Importantes confesiones

Escrito por Marié

23 de enero de 2023

¿Volvemos a las confesiones?

 

Puedes coger un papel y un bolígrafo, un ordenador o tu teléfono para escribir tus más importantes confesiones. Serán solo para ti, para leerlas de vez en cuando y pensar si es necesario que cambies algo para ser más feliz.

Quizás sea una buena manera de conocerte un poco más, hay veces que pasamos la vida sin siquiera tener conocimiento de asuntos importantes sobre nosotros.

Podemos comenzar haciéndonos preguntas y buscando la respuesta más sincera posible. Puedes usar las preguntas que pongo a continuación o utilizar otras que puedan ayudarte en tus inquietudes.

 

¿Crees en el amor? ¿Estás enamorado o enamorada? ¿Lo has estado alguna vez?

– ¡Vivo enamorada! Creo que no sé vivir sin amar. No concibo la vida sin sentir, sin la emoción más excelsa que se encarga de engrandecer mi corazón. Ya me conocéis, no hablo solo de personas cuando defino así mi manera de amar. Hablo de la vida en sí misma.

En el caso del amor de pareja, abrí mi corazón hace muchos años, lo abrí realmente una vez y seguidamente lo cerré y tiré la llave. Metafóricamente hablando claro. Me refiero a que lo cerré en torno de quién despertó en mí esa manera de amar, para que ese amor nunca terminase. Y de momento está funcionando, sigue creciendo desde que le abrí la puerta hace 33 años… paso a paso, avanzando con cada uno de ellos, ¡Vivo enamorada!.

Puedo decir que no es solo simbólico, mi corazón siempre estará abierto de par en par al amor. Aunque tiré la llave, se mantuvo abierto un postigo para el resto del mundo.

Cualquier circunstancia que me haga sentir amor descubrirá la manera de encontrar el hueco de mi postigo y llegará directa a mi interior.

Cuando actualmente escucho las opiniones y sentires de algunos adolescentes, muchos que hoy tienen la edad que yo tenía cuando tiré mi llave, llega a mis pensamientos la dificultad que van a tener para encontrar y mantener el tipo de amor del que hablo. Es lo que observo y me gustaría estar equivocada. Veo que no son felices con lo que viven, excesiva oferta y muy poca demanda, demanda real de amor real. Ofrecimiento sin medida, disminución del propio valor y el amor propio…

No sé si tengo suerte, o es trabajo constante, o es deseo de no perder algo tan intenso y profundo.

Realmente me entristece que no se ambicione vivir esta experiencia.

Hablo con bastantes chavales jóvenes. Otro de los amores que mueven mi vida, y la mayoría me dice que no sabe si quiere o no una pareja.

Los que sí la quieren, no saben para qué la quieren y otros tantos no saben para cuanto tiempo la quieren.

No me gustan los juicios, me remito a mi vida y a mi experiencia, soy afortunada, nunca me negué la posibilidad de sentir amor, ni me dio miedo de él.

Tener una forma de sentir más emocional que racional, me ha permitido que el amor pasional esté más cerca de mis experiencias y me abandoné a ese sentir.

Quizás pienses que esta manera de sentir sea un poco peligrosa, seguro que estás en lo cierto. Así que si mis hijos me preguntasen, probablemente les aconsejase que no tomen decisiones vitales en la cresta de la ola de las emociones, puede ser peligroso en ciertos aspectos, ellas pueden traicionarnos en algún momento inesperado… quizás he sido intrépida con respecto a mi vida, pero necesito ofrecer más prudencia para mis seres queridos. No tengo miedo en mí misma, pero sí en los demás.

Siempre he sabido soportar mis propios dolores, nunca me ha vencido nada personal, pero no siento lo mismo frente al sufrimiento ajeno.

Aunque me he tomado la libertad de compartir mi verdad, ella es solo mía, es demasiado personal y no soy nadie para valorar otra verdad. Nunca lo haría, por eso te pido que te escribas la tuya. Que te hagas preguntas y te las respondas, las respuestas a veces pueden resultar sorprendentes y esclarecedoras. Probablemente, descubras cosas que no sabías sobre ti.

Sé que la experiencia ajena no sirve para uno. Cada cual tiene que llegar por sus medios a su propia verdad.

Y la siguiente pregunta que me voy a hacer y que considero que no solemos respondernos fielmente. Además, creo que depende mucho de en que momento de la vida te la hagas o te la hagan…

 

¿Tiene mucho peso en tu vida lo que opinen de ti?

