El poder de las palabras

Escrito por Marié

10 de marzo de 2023

Yo creo que sí, que en las palabras puede haber magia. Tanto en las habladas como en las escritas. ¿Sabrías utilizar las palabras de manera que salga a la luz su magia? Piensa en las profecías, puede ser que se cumplan o no. Y también depende de como sean dichas, hay ocasiones en las que se puede ver el poder de las palabras. Utilízalas siempre para bien y exprime al máximo el poder que tienen en los demás.

Por supuesto que aunque hay mucha responsabilidad en el orador, o el escritor, el efecto también depende de quien escucha o lee. Su actitud. Cada palabra evoca una sensación y esta hace que tengamos una actitud singular que nos estimula a actuar de un modo u otro.

Somos afortunados por tenerlas, por poder mostrarnos a través de ellas, comunicarnos… el mundo se va construyendo con palabras, palabras mágicas con gran poder: «La magia no se hace en las mangas del mago, sino en la mente del espectador… el verdadero secreto de la magia es que el mundo está hecho de palabras…» Francesco Tesei

Quizás la responsabilidad sea mayor de lo que pensamos. Quizás olvidemos la trascendencia de las palabras que usamos.

Todo es cierto. Y da que pensar…

Mira por ejemplo estas dos maneras de decir algo semejante:

– Soy muy perezosa, me enfada mucho serlo, y estoy desesperada por sentirme incapaz de evitarlo. Intento todos los días hacer ejercicio, ir al gimnasio, salir a caminar, pero pasa el día y no lo logro.

– De un tiempo a esta parte, estoy muy perezosa, soy consciente de ello y sé que me equivoco en esta actitud, me he dejado llevar por ella. Sé que me encanta el ejercicio y me hace sentir fenomenal, así que voy a volver a ir habitualmente al gimnasio para recuperar las ganas y voy a poner toda mi voluntad en conseguirlo.

Las palabras y el enfoque dan una información que aunque similar es totalmente diferente, tanto para quien escucha como para la persona que las pronuncia.

Las palabras pueden limitarnos, o expandirnos. Podemos con ellas convencernos de que condiciones que pueden ser pasajeras pasen a ser nuestra verdad. Ellas son capaces de viajar en nuestro cerebro y quedar profundamente grabadas, con el peligro que esto supone.

En el primer caso, podemos ayudar a nuestro cerebro en lugar de convencerle de que no podemos, si cambiásemos las palabras y la manera de decirlo: «Me noto desganada, por eso voy a ir al gimnasio, tengo muchas ganas de volver a estar activa de nuevo. Lo he intentado muchas veces y sé que puedo conseguirlo».

Actitud, actitud, ¡actitud! Es lo más importante frente a cualquier reto que aparezca en nuestra vida, pero por delante de ella, están las palabras que escogemos para expresarnos y para pensar.

Pero todo tiene solución, y como siempre y para todo es… entrenamiento. Así que manos a la obra. Hay que seguir una táctica para educar nuestros pensamientos y nuestras palabras, una buena estrategia.

Cada pensamiento o palabra pronunciada genera en nosotros o en el otro emociones y acciones distintas, así que aquí llega mi palabra favorita… magia… y la consecuencia son los hechizos que se crean con ellas.

Me encanta como le define Freud:

 

“Palabras y magia fueron al principio una y la misma cosa, e incluso hoy las palabras siguen reteniendo gran parte de su poder mágico.

 

Con ellas podemos darnos unos a otros la mayor felicidad o la más grande de las desesperaciones, con ellas imparte el maestro sus enseñanzas a sus discípulos, con ellas arrastra el orador a quienes le escuchan, determinando sus juicios y sus decisiones.

 

Las palabras apelan a las emociones y constituyen, de forma universal, el medio a través del cual influimos sobre nuestros congéneres”.

 

Sigmund Freud: (Introducción al psicoanálisis)

 

La forma en la que nos hablamos es decisiva para nuestro estado de ánimo y, a su vez, esto va a afectar a nuestra actitud diaria; la actitud, por último, decide nuestras acciones que a su vez, generan nuestras costumbres.

Y como me gusta utilizar a los antiguos filósofos, voy a rescatar otro texto, esta vez de Platón. «Gorgias, diálogo de Sócrates» Aunque Sócrates no dejó nada escrito, ya se encargó Platón de inmortalizarlo. Y en esta caso habla sobre la retórica… adaptación:

 

La retórica engloba en sí y tiene bajo su dominio todas las potencias.

 

Voy a darte buena prueba de ello.

 

Me ha ocurrido en gran medida que al acompañar a mi hermano o a otros médicos a visitar a algún enfermo, este rechazaba un medicamento o no quería dejarse operar, y cuando las advertencias del médico eran impotentes, yo persuadía al enfermo, sin otro arte que la retórica.

 

Que un retórico y un médico vayan juntos a la ciudad que tú quieras: si comienza una discusión en el parlamento del pueblo o en una reunión cualquiera para decidir cuál de los dos será elegido como médico, yo afirmo que el médico desaparecerá, y que el orador será preferido, si así le place”.

