Abre tus pétalos

Escrito por Marié

3 de octubre de 2025

¿Por que no? Vamos a compartir cosas mas hermosas y benevolentes, es necesario. Para ello abre tus pétalos y abraza la vida.

He estado en mi balcón esta mañana y mientras desayunaba viendo pasar los coches ha aparecido una pequeña abejita y se ha posado en las escasas flores que quedan en mis macetas. En una boca de dragón blanca.

Ha sido bonito verla, observar como mis ultimas flores de otoño abren los pétalos dando la bienvenida a esta visita inesperada.

Mirándolas detenidamente he visto como los pétalos se abrían lentamente encantados de esta visita.

Observar la naturaleza, aunque sea este pequeño trocito de mi balcón sienta bien.

Amaneció un día medio nublado que dejó atrás una madrugada lluviosa. El viento de la mañana estaba fresco pero las nubes fueron dejando pasar pequeños rayos de sol.

Este sol es el que me permitió con sus luces y sombras observar la inesperada visita, ofreciéndome el regalo del brillo en sus pequeñas alitas sobre un espectacular fondo azul.

Imaginé la casa de esta pequeña abeja, ¿estará cerca? ¿Será una pequeña o una gran colmena?

Ella, ignorante de mis pensamientos, vuela a mi alrededor y entra por la ventana de mi cocina. ¿Tendrá algún significado?

No me gusta matar a ningún insecto y mucho menos a una abeja. Ellas son muy importantes y su vida es protagonista de una de nuestras delicias.

Delicias que les arrebatamos sin permiso. No se si tendrá nombre, si la reconocerán en su panal o en su colmena. ¿Será capaz de regresar bajo las ordenes de su reina? ¿O algo de lo que nosotros hacemos habrá perjudicado a su familia?

¿Estará lejos de su hogar? ¿Estará sola? ¿Tendrá miedo?

A que se puede dedicar mi pequeña amiguita si no tiene un hogar al que regresar. Pobrecita. Que sentido tiene la vida si pierdes el objeto de tu existencia.

Como la vida de cualquiera de nosotros si no tenemos hogar al que regresar.

¿Será adulta? Supongo que si, aunque es pequeñita.

He colocado un poco de azúcar avainillado en un trozo de servilleta y ella ha venido, así que he podido ayudarla a salir al exterior de nuevo, para que pueda regresar con su familia. Espero que pueda encontrarla y no se sienta sola en este mundo. No hay bosques cerca de mi casa, ni campos de flores, quizás viva lejos pero tenga pocas flores en su entorno. Que triste.

Bueno, parte de mi misión ha sido devolverle su libertad para que siga haciendo su insustituible trabajo.

Francamente, el propósito de su vida es realmente importante, es trascendental para la mía y para cualquier otra.

Puede parecerte de locos esto que digo, pero creo que es significativo. Ella regresó despacito a mi maceta y volvió a recostarse en un pétalo al sol, esperando a algo que no puedo saber. El pétalo se movía despacio con el viento como ayudante con sus sonidos como hermosas nanas.

Observando esta maravilla, me sentí feliz, casi se podía escuchar el agradecimiento de los participantes en este bonito intercambio.

Realmente la vida en la naturaleza es incomprensible para mi, pero hermosa. A veces, para que algo viva algo tiene que morir. Esto ocurre todos los días.

Quizás para que una de mis flores viva, otra en otro lugar tenga que morir. Es un sacrificio que no tengo claro si saben o no.

Quizás la flor de mi boca de dragón termine siendo ese conjunto de hermosas semillas gracias a las cuales puedo tener cada primavera y cada otoño mi balcón lleno de sus preciosas y blancas flores. Otra flor, en otro lugar se ofreció en sacrificio para que los jarritos llenos de semillas de mi planta, me hagan este regalo altruista.

Cada primavera me traen la sorpresa de sus pétalos pintados por la ley divina y el aroma de su polen que vuelve como cada año a atraer a pequeñas y grandes abejas a mi balcón.

Gracias hermanas por mantener la vida en este pequeño planeta, por levantar con vuestro cuerpo el polen dorado y transportarlo a donde es necesario.

Vuestro trabajo baña nuestra creación de una enorme belleza.

Gracias a vuestro vuelo, a todas tus hermanas, a vuestro panal y a vuestra madre podemos disfrutar de la vida.

