Cuando mi padre se fue

Escrito por Marié

12 de agosto de 2022

Hoy me desperté pensando en la magia, algo habitual en mí, pero hoy lo he hecho desde un barrio pequeño a las afueras de Pontevedra. Concretamente en la vega del río Lérez. Estos parajes los conocí con él, no habia regresado desde entonces y me hacen recordar, ya sin dolor, cuando mi padre se fue.

Estamos alojados en un entorno precioso, mágico cómo toda Galicia, y por extensión, como toda España.

Desde mi ventana veo una gran porción del cielo que nos cubre, huertas, montes, casitas, el serpentear del río Lérez y la fachada de un antiguo monasterio.

Es un mágico despertar, asomarte a la ventana y ver ese embrujo frente a ti.

Agradezco infinitamente haber nacido en este misterioso país, mezcla de culturas. Iberia, Hispania, Hesperia?, Span para los Celtas, cuyo significado es puerta de entrada. Marco de acceso a todas esas culturas que son nuestras madres. Culturas que nos han brindado sus hechizos y encantos.

Somos magos aun cuando muchos desconozcan esta magia que todos poseemos.

Esta estancia es particularmente especial para mí, porque estamos con nuestros hijos, y hacía varios años que no pasábamos unos días los cuatro solos.

Muchas gracias chicos por permitirnos disfrutar de vuestra compañía a pesar de tener otras inquietudes u otras preferencias.

Y con respecto a la magia de la que de antemano he escrito, estoy plenamente convencida de que todos lo somos, magia, aunque solo algunos la dejan ver o la emplean.

Esas personas que si la muestran, son las responsables de que la vida de los demás sea más feliz.

Con ellas compartimos muchas cosas, son las que nos ayudan a caminar, nos ofrecen todas sus facultades para servirnos de apoyo. Son nuestro soporte, nuestros cimientos y nuestro consuelo.

Sus abrazos, sus sonrisas, su compañía, sus consejos.

Su sola presencia sirve para reiniciarnos, para hacer un alto en nuestra senda y auxiliarnos llevando a ratos nuestra mochila.

Otros nos ayudan gracias a sus emociones, a vivir cantando, danzando, sintiendo. Nos ayudan a volar y gracias a sus ejemplos y sus comportamientos nos muestran como comenzar a brillar como ellos.

Otros más, nos ayudan abriendo los caminos que no vemos, tienen las características precisas para poder hacerlo porque han vivido sus días entrenándose en ello.

Por eso, puedo decir sin opción a equivocarme, que he estado en infinidad de lugares mágicos, rodeada de magia, con gente mágica, viviendo momentos mágicos y transformándome en magia.

Gracias desde aquí a todas las personas únicas, auténticas que crean la magia y provocan que sucedan cosas mágicas.

¿Y como las describiría para que las reconozcas?

Voy a intentarlo, al menos por lo que representan para mí:

Son seres para los que aprender es una labor eterna, ellos lo hacen y aconsejan hacerlo a diario, tanto de lo bueno como de lo malo. Aprender de cada ser con el que te cruces, unos de otros. Son seres que saben sorprenderse de todo lo nuevo, incuso son capaces de ver lo viejo entendiéndolo desde varios puntos de vista, así que lo viven como si también fuese nuevo.

Tienen siempre en cuenta que cuando una puerta se cierra tiene que ser así, para permitir abrirse por si solas, infinidad de ventanitas.

Tienen unos ojos profundos, cuando los miras, su mirada te devuelve transparencia, limpieza, dulzura y sensatez. Te miran directamente, pero sin intimidarte, acariciándote con la mirada, ofreciendo consuelo, comprensión y complicidad con lo que necesitas en cada instante.

Su característica principal: la amabilidad, es la capacidad que puede provocar la mayor revolución social posible, porque no estamos acostumbrados a ella. Y es el poder con más capacidad transformadora de personas. Con su amabilidad transmiten optimismo, son capaces de hacernos reír, porque el ambiente se transforma a su paso.

Si nos acercamos a ellas nos transmiten su alegría de vivir, nos contagian su entusiasmo, son sencillos. Se enfocan en estimar y cuidar de los demás. El cuidado de que todo este equilibrado en favor de la buena convivencia es una tarea a la que dan su justo valor.

Su confianza es nuestra motivación, no necesitan de la vigilancia para que nuestros frutos crezcan, su sola presencia de corazón nos enseña a ser y a estar.

Tienen la certeza absoluta de que hay que reformarse día a día, ambiciosamente, inconformistas, sabiendo que nunca es tarde para volver a aprender a caminar.

Nos enseñan que rehaciendo nuestro camino, más sinceramente, más directamente, más profundamente, con una desobediencia inteligente, siendo lo que hacemos, no lo que decimos, ni lo que pensamos, sino lo que realizamos y sentimos.

Nos enseñan que lo importante es admirar los valores y no los resultados, hay veces que no dependen de nosotros ni de nuestros valores. Muestran la belleza de una mirada ofrecida desde el amor y no hay mayor privilegio que sentirte observado por su profundidad.

Son compasivos, y no se arrepienten de lo que han hecho, aunque esa acción fuese a costa de mucho esfuerzo.

