Madre

Escrito por Marié

31 de marzo de 2024

Mi madre es amor.

Tenía programada esta reflexión como felicitación para mi madre en el día de las madres, pero he decidido publicarla hoy en honor de mi tía Magdalena Ruiz Siles, que ayer 30 de marzo de 2024 partió a la eternidad.

Un gran abrazo para mi tío y mis primos.

Juntos podemos seguir este camino que ahora parece incomprensible en un mundo que ya no es el mismo.

 

Madre

 

Entusiasmo, cariño, devoción,

afecto, estima, atención, ternura,

respeto, idolatría, adoración,

fe, veneración, debilidad, bravura,

fervor, interés, sentimiento, inclinación,

paz, silencio, comprensión, escucha.

 

Lealtad, admiración, amistad, pasión,

benevolencia, flexibilidad, dureza,

generosidad, sosiego, moderación,

suavidad, dulzura, delicadeza.

 

Indulgencia, tolerancia, dedicación,

fascinación, arrobamiento, energía,

calor, vinculo, confianza, emoción,

encanto, fascinación, sinergía.

 

Nobleza, dignidad, consideración,

honra, reverencia, cortesía,

cautela, confianza, atención,

protección, amor, tranquilidad, alegría.

 

Cuidado, prudencia, distinción,

franqueza, honradez, reverencia,

custodia, piedad, comprensión,

madurez, sinceridad, certeza.

 

Dolor, misericordia, esperanza,

renuncia, confianza, sensibilidad,

compromiso, palabra, tolerancia,

entereza, desinterés, serenidad.

 

Sencillez, naturalidad, franqueza,

 bondad, ética, imparcialidad.

Ella es mi luz y mucho más… grandeza,

amor, alegría, integridad.

 

Te quiero madre.

– Marié

 

Ella es instintivamente cada una de estas cualidades cuando se precisa, aunque no se advierta lo que siente en realidad, no obstante es todo ello para mí.

¡Madre!

Y lo hace para experimentar el amor más grande, el de tener hijos y sentirse madre.

Querer ser madre es sacrificar muchos sentimientos, muchas vivencias y sentir otros muchos. Es dar la bienvenida a todos los miedos y dolores que se pueden sentir. A la vez que dar la mano al amor en su máxima expresión.

El universo brinda el dolor más grande, ser madre. Y el amor más grande. Cada uno de los universos que moran en el interior de nuestro ser experimentan con arreglo al tamaño del universo que les donó la vida.

Como madre procedo a bautizar como extraordinaria, grandiosa, maravillosa a la mia propia, no puedo percibirla menos importante.

Como maga la bautizo como mi encantadora, mágica, misteriosa, hechicera, bruja, prodigiosa, y divina hacedora.

Si en mi veredicto distingo solamente un universo limitado en el interior de mi creadora, ese mismo universo estará organizado para concebirse en mi cueva sagrada. Afortunadamente, siempre he sentido la inmensidad en ella.

¿Vas a respetar que te exponga mi gran verdad?

Al menos todo esto es lo que siento en mí.

Sé que siente que yo no amurallo la vida, ¡entiende que yo soy la vida,! La divina y particular chispa viva elegida por no se sabe qué poder. Soy su chispa maravillosa.

No es algo que yo pueda asegurar sin errar, pero es lo que también siento como madre.

Aparecemos a través de una hermosa matriz, el recipiente sagrado de una mujer. Conducidos por una licencia santa. Una energía recóndita impenetrable e incomprensible por no conocer su ubicación precisa.

Simplemente, puedo celebrar que ella es mi transporte, mi provisión, mi abastecimiento, mi vehículo noble. Me concedió acudir a la vida a través de su sangre, de su linaje, de su casta. ¡De su cuerpo!

Mi más placentero transporte.

Las madres viven eternamente porque los hijos somos ellas mismas, nuestra carne procede de su carne.

Soy el mayor de los prodigios, para ella lo soy, para mí lo soy. ¡Vivo!

Soy su milagro, ella es mi milagro, tú eres un milagro. ¡Todos lo somos!

Ella, mi madre, me enseñó a ser madre. Me lo enseño y fui madre antes de nacerme hijos de mi sangre.

El amor perfecto, intachable, justo y recto de mamá, es la divina conciencia viva que engalana un universo igualmente único.

