Me revelaste la grandeza de la palabra amor

Escrito por Marié

16 de enero de 2022

¡Felices 50, me sigues, pero no me alcanzarás!

 

Todo comenzó allá por el año 1989, ¡ufff el siglo pasado! Como dicen nuestros hijos. Y desde esa fecha quedó impreso para siempre en mi memoria la forma en que me revelaste la grandeza de la palabra amor.

Nos conocimos en el bar Carlos, nosotras estábamos jugando al billar: mi hermana Maricarmen, tu prima Caro, Marta, Paloma y yo, creo recordar. De pronto apareciste tú con Carlos y demás amigos; para jugar también, y allí Caro nos presentó.

Estuvimos un rato conversando y supimos que íbamos a ir juntos al instituto, así comenzó nuestra historia… Teníamos, casi, la edad de nuestros hijos, tu 16 y yo 17. Y aquí estamos hoy celebrando tus 50.

Pasaron unos meses de indirectas y muy directas… parecía un juego, como adolescentes que éramos…, un precioso juego: El Carlos, El Óscar, Veinte Años, Macuilxo, Donde Ayer, Mingo, El Kiriki, Bocín, El macetero, el metro de Madrid… y tantos otros lugares donde estuvimos jugando hasta qué…

Quien nos iba a decir ese precioso 6 de marzo, el día en que nos dimos nuestro primer beso, ese beso que comenzó siendo un entrañable beso de gnomo; que unidos seguiríamos 32 años después, riendo de las mismas tonterías que entonces… haciendo camino juntos.

¡Con mi mirada abracé tu esencia y me alcanzó la luz que irradiabas al devolvérmela!

Cuantos recuerdos, si tengo que elegir alguno no sabría cuál, han sido tantas vivencias.

Mi gran amiga Caro, tu prima, me decía: – ¡tú eres demasiado loca para mi primo!… no lo veo yo, él es muy tranquilo – … ¡Eso fue en tu examen de cinturón negro de Taekwondo, después de intentar adivinar quien era el que me gustaba! Ahí lo supe y por supuesto le contesté:

– ¡Ya verás que si!… y aquí está la respuesta hecha vida, con los nombres de Iván y David.

Y todo sucedió gracias a que ya me tenías en tus pensamientos también…

Los primeros años tuviste que lidiar con la Marié más rebelde, más loca…

No obstante tú amansaste mi locura y yo excité tu tranquilidad. Y entre los dos creamos un firme equilibrio.

Forjaste mi paz actual con la caricia de tus besos en todos mis lugares, donde había soledad.

Entrelazaste tus manos a las mías y supe que pese a mi singularidad, nunca me ibas a soltar.

Con tu forma de aceptarme, de respetarme y comprenderme me enseñaste y me sigues enseñando a ver la vida con amor.

Siempre percibí en ti, un corazón lleno de alegría para los demás, aunque tú no la sintieses, y mi gratitud es tan profunda que no la puedo contener, proviene de mi alma y alcanza la tuya.

Fuiste, eres y eternamente serás, la persona que se convirtió en la sonrisa de mi camino, la que me hizo sentir día a día que soy valiosa, la que me brindó siempre la ayuda desinteresada en cualquier ámbito sin esperar nada a cambio, de corazón, silenciosa pero abiertamente.

Y así, alejaste de mí, las fuerzas negativas que en algún momento me rondaron, la destrucción que podría haberse dado en mi alma pasional. Con tu paciencia y adoración hiciste desaparecer todo lo oscuro de mi existencia, ante la presencia de tu amor no hubo espacio para ello.

Honro todo lo que hizo posible que estemos juntos, y a todo lo que me llevó hasta ti.

Así que hoy te digo que:

Eres el ángel de mi camino, me brindas siempre tu tiempo y sigues robándome sonrisas con tu mágica personalidad.

Alegras mis días sin siquiera decir una palabra, y aun en mis momentos de desesperación, me das la energía para sentir que todo va a ir bien, eres el que me invita a relajarme y fluir con las circunstancias, sean cuales sean.

Me muestras como ver las cosas restándoles importancia, buscando el amor en cualquier situación, siendo consecuente con lo que hago.

Tenemos diferentes maneras de ver la vida. Tú tienes la tuya, auténtica y yo la mía, natural, pero nunca renunciamos a nuestra propia libertad… tu amor, tu música, tus teorías sencillas de ver el mundo me hacen ver la vida a través de tus ojos, me hacen conservar la inocencia.

Creo en la magia, y tú eres el ser más mágico de mi vida. Haces magia conmigo y con todas las personas que se han cruzado en tu camino. Eres conquistador de corazones, siempre estás para quien te necesita.

Tomando una cerveza, llorando juntos nuestras perdidas, con una taza de café entre las manos, contemplando un atardecer entre risas, me haces olvidarme de todo y percibir que la vida es bella a tu lado.

Eres mi músico, mi guía, mi amigo especial con propias alas que me permite abrir las mías. El ángel que se cruzó en mi camino para caminar junto a mí.

Quiero hoy agradecerte:

 

Por ser quien eres, por lo que soy con tu ayuda, por brindarme desinteresadamente tu apoyo y amor incondicional, por alentarme en tantos instantes de confusión, por tus sonrisas en los duros momentos, por tu comprensión y empatía frente a mis comportamientos, por abrir tu corazón para mí y decirme siempre la verdad, por los abrazos y consejos siempre oportunos, por todo lo bello que me has dado, porque todo lo que te rodea me habla de amor… Por nuestros hijos.

 

¡Desde aquel 6 de marzo, cada vez que llegas a mí… a casa de mis padres entonces y a nuestra casa después… cuando abres tus brazos, sé que sabes, que el cuerpo pequeño que abrazas es tu hogar, e igualmente sabes que mi hogar es el tuyo grandote!

 

¡Que la vida nos permita seguir celebrando este día, año tras año, con esta misma ilusión!

 

¡Felices 50, mi Edu!

¡Te amo!

 

¡Namasté!

4 Comentarios

  1. Lola

    Qué bonito, sois almas gemelas, os deseo toda la Felicidad posible.

    Responder
    • Marié

      Muchas gracias.😘

      Responder
  2. Elvira

    Oleeeeeeeeee

    Responder

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