Su magia les lleva a ser arriesgados, aventureros, no desconfían de caminos pedregosos y elevados si el resultado que esperan obtener justifica el esfuerzo, o si tienen la seguridad de que merece la pena.

Tienen el atractivo de saber escuchar, tienen el don de la paciencia, guardan nuestros profundos secretos en su cofre del tesoro y nos consuelan con su manera firme de hablar.

No tienen dobleces por lo que cuando tienen que decir no, lo hacen con tenacidad. Le dan la espalda a lo oscuro, son prudentes frente a lo turbio y no se dejan manipular pero tampoco traicionar.

Tienen un gran sentido de la dignidad y la cordura, aun dentro de la locura mágica en la que viven. Saben cuando deben callar, y no exigen a quien no tiene para dar, ni material ni espiritualmente.

Saben divertirse de maneras que marcan la diferencia, tienen seguridad en su trato y en sus formas, y un gran control de las situaciones. Son prudentes por naturaleza.

Poseen un elevado grado de percepción, así que muchas personas no se sorprenden ni se impresionan al recibir una llamada o un mensaje en el momento más oportuno.

Algo les avisa de que son necesarios y son expertos en organizar cualquier evento para las personas que aman si saben que lo precisan.

Son expertos en pedir perdón si es necesario, perdonan de igual manera aunque sin olvidar, olvidar es de necios. Por eso también aprenden de sus errores.

Su humor es especial, creativo y creador, sincero y franco.

Son grandes espiritualistas, no religiosos, valoran lo realmente importante, sin dogmas.

Son honestos y sus creencias son a prueba de fuego. Aborrecen la mentira y pueden sentir indignación frente a los tramposos y los corruptos, aunque sea en el nivel más bajo posible, sobre todo si es en detrimento de los demás. Siempre lucharán por el más débil y saben hacerse respetar.

Su capacidad de entrega y desprendimiento es digna de admiración. Para ellos lo material no es lo más importante, saben que no nos acerca a la felicidad, y si la vida los baja de nivel se adaptan a los cambios con entereza y con una sonrisa, aceptando y reconociendo los nuevos caminos. Saben que merecen ser recorridos.

Su comunicación es intuitiva, clara y sagaz, reflexiva en momentos necesarios, los momentos que sirven para fortalecer los vínculos. No les gusta que los evalúen, ni que los desafíen o critiquen, no quieren perder tiempo en cosas que se oponen al cambio y la evolución. Y no se avergüenzan de lo que son, se saben diferentes de la mayoría, y pese a ello siguen transmitiendo lo que les define, aunque sean a veces malinterpretados por su sinceridad.

Suelen tener muy claros sus propósitos y también se esfuerzan por lograrlos.

Por todo ello, mi mente viaja hacia una de esas personas y desde este lugar misterioso y antiguo, doy gracias, gracias, gracias.

Estas palabras de agradecimiento son las únicas que pueden pasar por mis labios en momentos como este, donde los recuerdos de mi primera visita a esta tierra se apelotonan en mi corazón.

Porque él fue el que me ayudó a comprender los misterios, fue el que me enseñó a aceptar que el océano de la eternidad tenía que arrastrarle y llevárselo con sus mareas.

Fue el que me dijo que tenía que regresar a casa.

Y en un principio, me caí con él en ese océano profundo, Marié desapareció con él, mi cuerpo tembló, se estremeció y convulsionó, pero aprendió.

Los misterios que me enseñó me sirvieron en esos momentos para agradecer, para dejarle liberarse de su materia.  Y junto a la ruptura de mi corazón, junto a la mayor de las tristezas, agradecí la extraña alegría de poder dejarlo ir completamente.

Agradecí poder dejar marchar su sufrimiento.

Y así fue su partida, solo, juntos.

Nadie como él podría haberme preparado mejor para ella, y mi mente no habría aceptado lo que sentí hasta haberlo sentido. Sin él no estaría preparada, sin su preparación no seriamos nosotros de nuevo. El me dijo que estamos preparados para esto, para todo, y que nos reuniriamos de nuevo…

Vi su partida y su nacimiento en el mismo instante, muerte y vida. Renacimiento sin forma, sin materia.

Y vi su saco vacío, esa materia amada, tantas veces observada, tantas veces venerada, vacía. Ya no habitaba allí, y sentí su nacimiento de nuevo en mi corazón y el nacimiento también de una forma nueva de sentirle.

Y en ese momento se transformó, y habitó en mí, habitó en sus seres queridos, y al abrazar a cualquiera de ellos, sentí su profundo abrazo en cada uno. Todos eran padre, también yo, y seguí observando, esperando…

Como él me enseñó, como los antiguos ritos de iniciación dicen, esperaré. Y para mí será un honor volar junto a él en el momento que esté escrito.

Igual que estuve en sus momentos finales, en los preciados momentos de su transformación en eternidad.

Tuve que vivir esto para lo que me preparó sin estar completamente preparada, pero lo acepté. Acepté su descanso.

Y lo dejé ir, lo dejé ir…

Crudo misterio, y agradecimiento por todo lo regalado, por los momentos compartidos, por todo lo realizado, por su ser.

Gracias por ser mi amigo, gracias por ser mi padre…

Cuando mi padre se fue…

 

¡Namasté!

1 Comentario

  1. Elvira

    Gracias Marie por escribir, compartir, ser y estr

    Responder

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