 

«El lenguaje es un instrumento humano que pretende imitar la esencia de las cosas, pero que termina tergiversando la realidad».

 

– Platón

 

Aquí otra prueba del poder de la palabra, de su magia. Si tus palabras no tienen la fuerza suficiente, no comunicarán lo que quieres, ni tranquilizarán, conmoverán o convencerán al oyente o lector.

Desafortunadamente, por norma general nos mostramos poco humanos a la hora de comunicar, y utilizamos la magia de las palabras para destruir en lugar de para construir.

Así que, hay que aplicarse más en el entrenamiento. Palabras y formas de decirlas…

Palabras magicas

 

Si te paras a pensar tendrás siempre presente,
que en tu día a día puedes elegir utilizar,
«palabras» que quien escuche siempre tendrá en mente
que a tu lado puede estar tranquila,
pues no entra dentro de tus planes defraudar.

 

Aunque las palabras son armas, ya lo sabes,
armas de doble filo que puedes utilizar y sin pensar,
hacer daño a quien te escucha y que luego;
va a ser difícil que consigas su consuelo
y que en adelante te quieran escuchar.

 

Por eso traigo hoy unas palabras, que creo que son mágicas,
al menos para mí,
y personalmente cuando lo pongo en práctica,
me ayudan a dar consuelo a mi alma,
léelas,
probablemente, también tengan consuelo para ti.

 

La palabra «tacto» es y tiene un efecto sanador,
mira quien te lo dice, que lo utiliza para sanar a los demás,
toca tu cuerpo, mímalo y acarícialo con amor,
es una palabra primordial a mi alrededor;
te aconsejo tocar, abrazar, acariciar
y besar cada día un poco más.

 

Acaricia a quien conozcas y dale todo el valor
que tiene esta palabra,
úsala con tus manos y haz volar,
realmente para sentir el efecto que tiene el tacto en el interior,
no es necesario que sea utilizada al hablar.

 

Si no fuese por el tiempo que nos ha tocado vivir,
te diría que abrazases a quien conozcas al pasar,
que a tu sentimiento y a tu corazón dejes salir
y que muestres de esta manera tu sentir,
disfrutando del tacto y de lo que produce en todas las personas abrazar.

 

El tacto también sirve para disfrutar
la sensación que te produce acariciar la madera que tu padre utilizaba,
los pañuelos de seda de tu madre,
las texturas que te hacen recordar:

las rocas, las conchas, el tronco de los árboles,
el musgo, el mar,
disfruta de la sensación y del placer amable
que provoca en tus manos y en tu cuerpo acariciar.

 

 

Hay otra palabra que es muy importante para mí
me refiero a la palabra «escuchar»,
sentarte en silencio hasta descubrir,
a la persona o personas que tienes frente a ti,
y aprender todo lo que ellos tienen para dar.

 

Escuchar no significa solo oír palabras sueltas al azar,
es mirar a los ojos y sentir que la persona que escuchas puede ser
el mejor ejemplo de vivir,
que vayas a encontrar.

 

Muchos que ahora son amigos, al principio de nuestra amistad,
me decían: que callada eres, ¿no te gusta hablar?,
y bien digo,
que cuando el tiempo les permite conocerme,
se dan cuenta de que en la conversación estoy siempre presente,
en todas sus palabras, y que también me gusta dialogar.

 

Primeramente, creo que debemos permitirnos escuchar,
es importante para conocer a las personas,
si no lo hacemos, y nos basta con hablar,
accederemos 
a una relación basada en lo superficial,
sin disfrutar y sin reconocer sus luces y sus sombras.

 

Escuchar el silencio es algo muy hermoso;
pero no estamos acostumbrados a permanecer así,
el silencio en común a casi todos les parece incómodo,
pero es algo que deberíamos aprender a compartir.

 

Esos silencios de lo que nunca es hablado,
hay que escucharlos con el corazón,
hay veces que no se escuchan los mensajes esperados,
haciéndonos creer que nos están dando de lado,
sin darnos cuenta de que las esperanzas son de dos.

 

Escuchando se pueden percibir infinidad de cosas,
tu voz interna, esa que si la atiendes te crea confusión;
no es frecuente prestar atención al susurro de las hojas,
al crujir de la madera, a los grillos, al aleteo de una mariposa,
o apurar una copa escuchando la última nota de cada canción.

 

Sigo mostrándote la magia de las palabras que la tienen para mí,
como verás, algunas de ellas representan a nuestros sentidos,
es importante saber disfrutar y recordar la fortuna de poder sentir,
cada día agradecer, teniéndolos en cuenta y sonreír,
y sabernos afortunados de poder utilizarlos y vivirlos.

 

Por ello otra de mis palabras mágicas es «sentir»,
experimentar cada vivencia de tu día a día incansablemente…
… Sentir el dolor es necesario,
también hasta la extenuación saber reír,
asimismo amar intensamente,
enfadarte también, sin hacer daño,
mostrandole a la ira como partir de tí,
y vivir la pasión sin detenerte.