Hablo de madre, pero hablo de padre, padre es igual a madre. Hoy se ensalza el día de las madres, pero hoy tampoco voy a felicitar a mi madre.

No hoy, porque las madres merecen ser felicitadas, elogiadas, aplaudidas todos los días, no hay un solo segundo en el que una mujer no sea causa, origen, cauce, raíz, principio, fundamento, madre.

La totalidad de las mujeres somos madres aun cuando no tengamos hijos.

Existimos como cocreadoras, vivimos la maternidad de nuestras creaciones, somos madres de nuestros amigos, vivimos como madres de nuestros hermanos.

También representamos la maternidad de la sencillez, de lo cotidiano, de la familiaridad, confianza e intimidad. Accesibles, genuinas, puras, verdaderas.

Madres e hijas de la gran madre, la naturaleza, de las corrientes, del aire, del fuego, del agua y la tierra, de los animales y los árboles, de las piedras y los montes, de las nubes y las tormentas.

Somos madres del amor y del dolor, de la compasión y la pena, de los enfermos, de los solitarios, somos madres de todo lo indefenso.

De lo llano, franco, abierto, accesible. Todo es posible, somos audaces leonas. ¡Ella es mi reina leona!

Cada una de mis pasiones, de mis afectos y cariños, de mis capacidades y aptitudes acontecieron como hijos antes de florecer cachorros en mis entrañas.

¡Mujer! ¿Seguro que algo se mueve en tus vísceras ante el dolor ajeno? Como madre, como hija.

¡Madre mía!, el universo se hace persona y temporalmente vive en tu apariencia.

Aunque en otras madres ese universo puede ser grandioso o muy limitado, no obstante, en todas será eficiente para saber dar mucho amor o elegir no dar nada, la mía lo sigue dando todo a diario.

Pero si en una mujer, sus conocimientos o sus comportamientos son limitados y sin embargo han nutrido y creado un universo maduro, no estamos autorizadas a demandar más. Tenemos la capacidad de ayudarlas a crecer, a labrar también un universo máximo. ¡Mis hijos son mis maestros óptimos!

Hay mamás que no usan la sabiduría innata atesorada en cada mujer, que es la necesaria para proceder de una manera conveniente y amable, y padres también. No encuentran el camino de acceso a ese precioso conocimiento que es el tesoro a dejar en herencia, la mejor manera de manejar una vida.

¡Hoy mis letras son para ella!

Instante a instante, paso a paso, día a día, los cachorros son los que pavimentan las vidas paternas, nos demuestran, nos revelan como vivir, nos enseñan como amar…

Por eso creo que todos los hijos venimos a enseñar a la vez que venimos a aprender. En ocasiones hemos sido dificiles… no obstante ¡Realmente venimos a compartir!

Somos eternos, sin embargo en esta apariencia temporal tenemos la capacidad de experimentar ser una composición u otra, y comparecemos para ser.

¿Ya lo sabes, verdad? Puedes sentirlo.

No hay que exigir responsabilidades, normalmente las respuestas no están disponibles para nosotros mientras “vivimos”.

Solo bendice. ¡Yo la bendigo!

Ella es digna de mantener presente ese vestigio, es mi transporte, el único motor con potencia para modelar mi alojamiento en esta tierra.

Si juzgas algún inconveniente, no lo hagas, ninguna madre lo merece. Considera que puede ser que esté pérdida, albergar un universo menor sin recursos suficientes.

Tampoco lo juzgo en ningún hijo, igualmente pueden estar perdidos, considero todo como un dificultoso aprendizaje conjunto. ¡Ciertas cosas son complicadas!

Si la percibes así, busca la forma de ser capaz de enseñarla a crecer. Lo habitual es que aprendas a la vez que la ayudas ¡Siempre aparecerá la manera, la mejor posible!

No siento que tenga una vida, soy la vida, mi única vida y se la debo.

Gracias universo, gracias por tenerla, realmente ella es mi universo temporal, su apariencia al igual que la mía, es temporal.

Pero hoy ella es mi universo y me siento como todo lo que he sido anteriormente, hoja, animal, piedra, hierba, madera, flor, semilla… criatura.

Ahora soy persona a través de su útero sagrado.

