Los indecisos son los más inteligentes

Escrito por Marié

21 de noviembre de 2022

Ser o no ser

 

¿Por qué me cuesta tanto decidirme?

Los indecisos son los más inteligentes y los menos fanáticos, los que más dudas se plantean y menos se aferran a las certezas.

Voy a escribir hoy sobre la indecisión porque tengo a varias personas en mi vida que piensan que su indecisión pone un freno en sus vidas. Las dudas les provocan ansiedad y frustración, les supone un gran esfuerzo vivir con indecisión en muchas situaciones de su vida.

¡Mi artículo de hoy va por ti! 

¡Va por los indecisos de mi vida, sois mucho más simpáticos y agradables que quien parece saberlo todo!

Hay quien parece tener todo claro, personas que no tienen dudas ante nada… es algo muy inverosímil, y muy insoportable «al menos para mí», no se puede saber de todo… es imposible. Y quien quiera parecer tan sabio, es precisamente por sus carencias… ¡Dime de que presumes…! Termínalo tú, me encantan los refranes, mi abuela los usaba mucho y tienen mucha razón «algunos»… ¡No te enrolles!

Thinking Brain | Desenho de criança, Ilustração do cérebro, Desenho de cerebroTambién hay quien nunca cambia de opinión, pese a vivir diferentes experiencias, igualmente es insoportable e inverosímil. ¡Al menos para mí!… Yo cambio de opinión con cada cosa nueva que experimento, con cada aprendizaje… el mundo es continuo cambio… pero no vengo a hablar de mí, sino de la indecisión…

Y por supuesto, también hay quien siempre parece saber lo que tiene que hacer frente a cualquier situación¡No me lo creo! Creo en la seguridad, pero hay situaciones en las que uno, por muy seguro y templado que sea, pierde los papeles…

Realmente a mí me parece que son más auténticos los indecisos, los que tienen que pensar antes de decidir, y no me refiero a políticas, es lo que menos me gusta discutir…

Tengo el pleno convencimiento de que las personas que parecen tener todo muy claro es porque tienen escasa o nula actividad intelectual. Es una actitud irreal y soberbia.

Por eso, al mirarse frente a personajes con esas características tan irreales, ellos mismos, los indecisos, creen que no gustan precisamente por su indecisión.

Pero, esa indecisión me parece una característica que dice mucho sobre su inteligencia, no se conforman con lo primero que se les muestra.

Y frente a varias opciones, deben pensar mucho hasta decidir con cuál se quedan. Se quedarán con la opción que mejor les satisfaga… después de dar muchas vueltas, pero lo conseguirán.

Quizás ellos sufren y piensan sobe sí mismos que, dudando a la hora de decidirse por algo, dan una imagen de vacilación y poca conciencia. Creen que lo normal sería poder decidir sin dudar.

Yo pienso que es todo lo contrario, los que son poco obstinados y no se aferran a una idea como cierta, los que más dudas tienen, los menos fanáticos… son los más inteligentes… y sobre todo después de leer datos psicológicos sobre la indecisión.

Vivimos en un mundo muy injusto, en el que se da mucho valor a las certezas y ningún valor a las dudas.

Pero las dudas son las que generan los cambios, son los cimientos de la inteligencia y los engranajes que hacen posible que la historia vaya adelante… evolución.

Además, los indecisos son los que siempre traen sorpresas al resto, son los divertidos, los abrumadores, los que nos traen decisiones de última hora, que son las mejores.

Así que hoy te doy las gracias, amigo indeciso, porque gracias a ti las cosas y las circunstancias no son previsibles, son sorprendentes. 

La vida sin estas dudas sería demasiado aburrida. Además, tus ideas son siempre divertidas.

Cada día cuando nos levantamos, antes de llevar a cabo alguna actividad, tomamos una decisión, es algo que nos acompaña siempre.

Desde preguntarnos que vamos a tomar para desayunar, si nos vamos a duchar antes o después, si vamos a hacer ejercicio por la mañana o por la tarde… y así hasta completar nuestro día.

¡Nuestra vida está plagada de indecisiones!.

Desde las más triviales como las anteriores, hasta las más existenciales sobre qué carrera profesional escoger o si de verdad el trabajo en el que estamos merece la pena y nos hace medianamente felices.

Nuestro presente más inmediato viene determinado por las opciones por las que nos decantamos a cada instante.

La vida se construye a partir de pequeñas decisiones que, al sumarlas, nos llevan a destinos previsibles o fortuitos.

Y lo más importante: todas ellas determinan en gran medida la persona que somos, pues el pensamiento no es nada sin la acción.

Cada situación es una decisión y la vida es el conjunto de decisiones que vamos tomando.

