De porque escribo

Escrito por Marié

26 de noviembre de 2021

Comencé a escribir por consejo de mi compañero de camino

 

De porque escribo:

Siempre he sido muy imaginativa. De pequeña me llamaban, como llamo yo a mi hijo pequeño, Antoñita la fantástica.

Mientras que mi hermana, como cualquier otro niño de nuestra edad, se divertía jugando con muñecas, o con cualquier otro juego, a mí no me entretenían. Yo prefería subirme a los tacones de mi madre, ponerme sus vestidos y sus pamelas, pintarrajearme la cara con sus barras de labios y sus lápices de ojos, y cantar o a hacer teatro delante de un espejo.

Entretanto mi hermana envolvía un trozo de tela sobre el cuerpo de una muñeca, yo cogía otro trozo de tela, lo recortaba siguiendo la silueta de la muñeca y lo cosía como buenamente podía.

Siempre me ha gustado lo creativo, todo lo que se pudiese hacer manualmente, las cosas artesanales. Cualquier cosa que me permitiese expresarme.

Si hubiese podido y sabido, hubiera construido mi propia casa. Como esto no era posible, por lo menos, hice todo lo que pude, manualmente, para ella.

Uno de los objetivos que me proponía aprender desde la infancia, fue posible comenzar a hacerlo gracias a que en casa tenía a dos maestras, mi abuela paterna y mi madre: sastra y modista. Con ellas di mis primeros pasos en este arte.

Continúe el aprendizaje en academias privadas, aprendiendo patronaje y confección de ropa masculina y femenina. También a diseñar y confeccionar prendas de cuero y de piel (hoy no lo haría), cinturones y bolsos. Lo complementé aprendiendo a manejar distintos tipos de máquinas de coser. Y terminé mi formación, en este ámbito, médiate un grado internacional de moda y diseño en el Centro de Estudios Técnicos Empresariales de la escuela superior de la moda de París. En este curso aprendí diseño de moda e historia de la moda, patronaje, corte y confección, y conocí el canon masculino, femenino e infantil.

Este mundo me apasionaba y dediqué gran parte de mi vida a esta profesión, para mí, pasión.

Como digo en otra parte de Universomarie, esto fue el comienzo de mi afición por los pinceles, colores y texturas. Todos estos aprendizajes son los que contribuyeron, en conjunto, a que más adelante pudiera dedicarme a otra de mis pasiones, la pintura artística.

Y hasta aquí todo lo que, poco a poco, fue conduciéndome a mi gusto por la escritura:

En principio, esta página se fraguó para mostrar mis trabajos artísticos, mis pinturas y mis trabajos energéticos y espirituales. No obstante dio paso a que mi compañero (el artífice y artesano también de esta página web) me invitase a escribir: – ¡Se te da bien plasmar los sentimientos y emociones escribiendo!, tan sencillo como eso, así comencé… No sé si lo hago bien o mal, ni me he parado a pensarlo, solo comencé a hacerlo y ya no puedo parar.

Escribiendo advertí que hay varias palabras para definir mi propósito al escribir. Son las que mejor definen mis sensaciones de amor y necesidad de seguir escribiendo. Estas palabras son expresar, comunicar… ayudar, ayudar a entender el mundo a través de mis ojos, ayudar a percibir lo que, con años de autoconocimiento, he descubierto. Comunicando y ayudando me siento capacitada para transmitir sentimientos y emociones, y, sobre todo, siento que puedo seguir aprendiendo con la ayuda de las opiniones y críticas.

Me entusiasma poder contribuir a despertar a otros, despertar su alma, despertar su necesidad de saber quien es y ayudarle a reconocerse.

En este momento preciso de mi vida, es cuanto amo y necesito.

Como casi todos mis textos, este no iba a ser menos, se basa de nuevo en el amor. En el amor recíproco, porque cuando escribo siento una profunda realización y también percibo que mis escritos sirven a su vez para que otros también se sientan realizados.

Gracias a todos los que me demostráis con vuestros reconocimientos y vuestras palabras, que lo apreciáis.

Gracias por leerme, por vuestra comprensión y cariño, por vuestras opiniones y palabras de aliento. Sin vosotros no existiría este blog, aumentáis mis ganas de seguir aprendiendo y escribiendo.

Hoy por hoy me sentiría huérfana si no pudiese seguir exteriorizando mis inquietudes mediante estas entradas.

Las palabras son agua y cada relato, el arroyo que las transporta hasta su destino. Quien dicta las palabras es quien dirige el cauce.

En esta época, en que las imágenes pesan más que las palabras, y pese al dicho, considero que el origen de la comunicación será siempre la palabra.

