que soy una cincuentañera joven, agradecida a los árboles, a los animales, a las rocas y a la tierra.

Sé que a algunas y algunos os gustan mis rarezas, por ellas me he sentido en momentos aplaudida, abrazada.

Me asombra enormemente y estoy muy agradecida por los que me observáis, los que os perdéis entre las historias de las personas de las que escribo.

Supongo que porque muchos los habéis conocido y acogéis mis palabras con amor.

De todas maneras, ¡Ten cuidado!, estas cosas se contagian! El amor es siempre contagioso, pero nunca lo suficiente.

No me preocupo porque me gusten las cosas raras, son las más ejemplares.

Son de las que más se habla, aunque no sea bien, pero no importa, el cambio ya está en marcha aunque sea desde creencias poco convencionales.

Realmente, si observas una parte de la historia, los raros se terminan convirtiendo en los héroes, en los que promueven los cambios, aunque las medallas se las pongan casi siempre otros.

Suele ser así, por eso no me fio de algunas medallas. Soy rara, a mí me convencen los hechos.

Nunca me convencerá un pobre humano que aspira a ser Dios. Normalmente, terminan dándose de bruces con los muros y las ansias.

Soy tan rara que me creo pequeña, y en esta pequeñez que siento, hay grandeza. ¡No me opongo a mí!

¿Quieres más razones? Me duelen los brazos, quizás necesite de cirugía, y creo que es de nadar siempre a contracorriente.

Tengo la certeza de que pocas personas van a venir a rescatarme si me vuelvo loca. Los que vengan serán bien recibidos y serán los que continúen conmigo por mi solitaria travesía.

Sé que la luz que ellos me ceden, sin inventar nada, es incorruptible y la utilizaré como la mula tozuda que soy a veces.

¡Pobre loca excéntrica!

¿Quijotesca? La excentricidad y la locura me sirven de inspiración para cualquier cosa en mi vida. En ocasiones es lo único que invita a mi imaginación a escapar de una realidad insatisfactoria.

Realmente pienso que mi imaginacion no solo me ayuda a escapar, en algunas ocasiones me amarra a una realidad mejor y fuera de ella me siento como loca.

Menos mal que a fin de cuentas las palabras quedarán. Gracias WordPress.

Gracias musas, gracias familia y amigos, gracias diosas, heroínas, dragones, brujos y demás, nacisteis en mis reflexiones y algunos habéis muerto en ellas. Pero detrás de cada uno hay un gran estruendo, el formado por el monumento que habéis sido o continuáis siendo.

¡Tranquila! Todo termina y hay de quien no queda ni la ceniza.

Por eso mi rareza más rara es invitarte a la inmortalidad.

Te invito al bando de los héroes, aunque la muerte es democrática, acompaña también y con más placer a los villanos.

Igualmente seguro que en el futuro puedes encontrarte entre mis reflexiones, quizás desmenuce los ratos compartidos, los buenos momentos y las adversidades compartidas, incluso alguna muerte. ¡No te asustes!

Siempre hablo de ella, es nuestra eterna compañera y a mí personalmente me parece un tema fascinante.

Por eso me gusta utilizarla, todos tenemos maneras preciosas y ejemplares, o detestables de vivir, y una posible consecuencia puede ser una bonita matera de morir o un estilo igualmente detestable de hacerlo. “Estilismos normales, estilismos raros.

¿No os gusta la dama de la guadaña? Pues el lugar donde la deja cada día al descansar es detrás de cada una de nuestras puertas. ¡Es el eterno juego de la vida! Y esto no es una rareza, es la mayor de las verdades y la única evidente, aunque a la mayoría os parezca espeluznante.

Y bueno como conclusión creo que lo normal son las rarezas, una escala formidable de rarezas, entonces ¿la normalidad no existe?

 

Rareza: extrañeza, anormalidad,

singularidad, curiosidad, extravagancia,

originalidad, innovación, improbabilidad,

excentricidad, excepción, elegancia.

 

La finalidad más importante es no sufrir, así que ¿por qué no decidimos morir danzando?

Te invito a hacer lo que yo: Allá donde veo una sospecha de genial locura, la atraigo a mi corazón.

 

¡Namasté!

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