A sus ojos soy un lucero, un astro extraordinario, más aún, una monumental galaxia. Ella me engloba, ella es la estrella que ensambla mi constelación con la suya, el imperecedero polvo galáctico, la enorme nebulosa que creó junto a mi padre.

¿Sientes así a tu madre?

¿Te sientes así como madre?

En las profundidades de tu infinitud vislumbras que es cierto, ¿Verdad? ¿A qué puedes sentir esa vastedad dentro de ti?, a tu alrededor, a través de ti y en tus creaciones.

¡Pues sí! Todas somos así, ninguna mujer es más mamá que otra mujer, no es necesario medirse. ¡Todas somos supermamás!

Creo que nos acercamos a la perfección cuando autorizamos a nuestras hermosas creaciones para que puedan volar, ellas se manifestaron para eso.

Ella es mi todoterreno, no obstante no soy de su dominio, no estoy obligada a “obedecer nada” no soy «suya», como mis hijos no son «mios». ¡Ella es es mi mejor vehículo!

Me sigue cuidando, su solo pensamiento está en mí, eternamente presente. Me da todo sin pedir nada a cambio, es la bondad personificada.

Jamás me dice nada de lo que ha hecho por mí, de lo que hace por mí, lo hace sin más.

Sencillamente, me ha enseñado a hacer, me ha enseñado a ser, a no creer que le deba nada, ni emocional ni material, no obstante le debo todo. Ella provee absolutamente el amor que necesito.

La totalidad de mi ser, lo que atesoro es gracias a ella, ella ha dado siempre su tiempo sin pedir nada, y sobre todo sin recordar ni esperar nada.

Lo ha hecho incondicionalmente, no nos alude lo que hace por nosotros. ¡Ella siente que es para nosotros!

Ahora lo entiendo, ahora que no siento nada mío, ahora que hay vidas que valen más que mi propia vida para mí.

Las vidas que cobijamos no merecen sentir que nos deben nada, lo normal es que seamos su provisión en todo ambito y yo la siento así.

Aunque lo que realmente es ella para mi y yo para los mios es un portal inter dimensional.

Ella me sigue orientando, me sigue concediendo, me sigue legando sin recordarme que lo hace. Jamás escuché, ¡es gracias a mí!, y me ha hecho sentir merecedora del mundo entero.

¡La creación perfecta me siento gracias a ella!

Aterricé en este lugar desde ella, y cuando me percaté de mí misma ya estaba aquí, el proceso en su interior es el máximo milagro.

Mi madre vive, y hoy la bendigo. La bendigo con todo mi amor porque ella es la raíz más profunda de mi vida. Es insondable.

Si tu madre ha trascendido de esta vida, bendícela en su nuevo hogar, como tu mayor manantial, como el agua más fresca que llegará jamás a percibir tu alma. Ahora tiene la capacidad de estar con la totalidad de lo que ama. Ahora la sentirás en todo como yo siento a mi padre.

Estará en el aire que respiras, en cada abrazo o beso que le des a tus hijos o a tu pareja, en cada reunión, en cada sonrisa recordada con amor, en cada lágrima de emoción recordando vuestras vivencias, pero no podrá acercarse en las lágrimas de dolor. Cuando puedas soltar este gran dolor, estará siempre para ti. Tienes que aprender a sentirla, y ayudarla a acercarse.

Tienes que llorar, pero tienes que pensar que lo que ella quiere es tu propia felicidad y podrá acercarse más fácilmente mientras menos dolor sienta en ti. Es inevitable, no obstante necesario recordar desde el amor, desde el amor más puro que nos enseñó en nuestro camino juntos.

Mi madre, junto a mi padre son las ramas del gran árbol del que formo parte. Un árbol del que tú también formas parte. ¡Sí! ¡Tú!, aunque vivas en la parte más remota de nuestro pequeño planeta.

Bendigo su unión, su unión soy yo. Y como madre también me bendigo, y bendigo la unión que transportó a mis hijos a la vida.

El cielo y la tierra se unen en esta belleza, las madres somos las antenas entre los dos.

Su voz es mi fuente. Sus ojos, mis luceros, son los que iluminan mi vida. Es energía para mi corazón.

Te bendigo madre, eres mi antorcha hoy y siempre, eres mi luz.