Y lo primero… Al final, ¿qué importa?… eso me digo yo.

– Tengo recuerdos de cuando realmente me importaba, pero no porque me importase, sino porque me atragantaron a opiniones impuestas. Verdaderamente, nunca me importó en realidad.

Desde muy pequeña he tenido un punto de vista propio y una personalidad muy fuerte y muy definida, por eso, creo que para opinar de otra persona tienes que tener criterio, ser justo, y ante todo y por encima de todo conocer muy muy bien a la persona y la vida sobre la que vas a opinar. E incluso teniendo en cuenta estas cuestiones, tienes que tener una perspectiva lejana, también tener conocimiento de sus situaciones o sus vivencias y especialmente mostrar asertividad y honestidad.

No creo que especular sea la mejor manera de pasar por la vida. Y hablar de alguien a quien solo conoces superficialmente es especular.

Y déjame decirte algo. Todos tenemos cosas que nos han herido y tienen que salir… Si no salen en su momento, encontrarán otro momento para hacerlo.

Tengo recuerdos en los que mis demonios antiguos se sentaban en la silla de al lado… Esos demonios que no saqué cuando debía… los demonios que se escondieron en mis profundidades a causa del atracón de opiniones ajenas que nunca pedí. Por eso, con poquitos años aprendí a que no me importase lo más mínimo lo que otros pensasen sobre mí. La mayoría de las veces es mentira. Pero… ¿Qué provocaron en mi corazón?

Pues probablemente muchos os sintáis identificados, espero sinceramente que no…

… Fueron días raros, esos en los que empecé a conocerme, esos en los que empecé a conocer a los demás… había días en los que mi cuerpo temblaba, convulsionaba de miedo… quizás ese miedo se apelotonaba por salir porque nunca antes le había permitido hacerlo. Cuando asomó sus ojos a los míos, lo dejé atravesarme, perforar mi corazón y salir a través de mi cuerpo, no lo volví a alejar, lo experimenté y lo despedí… Adiós a todos esos monstruos…

Creo que hubo otros días en los que enfurecí a los astros, exasperé a los océanos, a los montes y los cielos. De mis labios salieron todas las palabras sin pronunciar, parecía que nunca antes había oído mi voz. Estaba sola, bueno no, nunca he estado sola… ¡Estaba aparentemente sola!, y ellos fueron los únicos que escucharon mis desagradables palabras… todo lo más lejos de la espiritualidad que me brindaban, todo lo más lejos de la amabilidad con la que me acunaban. Mi fiera salvaje, auténtica, cruda y feroz se mostró solo para ellos y si me hubiese podido escuchar, creo que hubiera sido emocionante… pero no tenía oídos solo voz…

Es tan sencillo herir y tan difícil de ver el dolor en quien no te importa… ¡Más empatía, por favor!

Pero después de la tormenta, un tormenta infantil y profunda, lo único que en realidad empezó a importarme es vivir siendo sincera y auténtica. Creo que no soy mala, aunque pude herir en momentos de transición. Ahora sé que me gustaría recordarme y que me recuerden como buena persona. ¿Imposible…? Ya sabes que la bondad y la maldad viven en la misma línea.

Al menos en paz. Creo que la paz mental es la mejor sensación en la que descansar.

Y puedo decir que hace bastante tiempo que percibí la verdad, que realmente nunca me había importado lo que de mí pensasen los demás.

Y desde esta sensación de tranquilidad no puedo por menos que sentir lástima de quién basa su vida en lo externo, en las opiniones ajenas… es una perdida de tiempo… es un desperdicio de vida.

Todas esas vivencias hacen que almacenemos pesos y obstáculos en nuestro interior.

Creo que cada mochila, aunque pesada, al menos es transportada de manera efímera, y cada carga individual debe ser valorada para dejar atrás alguna de las cosas que quedaron olvidadas al fondo.

Sinceramente, creo que pocas personas saben el contenido total de lo que arrastran por todo el trayecto, y es una pena. Cuando miras bien, puedes dejar cosas con poco valor y mucho peso, para poder guardar otras más ligeras y valiosas.