Existe un puñado de personas que por sus dudas, tienen una tendencia a sentirse estresadas o les genera ansiedad la toma de decisiones cotidianas. El hecho de tener que elegir entre varias opciones que les parecen aceptables, provoca que se sientan mal.

Investigando a nivel psicológico y en los ámbitos relacionados con la forma de trabajar (profesión o estudio), a estas indecisiones se les da un nombre… «Síndrome de Hamlet», por su famosa frase: «Ser o no ser».

El personaje de Shakespeare se debate entre hacer algo y nada, entre lo que es bueno y es malo, entre lo que mejor le vendría para su vida y lo que nunca sería capaz de hacer.

Vamos a investigar sobre este asunto

Tengo un presidente que me recuerda a hamlet. Medita y analiza profundamente los problemas y los revisa al día siguiente. Sus vueltas del trabajo, (o de los estudios) a casa por la tarde son temibles.

 

Media hora de trayecto andando o en trasporte da mucho para pensar.

 

Sigue dando vueltas en su mente a los temas, con sus dudas y en muchas ocasiones cambia lo acordado.

 

Cuando al fin decidimos algo en firme y logramos ponerlo en marcha, puede ser tarde.

 

El caso es que es un hombre extraordinariamente inteligente”.

 

 

– Comentario del director de una importante multinacional respecto a su jefe.

 

Las personas que sufren el Síndrome de Hamlet, al igual que en la obra Shakespeare, son personas que viven en una continua duda, esto les hace dificil tomar decisiones importantes, y sobre todo, rapidas».

«Un síndrome laboral que afecta a aquellas o aquellos profesionales que se encuentran gestionado equipos y deben tomar decisiones» Pero que puede ser aplicado tambien a adolescentes, a la hora de decidir sobre su futuro.

 

Hay personas que tienen otras muchas a su cargo y también muchas resposabilidades, y cuando tienen que organizarlos pueden tener comportamientos sorprendentes similares a los de Hamlet, el protagonista de la tragédia de Shakespeare.

 

Su trabajo puede asemejarse al castillo de Elsinore de la tragédia, una amalgama de comportamientos, entre ellos:  una educación muy intensa, un nivel alto de cortesía, algo de confusión y fingimientos, junto a las dudas, desconfianzas, suposiciones, falsedades e intrigas propias del teatro de la vida.

En la ficción (Elsinore) y en la realidad (estas situaciones) se hace teatro dentro del teatro.

 

Mirarse en el espejo de 'Hamlet' | Cultura | EL MUNDO

 

Encontré actitudes psicológicas para explicar en qué consiste lo que se denomina “Síndrome de Hamlet”  y cuáles son sus características:

 

  • Mensajes de inseguridad, ambivalencia y duda. A pesar de su inteligencia, el líder no logra superar las fronteras entre pensar y actuar.
  • No encuentra la firmeza necesaria relacionada con la capacidad de tomar de decisiones. Como son optimismo, seguridad y valentía para evaluar y asumir riesgos.
  • En “Ser o no ser”, Hamlet se debate continuamente entre “Qué es más noble para el alma, sufrir los designios de la caprichosa fortuna, o armarse y luchar contra un mar de adversidades, hasta vencerlas y acabar con ellas”.

 

  • Perfil desdibujado e influenciable.
  • En lugar de gestionar y manejar los eventos, el  lider se siente manejado por ellos, quitándole espontaneidad, seguridad y aplomo.
  • La sombra del padre de Hamlet deambula por las murallas de Elsinore, avisándole de que su futuro y trono peligran.
  • Abrumado, Hamlet murmura: “El tiempo está dislocado. ¡Oh maldito fastidio, haber nacido para arreglarlo!”. Son sentimientos de las personas con Síndrome de Hamlet.

 

  • Tener un liderazgo débil es igual a formar un equipo disperso.
  • Cuando el liderazgo es excesivamente debil, surgen políticas y tácticas a niveles medios.
  • Si el capitán de la nave vacila y no marca un rumbo claro, genera dispersiones y hasta motines en la tripulación. Como en el ajedrez, los peones se transforman en caballos, alfiles, torres y reinas.

 

  • Muchos amigos y enemigos.
  • Ni a Hamlet ni a cualquier persona con este Síndrome les es fácil distinguir a los amigos de los enemigos, pues los que parecen venir a ayudar también parecen querer su puesto.
  • A veces eliminan a quienes pueden cooperar con ellos.
  • Así hace Hamlet con Polonio, escondido tras la cortina, a quien atraviesa con su espada, confundiéndole con Claudio.
  • Las dudas y desconfianzas, pueden hacer proceder asi a cualquier persona con algunos colaboradores.