 

Aprecia todas las emociones que la vida trae,
ríndete a la sensación de un beso enamorado,
experimenta tu sensualidad, hasta sentir que vas a evaporarte,
vive todo lo que la vida te traiga sin dejarte
vencer por nada,
ni te permitas vivir sin ayudar en los naufragios anunciados.

 

Yo creo que la palabra sentir engloba todos los sentidos,
significa a la vez sensación y sentimiento,
nuestro idioma es muy intenso y expresivo,
y el significado de esta corta palabra es complejo.

 

Yo sigo sumando palabras a este diccionario,
y otra de ellas que considero mágica es «actividad»,
mover tu alma y a la vez tu cuerpo, hacia la libertad,

de elegir seguir los caminos que no te impongan adversarios.

 

Activa tu cuerpo diariamente y con gratitud muévete despacio,
disfrutando la facultad de poder sentir el aire fresco en tu rostro al caminar,
mueve tu cuerpo, sube a un monte, respira, vive, ríe, haz deporte,
cualquier movimiento que te haga sentir vivo y te transporte,
 a tu ser auténtico, al que es capaz de mover montañas sin mirar atrás.

 

Sal de las rutinas que te mantienen inmóvil en una posición,
prueba actividades que te ayuden
a vivir la naturaleza y disfrutar,

rompe esos patrones de vida y las relaciones que no te dejen avanzar,
muévete, activa tu cuerpo, danza, salta, disfruta un chapuzón
sobre todo, saborea un auténtico y lento caminar.

 

Otras palabras que van unidas para mí,
y tienen magia en su interior,

además, en mi nombre una de ellas tengo el gusto de tener,
escribir sobre ellas me muestra que si no curioseo en mi intuición,
me llegará más despacio lo que necesito conocer,
sus nombres, y lo digo con pasión,
son «esperanza, confianza y fe».

 

Ya sabes que si te escuchas detenidamente,
tú solamente te sabrás decir,

que es lo mejor y más importante para ti,
si de verdad en ti confías ciegamente.

 

Si tienes fe en tu persona y te conoces,
sabrás que te tienes que decir,

también conocerás tu parte más maravillosa,
esa que te hace sentir

la verdad escondida en cada cosa.

 

Si te gusta pintar vive pintando,
si lo que te gusta es mirar el océano encuentra la manera
de vivir allí,
ten la esperanza de que a tu lado llegará del mejor modo,
lo que siempre sea,
y vive todo,

lo que tú consideres que es mejor para ti.

 

Hay veces que nos empeñamos en querer,
cosas que aunque las consigamos,
al tenerlas en las manos no logran colmarnos de satisfacción,
sin darnos cuenta de que lo que nos mueve
y nos hace cosquillas en el corazón,

es confiar, tener esperanza y fe,
en que lo que llegue a nuestra vida es lo mejor,
aceptarlo es lo que debemos hacer,
quizás es la mejor opción,

que en esta vida y en esta ocasión,
nos pueden ofrecer.

 

Una palabra mágica, pero divina de verdad es «compartir»,
y otra es «unidad»,
vive la magia de vivir en comunión,
camina, habla, acompaña a los demás,
cuando celebras esta unión,
tu cuerpo y tu alma te lo agradecerán.

 

Disfruta de compartir tu tiempo,
lee una poesía a quien no pueda leer,
quizás las historias que tú cuentes,
de las historias de los demás sean diferentes,
y al compartirlas os unan y os ayuden a crecer.

 

Une tu vida a la de otros hombres y mujeres,
la compañia mutua ayuda a aprender mejor a caminar,
a disfrutar unidos de pequeños y a la vez grandes placeres,
cocina siempre en compañia,
camina con ellos por el bosque,

habla, toma un cafe y por supuesto,
con todos ellos, intenta conversar.

 

Y para terminar por no alargar demasiado este discurso,
mas adelante, de mis palabras magicas volveré a escribir,
hay otras dos palabras que me ayudan y me hacen vivir a gusto,
la mas importante «gracias»,
más sin quitar valor a la palabra «recibir».

 

Me gusta vivir agradeciendo, si lo pienso, debido a mis vivencias
yo vivo de prestado,
asi que necesito demostrar mi agradecimiento a todas horas,
horas que de muchas maneras, me han regalado.

 

Gracias, gracias, gracias a quien corresponda,
por continuar aprendiendo en esta vida,
por asimilar y aprender a recibir de alguna forma,
ayuda cuando por circunstancias no podia.

 

En esas circunstacias complicadas en mi vida,
siempre he tenido alrededor, lo que necesitaba oir,
un dulce abrazo,

comida en mi mesa, momentos de conversacion
y aunque estaba perdida,

siempre habia seres queridos sanando mis heridas,
recibir su ayuda y agradecerles para mi es un regalo.

 

– Marié –

 

 

¡Aprende a utilizar de forma cortes, la magia de las palabras!

 

¡Namasté!

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