Y con mi mochila casi vacía, puedo decirte: ¿Sabes por qué no me importa lo que piensen de mí? ¡Por supuesto!… por qué las personas a las que realmente les importo pueden ser contadas con los dedos de una mano, quizás alguno de la otra… o no, y ellos siempre me respetan y hacen el esfuerzo por comprenderme. Así que considero que no me corresponde valorar lo que piensen los demás, esos a los que mi vida no les importa lo más mínimo, al fin y al cabo no depende de mí…

Y esta cuestión me sirve para otra pregunta:

 

¿Que es lo mas importante para ti? ¿Que mecere tu respeto de verdad, para ti y sobre ti?

– Ya sabes que te voy a contar lo que pienso… me gusta mucho escribir y me sirve de terapia y de descanso.

Creo sin temor a equivocarme, que lo mas importante para mi es la libertad.

Y hablando de equivocarme, y de libertad, creo que es muy importante y para mi, un gran privilegio, tener la seguridad que provoca no tener miedo a equivocarme. No tengo miedo por decir verdades incomodas, porque no dejan de ser verdades, y la verdad pone contra las cuerdas todo lo demás.

A nadie le gusta reflexionar sobre preguntas de dificil respuesta y la verdad es muy fria a veces.

Mi libertad me permite decir o escribir, mostrar mis palabras propias y autenticas. Siempre intento no hacer daño, pero si es necesaria una verdad, aunque sea dolorosa, no me la guardaré, a pesar de que me aleje de alguna persona. Si se aleja es que no valora ni la verdad ni a mi…

Hubo un momento en mi vida lleno de lagrimas, salieron todas las que tenia guardadas desde niña, esas que no querìan dañar a quien más me quiso. Yo no quería que todo fuese dolor. Y de allí, de entre esas lagrimas salió mi risa, una risa que me atragantó en algún momento, quizas sin motivos aparentes, pero suficientes para mi.

Por eso aprendí a reir, a veces de manera extatica, otras veces desesperada y otras una mezcla de ambas. ¡Que desastre! ¡Que vida y que comportamiento caotico! Un desastre incontrolable, impredecible y salvaje. Ese caos hizo espacio en mí y en un momento me perdí en ese espacio infinito… libertad infinita.

Es esencial para esa libertad mia, el poder decidir, poder gestionar mi tiempo y mi vida, mantener el control de mi ayuda, saber que estoy disponible y que la libertad sea cotrolable. La vida no es lo que se ve, la vida es lo que se siente.

Poder sentir que los caminos que transito ayudan a que se mantenga mi libertad y me hagan fuerte, consciente y me posibliliten expandir mi alma. No quiero cortar las alas que me ayudan a ayudar.

Vivo sin cuestionar y necesito la autonomía necesaria para estar siempre disponible.

Si no hiciese lo que hago, de la manera que lo hago, sería infeliz, injusta y mentirosa.

Es muy importante y me hace mentener el respeto por mi misma, puedo mirarme al espejo y reconocerme. Se quien soy y se lo que quiero, sobre mí y sobre mi vida.

Aunque, como todos… ¡en ocasiones veo muertos! Nooo… mis pensamientos me recordaron esa pelicula de Bruce Willis… ja ja ja…  Queria decir que en ocasiones… lo que veo no termina de gustarme.

Es muy importante el amor, amar y sentirme amada. Besos. Abrazos. Siempre, siempre, siempre uno al ir a dormir y otro al abrir mis ojos. Tocar con mis pies los tuyos. Dar sin esperar nada, confianza, fidelidad, creer en el amor plenamente…

No me creas, no creas nada, ni de mí ni de nadie… ¿Que es lo importante para ti? Mi verdad no es la tuya. Además, es mi verdad hoy, quizas mañana no lo sea… todo es cambio y transformación, como tú, como yo.

Así que no creas que te conoces, yo no lo creo, hoy soy, mañana no lo sé. ¡Creemos conocernos!, pero solo nos conocemos en lo conocido, no nos conocemos en lo desconocido, asi que creo que nunca llegaremos a conocernos…

Y esto me lleva a hacerme esta pregunta, en ella hay que leer entre lineas:

 

¿Actualmente cuál es tu embarcación, o más fácil, en que estás embarcado, que te impulsa?

– Son muchos los senderos, y es un lío mi vida. Son tantos los senderos y tantas las embarcaciones que entre lo que pienso hacer, lo que hago, lo que queda pendiente, no sé si la vida me va a dar para tantas cosas. Viviré mis días intentándolo, aprendiendo, pero sé que en esta vida no terminaré de aprender todo lo que me gustaría.