 

  • No usar el poder. Hamlet da vueltas y vueltas a toda la información y hechos. Juega con poca fortuna los triunfos y los descartes. Es rehén de muchos por demorar la acción y el uso del poder de que dispone. Todo desembocará en decisiones tardías que le destruyen a él, a amigos, enemigos y a la organización. Así aconteció también en nuestra historia.

 

  • Decisiones demoradas o tardías. “Eterna espera”.
  • Es un misterio por qué Hamlet aplaza tanto terminar con Claudio, actual rey, casado con su madre y asesino de su padre.
  • Necesidad de excesiva información adicional y análisis, hasta que los hechos le obligan a tomar decisiones que llegan tarde y se siente obligado por las circunstancias, sin la huella ni el sello caracteristico de un líder.

 

  • Gestión reactiva y deficiente de las crisis.
  • La falta de proactividad da lugar a la improvisación.
  • Ante su mar de problemas, Hamlet afirma que, para afrontar las crisis, “estar preparados lo es todo”. Aunque en su mente tiene clara la idea, aprende tarde la lección y la aplica mal.
  • Como cualquier persona con sus dudas permanentes, se mantiene en las fronteras entre el pensamiento y la acción.

 

  • Parálisis por la toma de decisiones.
  • El eterno análisis, evaluando pros y contras, es una forma inconsciente de evitar la decisión, Esta actitud te mantiene inmóvil ante el miedo al fracaso y quizás también frente al miedo del éxito.
  • La persona se debate en una eterna duda, refugiándose en la zona de aparente protección que le proporciona la toma de decisiones, donde se siente más fuerte y segura.

 

  • Todo demasiado tarde.
  • Hamlet acaba finalmente con Claudio, vengando a su padre, pero después de haber sido herido mortalmente con la espada que el rey usurpador había envenenado antes.
  • En sus iniciativas y decisiones, cualquier persona puede ser tocada por algún dardo emponzoñado de un compañero que haga temer por su carrera y su futuro.

 

Ser o no ser, finalmente. El eterno dilema humano del liderazgo. Además de pensar hay que actuar. El Síndrome de Hamlet se resume en el exceso de reflexión y escasez de acción, por lo que a veces se desaprovechan y se pierden grandes ocasiones y proyectos en cualquier ambito de los teatros de la vida.

 

Si no has leido Hamlet, no entenderás bien estas aclaraciones, asi que ya sabes…“Hamlet” es considerada una de las tragedias de madurez, escrita entre 1599 y 1606.

Resulta un clásico fascinante porque Shakespeare logra reunir en ella varios de los conflictos humanos que trascienden el tiempo y las fronteras: la disyuntiva pensamiento/acción, la traición y la venganza, la corrupción política, la locura… todas ellas cuestiones atemporales.

Las personas indecisas «poseen una elevada capacidad de análisis previo de las situaciones que se les presentan, pero no son capaces de tomar una decisión de acuerdo con la situación en el tiempo requerido, esto afecta a la situación si es algo crítico, y puede agravar los problemas.

Estas personas eternizan la respuesta a cuestiones debido a análisis exhaustivos y extensos que dilatan sobre manera, las decisiones sobre las acciones a desarrollar».

El porqué de tardar en decidir y llevar a cabo excesivos análisis es por el miedo a decidir: «necesitan mucha información sobre la situación, lo que repercute en las ‘vueltas’ que les dan a todas la cuestiones, por el temor a las consecuencias que pueda tener si se equivocan».

La indecisión no siempre implica inseguridad

La Universidad Técnica de Dresde, Alemania, ha publicado un nuevo estudio en la revista Personalities and Individual Differences en el que se reformula la parte negativa de tener dificultades a la hora de tomar decisiones, dice que no es el único punto de vista, hay quienes no ven en esta cualidad inseguridad sino inteligencia.

En este nuevo estudio en vez de preguntarles por cuánto cuesta tomar una decisión, buscaban entender las emociones y pensamientos a la hora de enfrentarse a un juicio.

Por ejemplo, si sus pensamientos a veces eran contradictorios, si se sentían muy divididos entre las diversas posiciones para enfrentarse a un problema o si, cuando cambiaban de opinión sobre un tema, sentían como si físicamente se movieran de un lado para otro. Con la consiguiente respuesta fisica: agotamiento.  A esto lo han llamado la ‘cualidad del indeciso’.

Por esto la indecisión es señal de inteligencia y no de inseguridad.

Jana-María Hohnsbehn, una profesora de psicología social, ha hablado con la BBC para explicar: «Si estas declaraciones resuenan con nosotros, entonces probablemente tengamos una gran contradicción de rasgos»

 

«La cualidad del indeciso nos aleja de los pensamientos simples y también puede ayudarnos en otras áreas de nuestra vida».

