¡No, yo no encajo!

Escrito por Marié

24 de julio de 2023

A pesar de decirlo hasta la saciedad es algo que vive conmigo desde que comenzó mi vida consciente. Y es totalmente cierto, todo es tan diferente de mi sentir que no puedo dejar de decir: – ¡No, yo no encajo!

Y, como digo, lo tengo claro desde siempre, no quería jugar con muñecas, ni con cartas ni juegos, quería oír música, los trinos de los pájaros en libertad, leer, escuchar a mis abuelos, regar las plantas, mirar los árboles, a los animales. Y cuando tuve edad de seguir una moda, creé mi propia moda.

En aquella época no tenía nombre, solamente me sentía diferente, hoy a todo hay que darle un nombre y nos llaman frikis…

Actualmente, me doy cuenta de que yo no soy el problema, los iguales son los que tienen el problema. Afortunadamente, cada vez somos más, y dejaremos de ser diferentes para ser los tesoros más preciados.

 

“Cada vez que te encuentres del lado de la mayoría, es tiempo de hacer una pausa y reflexionar”.

-Marc Twain-

 

¿Te lo has preguntado alguna vez?

Yo creo que sí, y que realmente somos muchos los que sentimos así. ¿El problema? Que es más fácil seguir la corriente que remar en su contra.

Me entristece enormemente este conformismo, esta falta de sinceridad y de espíritu de sacrificio.

¿Por qué, si te sientes diferente, no lo muestras?, ¿por qué permites que el mundo siga engulléndote?

No me apetece sentirme dentro de un gran estómago caliente y cómodo, junto con personas también cómodas y sin personalidad.

Tu error es querer borrar las diferencias, es pensar que lo distinto no es bueno, en discriminar al otro porque no es tu espejo.

Yo creo que todas las diferencias nos enriquecen, nos mejoran y hacen que queramos seguir nuestra propia y especial evolución.

Ahora que me estás leyendo, es el mejor momento para que te hagas preguntas: ¿Realmente, soy igual a todo el mundo? ¿O soy de verdad diferente?

Si dudas en tu respuesta es que todavía puedes hacer algo. Si al leer esto te da una sensación de desazón en el estómago, es que vives en la mentira generalizada y tu cuerpo te lo está mostrando.

Creo que no debes malgastar más momentos de tu vida intentando encajar en algo imposible. ¿Cómo vamos a querer ser iguales cuando todos somos totalmente diferentes y únicos?

Lo raro es que aceptemos querer parecernos entre nosotros, para mí es algo imposible. Es imposible parecer iguales, sentir y tener gustos parecidos, o hacer las mismas cosas, cuando cada uno tenemos aptitudes totalmente distintas.

Por eso nunca he cuadrado en ninguna moda, ni estética, ni de ninguna otra cuestión. ¿Qué queremos? ¿Que al hablar con cada uno no se nos distinga? ¡Es triste!

Si lo hermoso es la diferencia, aprender cosas de cada una de las personas que nos encontremos, e igualmente enseñar algo nosotros. Utilizar nuestras desigualdades para resolver los problemas, aunar las infinitas posibilidades que viven en las infinitas formas diferentes de pensar y de resolver.

Y mi intención ha sido siempre hacerlo así.

Para lo único que no me importaría ser igual es para cambiar este mundo cada vez más aburrido en cuanto a no tener diversidad en ningún aspecto.

Realmente, yo siento la diferencia y muchas personas pueden sentirse identificadas con mis gustos, por ser similares, nunca iguales…

La vida, aunque pueda parecer corta, no lo es, podemos sacar de ella el máximo provecho si lo hacemos bien. Y entonces será plena, sentiremos cada momento realmente aprovechado y percibiremos que de corta no tiene nada.

Es corta si no aportamos nada en ella y no aprendemos nada de ella. Porque entonces, al echar la vista atrás, todo parecerá igual… Por eso parecerá corta. Una vida sin recuerdos diferentes es una vida malgastada.

Con ello no me refiero a vivir rodeados de grandes necesidades vacías. Ni de tener la necesidad de una vida financiera abundante, sino de aprender a darnos cuenta de que no es necesario.

Creo que si mi vida consistiese solo en esto, no me gustaría vivirla.

No puede ser que vengamos a trabajar, trabajar… producir. Acumular el máximo poder económico posible dentro de nuestras posibilidades, a costa de nuestro tiempo compartido y morir. Además, quiero disfrutar de las personas, de todas, porque nunca sabemos la hora de partir.

