Mi primer regalo es un pedacito de luz

Escrito por Marié

12 de noviembre de 2021

Disfruto el aroma de cada instante degustado

 

Ser sal, ser luz” | Noticias de Cali, el Valle y Colombia

Mi primer regalo es un pedacito de luz, un rayito de sol después del alba.

¡Feliz día!

– Foto: P. Héctor De los Ríos L.

 

Hoy cumplo un año más y voy a celebrarlo brindándote una ofrenda:

Voy a escribir una reflexión desde un pliegue temporal, precisamente desde el instante en que estreno un nuevo día, el primero de esta reciente edad.

Estos momentos de inflexión invitan a recapacitar.

Entre los bucles de la nostalgia, albergo los recuerdos de mi año finalizado y la fragancia intensa de cada instante vivido.

Es el primer día de este inédito año ulterior al medio siglo de historia.

Si buceo en él, una felicitación que muchos me habéis brindado en un pliegue temporal anterior, con ella se sintonizó el punto de intensidad preciso para conmover mi corazón.

Hoy hace un año, hicisteis que mis lágrimas aflorasen con emoción.

Todos mis seres queridos, todas mis amistades desde mi más tierna infancia. Os di las gracias y vuelvo a hacerlo un año después, gracias por formar parte de mi vida.

El cariño invisible a los ojos, alcanzó mi alma.

Diversos fragmentos de mi biografía pasaron ante mis ojos, sueños de toda la vida, superación de los límites de la imaginación y sobre todo una cosa por hacer: la actualización de abundantes abrazos pendientes…

Verme a través de vuestros ojos y vuestras palabras, me mostró mi mayor logro. Admiré a través de vosotros lo mejor de mí. Contemplé que mi riguroso trabajo interno, me permite esculpirme y me ayuda a eliminar lo innecesario para continuar mi peregrinaje.

También me hace sentir nuestra característica innata y común, traemos una semilla que debe germinar y tenemos que ayudarla a crecer. Vuestra amistad, cariño  y compañía a lo largo de los años, me ha ayudado a que mi semilla pudiese florecer, me he atrevido, gracias a vuestra comprensión y aceptación, a pensar de forma no convencional, de forma diferente e individual.

Posteriormente a todo lo aprendido y con vuestra ayuda, hoy me siento, quizás, como la acomodadora de un teatro antiguo, como quien acompaña a todos a su asiento, iluminando la oscuridad.

Ya sabes de qué hablo ¿no? Pasé la línea de la mitad de un siglo y eso es mágico para mí. Como mágico es mi teatro, en el que voy a seguir acompañándo con mi luz.

A pesar de que nadie viene a mi teatro solo a conocerme como acomodadora.

¡Nadie va al teatro a eso!

Cada persona viene a mi espectáculo a mirar en su propio interior. A entrar dentro de sus visiones y vivir intensamente las sensaciones que le producen las energías que nos envuelven. Es una oportunidad de sentir de manera diferente y única, distinta de la habitual.

Mi anfiteatro abre tus ojos a nuevas oportunidades, a tus capacidades, a todas las posibilidades: representación, función, drama, tragedia, comedia, melodrama. Y el patio de butacas te transporta sin rodeos a tu historia real.

Te contemplas distinto, te sientes diferente y abandonas tu idea de ser lo que te han dicho siempre que serás para el resto de tu historia.

Pasas a ser lo que quieres ser, cambiando tu biografía y penetrando profundamente en mi escena. No dejaré que te deslumbren mis candilejas, sino que abriré el camino para que puedas acceder a ser dirigido por ellas.

Cuando salgas de mi mágica función, sigue respirando lo que en realidad eres, no te alejes de este sentimiento.

Escucha la música de tu corazón y nunca dejes de bailarla. Eres el protagonista de tu historia, y yo soy el dramaturgo que te ayudará en caso de incertidumbre.

Si oyes voces que recitan himnos en tu interior, ábreles la puerta. Si no sabes, déjame que te lleve a tu butaca y admira la escena que se acaba de interpretar en tu interior.

Que no te frene el resto de protagonistas, deja que, por primera vez, el guion que hemos pronunciado mantenga la puerta abierta.

Ellos tienen todo el derecho de subir a escena, pero no de determinar tu camino. Cuando los sueltes y elijas por ti mismo, te van a abrazar sonrientes porque por fin eres capaz de admirarte y aceptarte.

