Fuerte en la fragilidad

Escrito por Marié

24 de noviembre de 2023

En ocasiones me quise mostrar fuerte donde era frágil. Fuerte en la fragilidad.

La fragilidad que siento en muchos momentos, especialmente por las situaciones actuales.

Al salir a cualquier parte, sin distinción, observo, con pesar, bastante tristeza en las miradas de la gente. Realmente, a veces, cuesta distinguir si es tristeza, desilusión, desencanto, enfado, irá… Pero todo es insatisfacción.

Yo intento siempre mostrar mi mejor sonrisa, aunque la respuesta no sea igual, a fuerza de mostrarla, algunas miradas se ablandan y dejan salir un poco de calor.

Yo creo que no deberíamos contagiarnos de quién pelea, de quién grita, de las crisis y las guerras.

Ni dejarnos llevar por las quejas continuas de quien no hace nada para que algo cambie.

Quizás eso es lo que hay en el ambiente, junto con el grito de una gran madre, nuestra madre, la madre de todos.

Sus heridas son cada vez más evidentes.

Y aunque parezca que no nos importa, nos influye, somos ella, estamos compuestos de ella y nos duele su dolor. A pesar de que no lo creamos, le dolemos y nos duele.

Está sedienta, está degradada, grita como mujer por ella y por todas las mujeres, no es ninguna novedad.

Siente la amputación de nuestras alas, y se entristece de ver que nuestros mayores verdugos tienen nombre de mujer.

Da pena pensarlo.

Pero, a pesar de todo ello, la fragilidad que nos define también es la que nos hace fuertes.

¡Mujer! Si tienes hijas, lucha por tus hijas. Investiga por ellas, no te dejes convencer para dejarles un difícil mundo.

Y ¿Ya sabes que todo puede cambiar con un chasquido de dedos? Espero que el chasquido le devuelva su ancestral poder y no sea para quitárselo de nuevo.

Ellas tendrían que volver a empezar.

Lo poquito que el mundo ha cambiado, no lo pisotees para ella, de esa forma no tendrá que luchar por lo conseguido con tanto trabajo.

Y no es un día, ¡como hay que decirlo para que se entienda!, no es un día, es toda una vida con todos sus días, horas, minutos y segundos. La pena es que solo se dé a ver en un día. Y además se quejan de eso. ¡Bichos sin evolucionar!

Déjale a tu hija, a tus hijas, mejor, unas bonitas escaleras preparadas para acceder a lo que le dicten sus sueños.

Que no tenga que regresar a pedir permisos, ni tenga que someterse.

Eso da mucho miedo.

A mí me da miedo, no por mí, mi vida está ya satisfecha en total libertad, me da miedo por ellas.

No hay que rechazar la sensibilidad propia y característica femenina, somos perfectas y debemos poder elegir todo en nuestra vida, como yo he podido hacer, como cualquier otra persona.

Tampoco abandones y des la espalda al misterio que nos define. En nosotras reside el porqué de estar en el seno de la madre, ella nos dio la fuerza de la supervivencia, allá en el origen. ¡Sí, a nosotras! Porque la supervivencia dependía de nosotras, y así es.

Por demasiado tiempo nos estuvieron cortando las alas, pero ahora que recién están empezando a brotar, no ayudes a su nuevo deterioro.

Si observas con atención, podrás descubrir que los muros que vuelven a intentar levantar a nuestro paso, hoy tienen ruedas que podemos utilizar para abrirlo. Pero si te descuidas un poco en tus actos les puedes dar el poder de quitar esas ruedas benditas.

Y si lo que ocurre es que tienes miedo, no lo tengas, tienes luz propia para iluminarte e iluminar el camino de muchos, como mujer, como madre o creadora, como agricultora de la vida.

Utiliza esa característica sensible para enseñar a sentir, para ayudar a ver a otras mujeres como iguales, para defenderlas y ver su dolor.

Si como mujer das la espalda a ese dolor no honras tu nombre, has perdido tu instinto y has cedido tu poder.

La espada para defender a tu igual, es el amor. Desde el rencor y la ira, no defiendes tu importante papel. ¡Despierta!

Vuelve a brillar, vuela y enseña a volar con tu vuelo. Siempre hacia arriba. ¡Desde ti, mujer!

Las alas que cortes a otras, las verás cortadas en tu propia hija, o en tu nieta. El respeto y la aceptación que niegues a otra, a ellas les serán negados.

La ley del boomerang. Y no es ninguna tontería. Está escrito.

Como te he dicho, mi mejor arma es el humor.

Cuando algo no te agrada, humor y amor, sonrisas. Si ofreces irá, lo sigues alimentado y terminará destruyéndote.

No es consejo, es observación.

Si eliges eso, no estás viviendo, no al menos tu propia vida, te conformas con sobrevivir, y es una pena. Es anti evolución. Va en contra de nosotras y de la madre que nos enseña.