En algunas ocasiones me han llegado a decir que parezco tonta, entre otras cosas porque cada tarde me admira contemplar los tonos del atardecer, o el comienzo de la vida de una planta, o el blanco de unas casas de pueblo o las piedras de la fachada de otra casa.

También me fascina pasear entre ruinas, ya sean estás milenaria o con tan solo cien años de antigüedad. Cierro mis ojos y puedo sentir la vida que habitó entre sus piedras y me gusta imaginarme entre esas vidas lejanas.

Yo simplemente me siento afortunada por sentir rodas esas sensaciones que a muchas personas les parecen tontas.

Por eso no puedo dejar de decir que no, yo no encajo en este mundo cada vez más superficial.

No entiendo que se deje de disfrutar de las personas para disfrutar solo, para disfrutar de una actividad en solitario.

No por la soledad en sí, que me parece maravillosa en las ocasiones en las que es necesaria para cada uno. Y realmente la disfruto enormemente cuando la necesito.

Pero creo que hemos nacido para estar juntos, nos hace felices estar juntos y ver la felicidad en los demás. Aunque en ciertas ocasiones haya quien se deje llevar por la envidia o el egoísmo aprendidos.

Si te paras a pensar en tu vida únicamente, lo normal es que no sientas envidia de nadie, ni seas egoísta en tus deseos.

Si en tu vida existe lo necesario para hacerte feliz, esos sentimientos hacia lo externo no necesitan estar presentes.

La cuestión es que veo que casi todos viven hacia fuera. Mirando el resto de vidas, y además sin tener en cuenta que esas vidas que se les muestran felices probablemente no lo sean. Casi todo es una escena ensayada y mostrada precisamente para ser envidiada.

La mayoría de las veces, por no decir todas, en esas fachadas mostradas viven los personajes creados y unas circunstancias que se construyen precisamente para que sean observadas por otras personas haciendo crecer el egoísmo general.

¿Qué necesidad hay de eso? ¿Por qué necesitas mostrar algo que quizás ni siquiera sientas, ni te haga sentir felicidad real?

Si lo haces para mostrarlo a personas que no pueden de ninguna manera permitirse algo así, tienes una pobreza mental, a mí parecer totalmente deficiente. Y ¿Si no lo haces por eso? ¿Por qué lo haces? ¿Por narcisismo? ¿O es por soberbia? ¿Quizás por presunción?

Si son esas tus necesidades para ser feliz, ¡Es un asco!

Así que reitero mi afirmación, soy diferente, soy la pieza que sobra en el puzzle, en el puzzle común.

Por favor, dime qué tú eres otra pieza como yo, que con nuestras originales diferencias podemos encajar y crear algo más bello.

Este mundo sin sentido, esto que se vende como real no es lo que quiero. Mi mundo es más sencillo y a la vez más profundo. Mágico y espiritual.

 

“La persona que sigue a la multitud normalmente no irá más allá de la multitud. La persona que camina sola, probablemente llegará hasta lugares donde nadie ha estado antes”.

-Albert Einstein-

 

Siento en mis entrañas la desconexión profunda al observar los ojos de muchos, mis amigos se pueden contar con cifras cada vez más bajas.

Busco hacer de cada lugar en el que estoy un perfecto santuario, un hogar en casa uno. Allí puedo mostrarme de verdad. Sin ser juzgada, sin reproches, sin crítica, solo yo. Cada sitio que transformó en santuario se completa con mis cristales, con mis aromas. Con mis palabras y mi esperanza. Con mis luces naturales, mis plantas, artesanías y la magia de las que intento llenarlas.

Quizás por ello cada vez sean menos, pero no es lo importante, mientras los que estén sean los adecuados.

A cada uno le toca decidir. Mi decisión está tomada.

Y como no me siento común, mis ambientes no son los comunes. Son mis ambientes y no tienen por qué gustarte, solamente pido respeto. Yo te ofrezco el mío.

También sé que soy difícil de entender, pero realmente no necesito ser entendida solamente, como he dicho, ser respetada.

Aunque puedo decir que nunca me importo mucho la opinión ajena y cada vez me importa menos. ¿Será que me hago vieja?  No lo creo, no creo en esa palabra.

Y si alguna vez me pides consejo, no es consejo lo que obtendrás, solo algo parecido a lo que creo que haría en situaciones similares, pero seguramente no te sirvan. Creo que no es posible imaginar una situación no experimentada, ni saber cómo reaccionarias ante ella.