Y a partir de este momento tú decides que papeles distribuir, que personajes quieres que aparezcan en tus futuras obras. Tú eres ahora el creador y tienes que decidir las oportunidades que a partir de hoy vas y te vas a dar.

Golpea la puerta de tu corazón y si él te responde – ¡Hola soy yo, soy quien sabe lo que deseas y cuál es el propósito de nuestra vida! -, escúchalo y síguelo.

Retírate dentro de él y mira el decorado. Contempla la historia y siente que te muestra. Mira los personajes que forman parte de ella, ¿te gusta la nueva representación?

¿Ya te has dado cuenta de que eres un faro para los barcos que navegan a tu alrededor? Tu recién descubierta luz comienza a desplazar la oscuridad. Tu apenas descubierto don está para ser usado, úsalo para transformar el mundo en algo mejor.

No seas conformista, ni tengas miedo, no te quejes ni te resignes, no seas débil ni te dejes llevar por la falta de confianza, ya sabes que puedes servir de compañía y debes sostener a quien te pida soporte.

Enfrenta el miedo, rompe las cadenas, camina los itinerarios menos transitados, crea una nueva senda para los que te siguen, ayúdales con sus proyectos, muestra lo que tú antes tampoco veías, las posibilidades, lo nunca antes hecho.

Cáete, está permitido, pero levántate e incorpora la lección, marcha firmemente y trasforma tus brazos en alas, brinda lo que has venido a dar, el don que se te ha revelado en mi teatro, la facultad mágica y única que contribuye al cambio del mundo.

¿Ya entiendes que vives en todos tus seres amados, además de en ti? Ayuda a esas semillas a despertar, a florecer, mediante mimos y perseverantes riegos para que puedan ofrecer igualmente su luz.

Y así, entre todos, poder convertir la vida en una aventura maravillosa de aprendizajes sin límite. Fluye por ella como el agua pura de un manantial, adáptate y aprende, enseñando y bordeando obstáculos.

Fija tu mirada en el objetivo, como un fresco río en búsqueda de su coronación: el mar.

Tu destino es atravesar todas las dudas y ser antorcha.

Y regresando al día de hoy: algo que me invade la mayoría de las veces cuando se acerca la fecha en que comparecí en la historia, es que se agitan, en mí, asuntos recónditos. Los aprovecho y agradezco por ayudarme en todas mis etapas de transformación.

Percibo, en estos momentos, que cada año es una ocasión más para sumar aprendizajes, intuición, sabiduría y voluntad. Guardo años en calma y satisfecha, dejando a un lado el intelecto y conectando con el genuino amor que nos envuelve.

Me descubro a mi misma, peregrino hasta mi transparencia y saludo al inconsciente. Desato los nudos de las sogas que acotan mis movimientos.

En días como hoy me siento dichosa, porque sé que en esta fecha, sí o sí tengo que proseguir con mi viaje.

Y adicionalmente, camino de tu mano como turistas que comparten su camino en este mundo. Porque con cada terapia que compartimos, yo también adivino esos rincones de mi corazón, que se sincronizan con cada uno de los tuyos.

Ambos percibimos al tiempo la misma melodía, compartimos las mismas energías. En el momento que compartimos viaje y escuchamos la misma tonada, también compartimos la misma canoa, caminamos por el mismo bosque, advertimos la presencia del otro.

Y advertir tu presencia y la de tus compañeros invisibles no se puede explicar con palabras, son sensaciones, sentimientos, emociones.

Mi corazón bebe de ellos, para mí es como un suave masaje tras un aventura intensa. Noto como un caluroso abrazo cuando tengo frío, como un susurro en mis oídos con voces de consuelo.

Siempre lo digo, no soy yo, ni siquiera es la sanación en sí misma, lo que proporciona el reencuentro, es la ecuación que formamos los dos, junto con la energía divina que nos envuelve y durará lo que dure nuestra reunión. Si eres capaz de albergar en tu corazón el recuerdo de lo compartido, los efectos te han transformado y vas a notar su finalidad en el tiempo.

Para quien no se ha parado a escuchar a su corazón, será difícil entender su lenguaje.

Sabes que en nuestros encuentros te resulta sencillo de reconocer. Es una cita alma con alma.

Puedes cerrar tú ojos, sentir la armonía y desde esta sensación, abrazar al cosmos.

¡Te deseo de corazón que puedas tomarte un poco de tiempo, hacer una pausa para rendir homenaje a la energía transformadora que compartimos y puedas, de esta forma, reconectar de nuevo con la voz interna y sabia que habita en ti!

 

¡Namasté!

 

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