¡Ufff! ¡Qué tontería! ¿A todos nos pasa lo mismo? No lo sé. Tengo claro que no quiero perder tiempo. El tiempo se pasa y no se recupera. Me impulsa el viento, me impulsan los colores, las chivatas que me hablan al oído. Me impulsan las letras y los que me leen. Y como dice la preciosa letra que escribió Mercedes Sosa: ¡Gracias a la vida que me ha dado tanto!.

Cada día es un regalo que hay que celebrar. Mil historias que vivir, mil historias que contar. Mil historias que inventar… ¿Serán reales? Dejo en ti la decisión. ¿Confesaré la realidad? Por si acaso no te lo creas. No creas nada de lo que leas. No me creas a mí. Ni te fíes de nadie. ¿Y si todo es cierto? Decídelo tú.

Historias sensuales, historias reales, vidas pasadas, vidas ancestrales, poemas, reflexiones, inquietudes… confesiones.

Vivir cada día una vida distinta, mostrar alegría, hacer reír, hacer llorar, besar… amar.

Eterna aprendiz en este bello e incomprensible mundo, me encanta esta palabra, mi mundo interno me muestra que ser aprendiz permite a mi mente abstraerse de lo que no le gusta, para seguir intentando aprender a hacerlo siempre mejor… seguiré intentándolo todos los días…

Pero hay algo que tengo muy claro, y es que cuando escribo desaparezco, cuando pinto desaparezco, alguien entra en mi cuerpo y mi yo real se va a viajar por ese bello mundo. Cuando regreso de mi viaje, allí sigue mi cuerpo, como poseído, y sigue realizando su eterna tarea… disfrutar creando, libando los minutos perennes.

Mi cuerpo, mi mente, mis pensamientos quedan en suspenso, arrinconados y eso me permite gravitar… me permite vivir sin pensar, descansada. Estos amores míos hacen posible que pueda vivir sin que mi mente divague sobre otras cavilaciones…

Mi actual velero me empuja sobre altas olas, atravesando huracanes, disfrutando de aromas profundos, embriagada de sabores y colores, aprendiz de muchos otros aprendices… buscando la sabiduría tanto más lejana cuanto más te quieres acercar… buscando cada día una mejor manera de expresar mi sentir, intentando mostrar lo que pienso, mi verdad profunda, algo más allá de lo que mi mente consciente opine, más allá de lo que opine nadie.

Y ¿Será bueno mostrar tanto? No lo sé, intento mostrar lo que soy y quien soy hoy, pero eso no es real. La realidad es que mañana seré otra cosa, así que no te creas nada.

Si te sirve de consuelo, si te ayuda en algo, si algo aprendes, seré feliz. Si me entiendes, si me ves y conoces mis palabras, si sabes de qué hablo, seré feliz.

No necesito alabanzas, siempre he antepuesto una crítica, una buena crítica. No me felicites por nada, es algo que me suena falso, no necesito cumplidos, no hago cumplidos, la verdad es verdad y no necesita nada más.

Si te provoca indiferencia, tampoco me preocupa, mientras no te ocasione dolor. Somos todos similares… bienvenido a mi mundo tan loco y tan cuerdo, tan libre y tan intenso, tan mío y tan publico… tan real hoy y tan surrealista dentro de dos días.

Gracias de todas maneras.

Estoy siempre ensayando, no soy buena ni soy mala, solo estoy aprendiendo y no quiero evaluaciones. No me gustan, siempre lo he pasado mal en ellas, así que no las quiero más en mi vida. Conozco muchas personas sabias que no tienen orlas colgadas en sus paredes. Viven aprendiendo y de ellas intento aprender yo.

Y actualmente mi navío surca aguas claras y calmas, no pueden definirse mejor. Disfruto intentando expresar lo que pienso y siento, no sé realmente si lo consigo, pero al menos permite que mis aguas sigan mansas. No te creas nada. ¡Vive!.

¿Dinero? Es necesario, lo imprescindible para vivir, el resto no lo necesito.

Vivo riendo a carcajadas. No hay necesidades reales. Es muy sencillo, más sencillo de lo que parece. Si dejo que mis embarcaciones sean gobernadas y manejadas por la fortuna, dejarían de apasionarme. Prefiero vivir mis pasiones a que me paguen por ellas. Siento que es la motivación más pobre y miserable para sacar lo mejor de un alma.