Eres el recorrido por donde no me extravío, las huellas que ilustran mi verdad.

Me sonríes en mis angustias, no me atemorizas con tus preocupaciones.

Experimentas mis sufrimientos sin confesarme los tuyos.

Me ofreces tu regazo y hoy, teniendo sobre mis espaldas unos pocos años, sigue tu amor refrescando mi esperanza.

Bendigo la infancia que veo en mí a través de tus ojos.

¡Continúa en mí tu niña!

Te bendigo mami, eres la provisión eterna de amor, y todo él es eterno.

Así que bendigo la eternidad que nos une con lazos perdurables.

Mi mejor recuerdo tuyo es la preciosa cicatriz de mi vientre, la que me confiesa que caminamos como una, que me alimentaste y me formaste.

Vivo bendiciendo el ponto que surcó mi nave, mi océano eterno.

Navegas conmigo desde entonces, en mis angustias, en mis dolores, en mis pesares, y también en mis victorias, en mis éxitos y esperanzas.

Bendeciré mientras viva el pasaje que me regalaste, mis noches y mis días junto a tí, mis peores y mis mejores horas siempre acompañada.

Sé que mi balanza nunca se torcerá ni mi brújula equivocará el rumbo.

Me elevas sobre el polvo del cosmos y me escoltas para asimilar mi divinidad y la tuya, cada vez que te pienso.

Y desde mi posición como madre puedo decir que es difícil, nadie nace sabiendo serlo, y nunca se está preparada, hasta que lo eres.

Y que no venga nadie a decirle a una madre lo que tiene que hacer con sus hijos. Cada mujer es diferente y hace lo mejor que sabe.

Lo que algunas madres opinan o estiman adecuado, no lo es para otras, las experiencias con sus propias madres definen muchos comportamientos.

Bendigo la madurez maternal que siempre he obtenido de mi etapa bajo tu techo, y también tu comprensión, respeto y silencios con respecto a mi hogar.

 

¡Agradezco ser tu huella en este pequeño planeta!

¡Honraré siempre a la mujer que me dio la vida!

¡Mírame bien mama, te escribo sobre unas teclas, pero mi corazón escribe con una pluma de oro!

¡Para ti son hoy estas letras, como poetisa inspirada por los besos que siempre me han dado vida!

¡Mirarme en tus ojos dibuja siempre una sonrisa en mis labios y despierta un dulce beso en mi corazón!

 

 

¡Te bendigo mamá!

 

 

 

¡Namasté!

 

 

8 Comentarios

  1. María del Carmen Ramírez Rosado

    Cuanto sentimiento y que bien expresado, te sabe a poco, me encanta como lo haces, gracias y mil gracias por regalarnos tanta belleza.

    Mi más sentido pésame por la muerte de tu tía, no sabía nada😘😘😘

    Responder
    • Marié

      Muchas gracias por tus palabras.

      Por personas como tú merece seguir escribiendo.

      Un abrazo amiga. 😘

      Responder
      • Carmen vega

        Qué bonito, que bien expresado el amor hacia una madre y más sabiendo el propio sentimiento tmb como madre, me ha encantado, siento mucho lo de tu tía.

        Responder
        • Marié

          Muchas gracias Maricarmen.

          Me alegro mucho de que te guste.

          Me siento genial al ver que puedo transmitir algo de lo que siento.

          Un abrazo.

          Responder
    • Yolanda

      Gracias por regalarnos estás lindas palabras .
      La palabra Madre vista desde un corazón como el tuyo .
      Preciosa cada palabra que escribes .

      Responder
      • Marié

        Gracias Yoli. Me encantan las cosas que me decís, por vosotras sigo escribiendo.

        Saber que puedo hacer sentir es lo más bonito que puedo recibir como respuesta.

        Un abrazo.

        Responder
  2. Magdalena

    Mil gracias prima por dedicar estas bellas palabras a mi madre. Me he emocionado leyéndolo. Precioso. Sin duda refleja lo que siento por mí madre y lo que yo misma siento como madre. Te quiero.

    Responder
    • Marié

      No me des las gracias por esto. Sin duda habéis tenido una madre ejemplar y prueba de ello sois vosotros y vuestras hijas.

      Un gran abrazo a todos, yo también os quiero.

      Responder

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