 

Por lo tanto, el resultado no pone nota a la indecisión que tiene una persona, sino a la capacidad de analizar los problemas y verle todas las caras antes de elegir.

 

Por qué la indecisión es síntoma de personas inteligentes (y no tanto de inseguras).

Si te cuesta tanto decantarte por una opción entre varias posibles, tal vez eso no se debe a que no tienes confianza en ti misma o mismo, sino que sabes analizar y resolver mejor los problemas.

Cuando nos atraviesa la indecisión sentimos estrés en mayor o menor medida, según lo decisiva que sea para nuestro futuro cercano o lejano.

Esto, evidentemente, pasará factura a nuestra paz mental si son muchos los momentos en que nos vemos entre la espada y la pared.

¿Puede la indecisión ser crónica y caracterizar de algún modo nuestra personalidad? Lo cierto es que hay personas más indecisas que otras, o que por los menos sienten rechazo a tener que elegir.

Los indecisos serán más capaces de verle todos los puntos de vista a un problema que los que tomaban decisiones más rápidas.

Si la indecisión tiene una semilla, esa es la duda constante, la cual nos puede llevar a postergar el momento de tomar partido, sucumbiendo a la inacción.

Rasgos de una persona indecisa

Hay veces que reflexionar demasiado puede no ser demasiado bueno, por el nivel de estrés que genera.

Y en muchas ocasiones la solución que buscamos es más sencilla de lo que pensamos.

Lo que ocurre es que no estamos muy seguros de como proceder al elegir.

Pero esta característica no tiene por qué ser negativa, porque nos da la seguridad de que para elegir la decisión siempre nos guiaremos por aquellas que coincidan con nuestras propias ideas o creencias, descartando rápido las opciones que no nos vengan bien, porque no coinciden con nuestros pensamientos iniciales.

Hay psicólogos que suelen asociar esta dificultad de decisión con personas con personalidad perfeccionista basada en un temor por elegir la peor opción y equivocarse.

Estas características pueden acumularse, generando un poco de ansiedad en la persona hasta el punto de sentirse frustrada por no poder tener la confianza ni la seguridad suficiente como para afrontar una decisión.

Hay psicólogos que ven estas características como algo positivo, mirándolo desde los pensamientos y sentimientos que los indecisos tenían antes de enfrentarse a una decisión más o menos difícil.

Observan los pensamientos contradictorios, o si estaban divididos entre las diferentes opciones frente a una decisión o si sentían que había una parte de ellos que al tomar una decisión automáticamente se arrepentía.

La gran cualidad del indeciso

Varios psicólogos, en lugar de denominarlo indecisión, lo llama «cualidad del indeciso».

Explicado de manera más concreta, quiere decir que las personas que se muestran más indecisas simplemente usaban mejor la razón para llegar a una conclusión. En otras palabras, eran más capaces de verle todas las caras y opciones a un problema que deben resolver.

«Las cualidades de una persona indecisa previene de pensamientos simples y puede ayudar en muchas áreas de la vida»

«Vale más la pena ir a contracorriente, no solo de los demás, sino de tus propias ideas, que tomar una decisión sin pararte a pensar en los detalles»

Siempre vas a encontrar a personas a favor y en contra, pero como todo en la vida.

Los indecisos tienen la capacidad de buscar el mayor número de argumentos posibles o posibles opciones y a partir de ahí elegir la mejor.

 

– Algunos datos de E. Zamorano, teatro de Sevilla, F. L. Chivite, odgersberndtson, Jimena Garrido, Manuel Romero, Jana-María Hohnsbehn. (escritores y psicólogos).

 

¡Namasté!

 

2 Comentarios

  1. Lola Muñoz

    Como indecisa, pienso que tiene mucho que ver con crecer, con madurar, con responsabilidad, hacerme responsable de mi propia vida y eso cuesta, por eso los adolescentes son tan indecisos. Quién está preparado para hacerse responsable de su propia vida??? Por otro lado, no tomar decisiones es nocrecer, no querer ser responsable, un poco el sindrome de Peter pan. La angustia de no decidir me estanca, me para, es una parte inconclusa de mi, es un ciclo no terminado y a veces me ayuda la siguiente pregunta: qué gano en esta situación?? Bueno, no me enrollo más espero te ayude, besitos y gracias, gracias, gracias por todos tus escritos que siempre aportan algo nuevo

    Responder
    • Marié

      Bonita reflexión. Gracias a ti por tus comentarios, todo sirve para crecer. 💕🥰💋💋

      Responder

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