Prefiero dejar mi sentir escrito, o dibujado, o confeccionado o cultivado, o cocinado… o pintado y que quede perpetuado en las almas que las contemplen. Que pueda servir a alguien, me encantaría. Y que ese alguien me siga enseñando a caminar.

De todas maneras, como ya he dicho no me gustan las evaluaciones, pero como no lo decido yo, no puedo hacer mucho más. ¡Tú decides por mí!

Y para todo en la vida, para cada tipo de embarcación que he utilizado era necesario algo que yo nunca he tenido, ¡Para todo era necesario un padrino!

Y dependiendo del padrino, así será la calificación… he carecido siempre de algo así, pero tampoco es lo que quiero.

Prefiero que mis obras lleguen a cualquier rincón, no solo a los pobres rincones sin alma. Prefiero rincones oscuros y dolorosos, sencillos… humildes, pero sinceros y auténticos.

Elijo continuar el crucero con quien me mira con amor y sabe perfectamente a dónde dirigir la mirada.

Mi hoja de ruta la comparto y enredo con otra hoja y entre las dos van definiendo la senda.

Esta aventura conjunta es la que me ayuda en mi expedición, este amor me ayuda a no perderme y a no vivir en la incertidumbre.

Si no logro navegar a la perfección con esta compaña, ¡es imposible que pueda hacerlo con ninguna otra!.

 

¿Y, cuando llegue el otoño?

Me gustaría seguir reconociendo el aprecio en algunos de los ojos que continúen mirándome. Casi todo es efímero y la amistad verdadera es respeto y reconocimiento. Es comprensión y apoyo. Por eso me sobran dedos.

Ahora entiendo alguna de las palabras de mi padre, él era sabio, para mí lo era. Y siento la fortuna de haber podido escucharle, de haber formado familia.

Creo que la palabra amistad es de difícil calificación.

¡Escuchar!, algo muy complicado, es más sencillo hablar, hablar, hablar…

Procuro no esperar nada, creo que aprendí a no esperar, me gusta más ofrecer, aunque lo que ofrezca no sea comprendido, ni escuchado, aunque lo que muestre sea decepcionante para el receptor, es lo único que tengo para dar… pero bueno, seguiré aprendiendo de las respuestas, aunque el otoño esté cerca.

Me gustaría decir de algunos afectos que quisiera que de verdad fuesen amigos, como yo entiendo esa palabra. Camaradas, compañeros, aliados, cómplices… incondicionales.

Desafortunadamente, no depende de mí, nunca depende de mí.

Con bastante decepción y pena, puedo decir que hay cosas que solo las mueven intereses, o necesidades. Esa parte egoísta e instintiva, esa parte con poca evolución es lo que hemos logrado acentuar con nuestro consentimiento cómodo.

Intento no recordarlo, pero me lo ponen enfrente demasiado a menudo…

Y entretanto el viaje va llegando a su meta, disfrutaré sus paisajes, pero siempre y cuando el final me pille escribiendo o pintando o riendo o amando… también disfrutaría del trayecto último con un buen vino, mirando la luz intensa que cae sobre la ciudad al atardecer.

Y que mi copa siempre esté llena, mirar a mis hijos y ver miradas tranquilas. Escucharles palabras felices y de esperanza. Que siempre continúen con ganas de transformar su trocito de mundo. Sentir que quieren seguir haciendo familia, familia como metáfora de amistad, porque creo que la familia se hace día a día, de sangre o de roce, no se nace con ella, no nace cuando naces a ella.

Y cuando el invierno llegue por fin, que me sorprenda tranquila, serena y en calma. Pido haber apurado mi copa, que mis hijos no sufran, que nadie me adolezca, que mi vida haya servido para algo, que recuerden algo mío y sobre todo que no me haya quedado con ganas de más sexo… ja ja ja.

… Y que todos los ojos se abran a la verdad.

Que no se escuchen lágrimas, ni se sienta dolor. Que suene alguna canción, flamenquito o música celta, gaitas o castañuelas… alegría por una vida sincera…

En ocasiones… me creí loca, un torrente incontrolable de energía se liberaba en mi interior. ¿Cuestión de procedimiento? No lo sé, pero esa energía misma me ayudó a sanar.

No seas conformista, es la dolencia más esclavizante y a la que bautizan como normalidad. Es la normalización que da la adaptación a lo que no se merece ni siquiera nuestra atención.

 

¡Continua con la meditación más feroz que nos toca a todos, nuestra propia vida…!

¡Te quiero!

 

 

 

¡Namasté!

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