Me resulta complicado aceptar el autoengaño de algunas mujeres. Es sorprendente. No entiendo sus defensas si ellas van en su propia contra.

No te conformes con los uniformes que están de moda, maquillando tu insatisfacción con felicidad.

Tus ojos y tu cuerpo dicen lo que tu boca calla.

Tus enfermedades, tus dolores de cabeza pueden sanar si dejas la libertad a tu corazón para fluir realmente como mujer.

Por eso veo tantos ojos tristes. Autoengaño.

Si sigues pisando y frenando tus propios derechos, estás incompleta, estás comprada, aunque sea por ti misma.

Embárcate conmigo en el sagrado arte de vivir, alegre, sincera, empática, compañera, amiga.

Es una absurdidad dar consejos que no puedes aplicarte. Es sencillo hablar de otras, negar su dolor, no te equivoques, pues lo puedes sufrir en ti, o en quien más ames.

No sigas defendiendo una futura infelicidad. ¡Abre los ojos!

Si el dolor de otras te hace hoy sonreír, inevitablemente te hará llorar.

Con ese enfermizo comportamiento estás escondiendo fantasmas debajo de tu cama, y ellos se van a encargar de asustarte llegado el momento.

Tú no eres nada sin mí, ni yo sin ti.

En nuestras células habitan las mismas luces y sombras de nuestras ancestras, y todavía escuecen.

Somos día y somos noche, somos luz y descanso. A partes iguales.

De noche descanso, solo noche, muerte. De día luz, solo día, muerte.

Equilibrio.

Sí, soy frágil, pero no lo acepto como inferioridad. Fíjate si no en nuestra gran madre, ella tiene muchos ejemplos de los que aprender, como siempre. Fíjate, fíjate bien, hay pequeñísimos pobladores de la madre, particularmente frágiles, pero con una capacidad inigualable de adaptación, ¿te suena? Animalitos, pequeños arbustos o hierbas, insectos, flores.

Y ¿por qué?, por su flexibilidad, por su capacidad de fluir con las circunstancias, así somos nosotras. Y así debemos seguir.

Pero no te engañes, la sociedad asocia fragilidad con debilidad. No vivas deprisa, ni compitas, ni quieras ser superior, no lo eres, ni tú ni nadie. Ni inferior.

Si no fíjate otra vez, las personas que aparentan poder o que realmente son poderosas, ¿son realmente felices? Pues yo creo que no, he conocido unas cuantas y carecen de lo importante en su mentes y sus corazones, se sienten vacíos.

Yo soy una llorona, me emociona casi todo, considero la vida misma una causa de emoción, pero hay cosas de la vida que no me atrapan, como las imposiciones.

Hablo con muchas personas por mi dedicación y casi nadie es lo que aparenta ser. En alguna ocasión la vida me sorprende y me muestra alguna que sí lo es, eso me emociona y me hace sentir más acompañada. El resto se considera autosuficiente, y nadie lo es, y los que se mantienen ahí, suelen ser los que más problemas tienen y sufren las mayores caídas.

Fíjate de nuevo, casi nadie que aparenta ser fuerte, es feliz, es una apariencia vacía.

La madre es el mayor ejemplo, y su mayor recurso es la adaptación, un desarrollo evolutivo para crecer con cada acontecimiento. Tú, eres similar a ella, como mujer. Nuestro precioso universo interior tiene que definir el gran universo exterior y cada una tenemos la responsabilidad de hacerlo posible.

Yo me he sentido frágil en muchas ocasiones, pero me ha servido para conocerme mejor.

Tengo una reminiscencia que me recuerda mi vulnerabilidad ante lo inevitable. Por ejemplo, esas interminables mañanas asomándome a la terraza cuando mis hijos eran pequeños, ellos salían de casa entre las seis y las siete de la mañana con dirección a la Renfe para ir a su colegio en Madrid. Mi corazón se iba con ellos, pero con una sonrisa siempre presente y un saludo.

Fragilidad interna sobreponiéndose diariamente para mostrar seguridad. Eso es el amor.

Cada situación que nos muestra nuestra fragilidad también nos muestra un compromiso con el futuro y con nuestros seres queridos. ¡Vamos a dejarles algo mejor, no algo peor!

De cualquier forma, quieras o no, tú también eres frágil y los esfuerzos a veces sobran. Quien se sostiene con demasiado esfuerzo y durante mucho tiempo, tarde o temprano se derrumba.

 

La sinceridad es más ligera.

Inténtalo, al fin y al cabo eres lo que puedes ser, todo lo que puedes ser, tú eliges. Es suficiente.

Inténtalo, deja un mundo mejor a tu hija. No te lo perdonarás si no lo intentas. Después es tarde.

 

Déjale el mejor regalo. La verdad.

 

¡Namasté!

 

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