Calma

Logra la calma interior

Escrito por Marié

22 de diciembre de 2020

¡Lograr la calma interior!

“Un discípulo se le acercó a su anciano maestro y le dijo:

 

— Tú que eres sabio… Por favor, dime ¿Qué cosas puede hacer un sabio que no está al alcance de las demás personas?

 

El anciano le contestó: – Cuando como, simplemente como; duermo cuando estoy durmiendo, y cuando hablo contigo, solamente hablo contigo.

 

— Pero eso también lo puedo hacer yo y no por eso soy sabio, le contestó el chico, sorprendido.

 

— Yo no lo creo así, le replicó el anciano.

 

— Pues cuando duermes recuerdas los problemas que tuviste durante el día o imaginas los que podrás tener al levantarte.

 

— Cuando comes estás planeando lo que vas a hacer más tarde. Y mientras hablas conmigo piensas en qué vas a preguntarme o cómo vas a responderme, antes de que yo termine de hablar.”

 

— Cuento de un sabio.

 

El secreto es estar consciente de lo que hacemos en el momento presente y así disfrutar cada minuto del milagro de la vida.

Reflexión

 

Lo normal es que nos comportemos como el discípulo de la historia. Lo normal es que dejamos que nuestra mente se pierda en busca de problemas y nos olvidamos de disfrutar el momento. De esa forma, siempre estamos divagando entre el pasado y el futuro, por lo que no logramos centrarnos.

Tienes que buscar actitudes y comportamientos que te ayuden a desarrollar una atención total, que te permitan desconectar de las preocupaciones y centrarte en el aquí y el ahora.

El problema es que la vida y el mundo actuales, la realidad a la que estamos expuestos, la experiencia de estos últimos meses, nos desborda a la mayoría de las personas.

Para quien no sabe controlar bien sus emociones, incluso el día a día puede resultar abrumador. Estas circunstancias de incertidumbre provocan que no podamos relajarnos y encontrar momentos de calma.

Todas estas vivencias dan lugar a que lleguemos al momento de nuestro descanso o de ocio irritados y de mal humor, con la consecuencia directa en nuestra familia y nuestras personas más cercanas.

Cuando estas vivencias son repetitivas y continuadas en el tiempo, afectan a nuestro equilibrio psicológico y termina afectándonos también físicamente.

Ponte en marcha.

Hay ejercicios sencillos y que no necesitan mucho tiempo, de los que nos podemos ayudar para recuperarnos emocionalmente y de manera rápida si lo necesitamos.

Fíjate en tu mascota, como sacude su cuerpo: cuando tiene frío, cuando tiene calor, y también cuando tiene miedo.

La naturaleza, si nos fijamos en ella, siempre nos da buenos consejos.

Sacude tu cuerpo y logra la calma interior.

Puede resultar raro, pero inténtalo, hazlo durante 5 o 10 minutos, esto es un método muy sencillo para personas que no son capaces de relajarse siguiendo una técnica más tradicional, este procedimiento relaja los músculos de manera intensa y se logra una profunda relajación rápidamente.

Haz yoga

También es una técnica que puede ayudar a lograr la calma, sobre todo algunas posiciones como por ejemplo el árbol. Solamente te tienes que levantar, erguir el cuerpo, juntar tus manos y levantarlas por encima de tu cabeza, extendiéndolas.

Mantén esta posición unos diez segundos, lo suficiente para que tu cerebro capte que necesita tranquilizarse. Te aconsejo que te permitas sentir como la energía llega a la punta de tus dedos y siente en ellos una pequeña vibración.

¡Y como no! La más importante:

Usa la respiración y logra la calma interior.

Normalmente, respiramos de manera superficial, esto es un mensaje negativo para nuestra mente, indica presión. Por eso, cuando comiences a sentirte tenso y quieras recobrar rápidamente la calma, respira profundamente.

Invierte cinco minutos, pero intenta no ser interrumpido, conecta tu mente con tu respiración. Inhala suavemente por tu nariz, reten durante unos segundos el aire en tus pulmones y expúlsalo lentamente por la boca o por la nariz, sintiéndolo, tu mente notará que todo vuelve a estar bajo control y recobrará la calma.

Masajea tus manos.

Una técnica muy fácil de usar, que pasa desapercibida, es un masaje en las manos, presionando suavemente con los dedos de la mano contraria, principalmente en la zona de la palma, justo donde se ahueca la mano.

De hecho, en esa zona está situado un punto de acupuntura que forma parte del meridiano maestro de corazón, cuya estimulación nos ayuda a recuperar la frecuencia cardíaca, aliviando la ansiedad y reencontrando la calma.

¡Y la reina de las relajaciones!:

La meditación

Úsala en tus tareas cotidianas, para que los pensamientos negativos no te molesten. Limpiando, lavando el coche, cuidando el jardín, en cualquier actividad que hagas… Cambia tu foco de atención, céntrate intensamente en tus movimientos y en tu entorno, en lugar de dejar que tu mente divague. Llega a una profunda calma.

 

Dalai Lama. Logra la calma interior.

 

 

“Se llama calma y me costó muchas tormentas.

 

Se llama calma y cuando desaparece… salgo otra vez en su búsqueda.

 

Se llama calma y me enseña a respirar, a pensar y repensar.

 

Se llama calma y cuando la locura la tienta se desatan vientos bravos que cuesta dominar.

 

Se llama calma y llega con los años cuando la ambición de joven, la lengua suelta y la panza fría dan lugar a más silencios y más sabiduría.

 

Se llama calma cuando se aprende bien a amar, cuando el egoísmo da lugar al dar y el inconformismo se desvanece para abrir corazón y alma entregándose enteros a quien quiera recibir y dar.

 

Se llama calma cuando la amistad es tan sincera que se caen todas las máscaras y todo se puede contar.

 

Se llama calma y el mundo la evade, la ignora, inventando guerras que nunca nadie va a ganar.

 

Se llama calma cuando el silencio se disfruta, cuando los ruidos no son solo música y locura sino el viento, los pájaros, la buena compañía o el ruido del mar.

 

Se llama calma y con nada se paga, no hay moneda de ningún color que pueda cubrir su valor cuando se hace realidad.

 

Se llama calma y me costó muchas tormentas y las transitaría mil veces más hasta volverla a encontrar.

 

Se llama calma, la disfruto, la respeto y no la quiero soltar…”

 

 

 

¡Namasté!

 

 

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