Creo que sin las palabras el mundo desaparecería. Sin las palabras para nombrar las cosas que nos rodean, sin nuestros nombres, sin las descripciones de lo que no conocemos, bajo mi punto de vista, dejaría de existir el aprendizaje y la comunicación.

Mediante la palabra escrita se comunicaban nuestros antecesores, era el vehículo de comunicación de entonces y me parece el más bonito de los transportes para ello.

La palabra escrita es cultura, farándula, historias, paisajes, bosques… fantasías y realidades.

Y la palabra hablada es debate, enseñar, aprender, compañía, amor…

¿Además, sin las palabras que existiría? Considero que si algo no tiene nombre, si no hay un término que lo identifique, no existe. Escritas o habladas, las palabras son necesarias.

Escribir se ha convertido en mi placer y en algunas ocasiones también en mi dolor, no obstante este dolor es arrancado de mi interior a través de mis reflexiones…

Escribiendo busco en mi mente, me busco, busco las razones de mi existencia, y el porqué de tener que marchar. Busco a donde iré y buscando me voy acercando a un universo múltiple más real que esta realidad, aunque este multiverso viva en mi interior.

Alguno de mis amigos, y otras personas que leéis mis entradas, me preguntáis por qué no hablo sobre las cosas que escribo. Me decís que las presente en reuniones, pero para mí es muy difícil. Mi mente comunica mejor con las manos o las teclas de mi ordenador que con el lenguaje.
No me siento capaz de manejar el lenguaje de la misma forma.
La razón es que al escribir, si tengo algún error o quiero modificar algo, puedo hacerlo.
Tengo la posibilidad de recapacitar y rectificar, cambiar palabras que no terminen de encajar en lo que quiero decir, por algún sinónimo.
Cuando escribo no me siento arrinconada o mortificada por no encontrar la palabra perfecta para el contexto.

Y no estoy nerviosa porque nadie se desespere si no acierto con la palabra precisa.

Otra razón es que escribir me relaja, no me siento presionada.

Cuando mi mente comienza a dictarme palabras, siento la magia existente en el tiempo. El reloj se para cuando escribo, el tiempo se vuelve infinito y a la vez corre y me deja atrás… despierto de mi relato y ha pasado el día…

Además de la magia existente en el tiempo que empleo en escribir, también hay magia en las cosas que escribo, ellas no existen, y no nacen hasta que no están escritas. Imagino las palabras, y al escribirlas, las traigo a la vida. Ellas existían en mi realidad y cuando son escritas, las traigo a la vuestra.

Quizás mis palabras, a veces, no se entiendan. Ellas son mis creaciones, son como mis hijas y me explican a mí.

Si no conoces un poco mi mundo o mi manera de percibir la vida y expresarla, puede que te sea dificultoso entender alguna de mis reflexiones.

En ellas, en mis reflexiones, escribo sobre lo que amo, mis vivencias, sentimientos, aprendizajes, alegrías, decepciones, pasiones y dolores. Escribo sobre lugares que me han enamorado… personas que me han enamorado… sobre el amor.

En algunas reflexiones escribo sobre personas que he amado profundamente, para que sus historias no se cierren, para que mis hijos y los hijos de mis hijos conozcan sus raíces, a sus ancestros y su manera única e inigualable de vivir la vida.

El arte es ingenio, es diseñar, confeccionar, cocinar, escribir, decorar el hogar, hacer poesía, pintar o dibujar, hacer fotografía, cualquier actividad que provoque un sentimiento en ti o en el resto del mundo… no importa que actividad sea, mientras exprese la pasión que se lleva dentro.

Soy adicta a la lectura desde edad muy temprana y nunca he dejado de leer, pero nunca imaginé que escribir me iba a resultar más adictivo.

Como con otras muchas cosas cotidianas, y atendiendo siempre al consejo eternamente presente de mi padre, escribir me sirve para meditar. Él decía que cualquier cosa que hiciésemos, fuese meditando, con toda nuestra presencia en el acto.

 

¡Para mí la palabra «gozar» cuando estoy escribiendo, se queda corta!

 

¡Es la mejor forma de traer a mi presente mis recuerdos y mantenerlos para que no se pierdan!

 

¡Cualquier tipo de arte crea la realidad de quien lo practica, y yo me hallo inmersa en el arte!

 

¿Verdad que lo entendéis? ¡Un día sin expresar es un día desaprovechado!

 

¡Namasté!

 

2 Comentarios

  1. Rafael montero bermudo

    Sigo «escuchandote» hay muchas cosas que escribes que me parecen bien y retratan «paisajes» que son algo conocidos por mi.

    Responder
    • Marié

      Muchas gracias. Yo igualmente comencé a leer tu blog, me gusta mucho, me sirve para seguir aprendiendo y me acerca a lugares también amados por mí.
      Gracias.
      Saludos.

      Responder

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