Pero aun así no niego mi opinión a quien me la pide sinceramente y en confianza.

Igualmente, siempre digo que no me creas, ni a mí ni a nadie, escucha todo, si es tu deseo, pero tu verdad es única.

La mía está rodeada de muchos sueños y espero que esos sueños nunca me dejen sola, también de espíritus, de lugares llenos de magia, universos enteros en una mota de polvo y otros universos imposibles siquiera de imaginar; de espiritualidad, respeto y sobre todo de amor.

Así que entre mis conversaciones no busques moda, ni personas “famosas”, desconozco estos temas.

Quizás sufra un poco más de lo normal, pero otra pregunta ¿Qué es lo normal?

No me gusta ver qué nos acostumbramos a todo, sobre todo a ver el dolor ajeno sin sentirnos afectados.

La verdad, creo que los corazones se vuelven duros, y no es lo que me gusta ver. No quiero decir que vivamos sufriendo todos los sufrimientos ajenos. Pero considero que un poco de empatía es necesaria. Poder ver al otro antes de que su situación se acerque tanto a nuestras experiencias, que no nos quede más remedio que mirarla de frente. Entonces si la miras ¿Verdad? ¡Si le toca a alguien que amas es diferente! ¡Triste!

Hay días en los que siento mi cuerpo expandirse como un gran globo que ocupa toda mi estancia. Percibo mi parte espiritual y no se parece en nada espiritual sobre lo que he leído o escuchado.

Es muy personal y no es por elección, nació conmigo. Aprendí a estar con esa parte mía, la conozco y la puedo compartir con quién le guste escuchar y sentir.

No hace falta que lo crea, solo que sienta.

Por todas estas cosas, nunca me siento sola, y nunca temo a la soledad, realmente no me da tiempo.

Y si en algún momento la siento moverse despacio hasta mí, la uso, me sirvo de su frescor para mirar dentro, para dejarme sentir, para ayudar y enviar esos sentimientos a quien los solicita, lejos o cerca.

Que de barreras derribadas a lo largo de los años… ¡Que de mentiras!

Todo necesario e inevitable.

Por eso, al mirar atrás veo tras de mí, infinidad de cuerpos diferentes, o si lo entiendes mejor: el mismo cuerpo experimentado infinidad de vidas. Y por eso también, digo siempre que la vida no es corta, solo hay que vivirla intensamente. Cada dolor, cada contratiempo, cada situación, cada pasión y sobre todo el amor.

Considero que ser diferente es una de las mejores cosas que nos pueden pasar, porque los diferentes somos los que cambiamos el mundo.

Te invito a buscar el suficiente valor en tu interior para aceptar que también eres diferente, supera tu falta de fe y dile al mundo tu opinión sin importar lo que piensen. Cuando lo logres sentirás tu alma en absoluta libertad.

Y puedo decirte sin temor a equivocarme, que creo firmemente que cuando te encuentres de verdad contigo, se presentará tu vida real, la que te hará vivir plenamente feliz, aparecerá tu verdadera familia, esa que no se te impone, sino la que realmente necesitas y eliges.

Todos ellos te irán saliendo al paso.

Así que cuando nos encontremos, realmente nos reconoceremos y todos podremos celebrar juntos.

Por estas razones, si te reconoces como lo descrito, sonríe porque eres grande, diferente y dueño de ti mismo.

Te invito a vivir en el mundo de los sueños, a que los proyectes y los hagas posibles. Sueña a lo grande. Por todo eso que te dijeron que eras siendo mentira, por las cosas que pensaste no poder hacer y lograste en solitario, por pasar los límites que todo el mundo pensaba que no podían ser superados.

Vive feliz con lo que te haga feliz, elige de que quieres vivir y disfruta desafiando cualquier límite y mostrando lo feliz que eres viviendo tu vida y tu tiempo en ella responsable con lo que realmente eres.

Siendo tu ganarás siempre en las apuestas. Lo malo de este asunto es que tenemos en contra mucho, la mediocridad necesita de iguales, desean una sociedad uniformemente igual, no quieren ni aceptan una individualidad que les haga verse como lo que son…

 

“No dejes que las percepciones limitadas de las otras personas te definan”.

-Virginia Satir-

 

¿Merece la pena no encajar? ¡Claro que lo merece!, marca la diferencia. ¡Y marcar la diferencia crea la excelencia!

 

¡Ser tú es lo más grande que puedes hacer por ti!

 

¡Namasté!

 

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