Tu visita me ha hecho evocar tantos paseos por el campo, por el monte o por algún bosquecillo. Mi recuerdo viaja a ríos escondidos, aguas limpias de las que se puede beber.

Recuerdo también, cada noche de primavera mirando a las estrellas antes de dormir y puedo de nuevo dar las gracias por tener todavía algo porque darlas.

Tu pequeño tamaño y tu gran labor me acercan a la misión de cada uno aquí en la tierra, no importa el tamaño para la grandeza del propósito de venir. Y veo en ti a todo lo que representas, las abejas, el panal, el alimento, miel, cera, propoleo, vida infinita en ello, hermanas en el trabajo y la madre que os acoge a todas y a la que todas cuidáis. Tu representas todo tu mundo, tu eres todo.

Sintiendo esto, siento en mi la misma sensación. Me he visto sobrevolado el bosque, se sido una con todos mis hermanos, y siento el amor en todo ello, los vi a todos y me vi a mi misma en todos, sus experiencias son las mías, sus dolores y placeres son los míos.

No es tan diferente, y siento que hago todo esto por todos ellos.

He sentido esto muchas veces, es hermoso, el corazón se expande y siento a Dios o a la Diosa, los siento en mi, me siento en ellos.

Y por ello entiendo que están en todas partes, pero todo esta también en ellos, no hay nada más, ni nada menos.

Me imagino junto con todos volando entre las estrellas, quizás porque he estado infinidad de veces, y a mi padre mirando mi disfrute y esperando mi regreso junto a él sentado en un borde de la luna.

Nunca dejaré de visitar los lugares que me hacen crecer, siempre he sido yo, siempre ha estado en mi, siempre he estado en él o en ella o en ambos.

Se dice que la vida es de acuerdo al tamaño, mi pequeña abeja no tendrá una vida muy larga, pero me ha hecho vivir una experiencia sin tiempo, me ha dado un nuevo propósito, me ha mostrado que soy ella, y ella yo.

Seguir buscando porqués, continuar otros mil años más, o diez mil o los años que hagan falta hasta recordar hasta el ultimo de los conocimientos que viajan conmigo.

Quizás ahora soy la abejita y no pueda vivir excesivo tiempo en este cuerpo, además un poco perdida sin demasiado conocimiento y sin saber mi propósito. Probablemente necesite ser abeja para entender que da igual todo excepto ser yo y lograr terminar el trabajo que vine a hacer. Quizás deba merecer estar aquí, disfrutando de las flores, bosques ríos y de la libertad de volar en este hermoso cielo.

Y bajo su cúpula celeste vuelo libre, disfrutando de toda la calma de poder volar. Disfruto viendo caer la noche y mi vuelo se dirije hacia las estrellas y entre ellas encuentro a toda mi familia, a todas las personas que pueden disfrutar del vuelo libre. Ellas me reconocen y se acercan a mi, siento sus roces en mis pequeñas alas y el cariño que desprende cada uno de ellos. Su compañía me ofrece la seguridad de que podre volar de nuevo cuando quiera a su encuentro sabiendo que ellos estarán esperándome para compartir juntos el vuelo.

Mi primera visita fue mi prima Maricarmen, que alegría de sentirla, luego he ido sintiendo a todos los demás, a mi tío Currito que venia con mi abuelo Curro, los dos me han dicho «jodía Marié», jajaja. Paquillo esta siempre así que no me ha sorprendido verle, pero hoy venia con dos niños de la mano, los tres han volado muy cerquita.

Entre las estrellas a mi alrededor estaban todos los demás, mi abuela Esperanza y sus hermanas, todas riendo y abrazando a su adorada mamá.

También mi abuela Carmen y sus hermanos abrazando igualmente a su madre y a su padre. Todos ellos rodeados de sus hijos y nietos.

Mi primo Armando se ha acercado y me ha guiñado un ojo, me ha ofrecido su casco de moto y me ha dicho que tenga cuidado ahora que perdí el miedo.

Hay muchos mas, pero si me paro a mirar pierdo mi rumbo, supongo que todos se acercaran a darme algún consejo necesario, cuando sea necesario.

 

Estoy feliz de compartir este vuelo con todos vosotros y espero volver pronto.

 

¡Namasté!

 

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