Viaje por los sabores del sur

Escrito por Marié

20 de enero de 2023

Sabores para un viaje astral

 

Es para mí un deber escribir de los sabores con los que crecí. Mi añorada Andalucía siempre presente entre mis pasiones. Esta tierra es excelsa en sabor, color, alegría, música y pasión. Así que hoy nos vamos de viaje por los sabores del sur, por sus campiñas, montes, sierras, bahías, marismas y playas.

Si tuviese que elegir algo, creo que no podría decidir.

Hace bastante que no viajo a esta bella tierra, pero mi hermana ha estado unos días en Écija, y me ha traído un poquito de sus sabores, acercándome de nuevo a ellos.

Primero voy a recordar platos típicos que he tomado a lo largo de mi vida preparados por mis abuelas, mis padres o mis tíos. Pero también dulces, vinos y otras preparaciones de la tierra.

Rodeada de cordilleras y serranías, bañada por ríos, pantanos y por sus bellas costas mediterránea y atlántica, siempre regalando sus mejores frutos, pescados, mariscos, dulces, aceites… jamón ibérico… Andalucía.

Huelva, Sevilla, Córdoba, Cádiz, Jaén, Granada, Málaga y Almería…

Maravillosa tierra regada con inolvidables vinos: unos más conocidos como el fino de Jerez de la Frontera y el manzanilla de Sanlúcar de Barrameda, recuerdos familiares y de amistad; otros menos conocidos pero igualmente añorados.

Los más comunes en mi casa desde que tengo recuerdos son los de Bollullos del Condado: oloroso, fino, los dulces, palo cortao y los amontillado.

Para cocinar mi padre utilizaba siempre el oloroso, algo que yo no he dejado de hacer y para repostería, por supuesto, los dulces. Ciertamente, nunca usamos otro vinagre que el que viajábamos buscando a este pueblito blanco de Huelva.

Otros que también empleaban mucho en casa eran más cercanos a Écija, los de Montilla y Moriles en Córdoba. Unas veces visitábamos Moriles y otras Montilla, buscando sus aromáticos caldos…

Aún conservo en casa dos pequeñas damajuanas, envueltas en esparto, de Montilla. Son pequeñitas de unos dos litros.

También solíamos traer para todo el año otras más grandes de 16 y de 25 litros, con las que nos apañábamos hasta nuestro regreso.

Hoy sirven de decoración en la casa del pueblo.

Igualmente, recuerdo los de Moriles el dulce solera, el oloroso, el palo cortao y el Pedro Ximenez, tan de moda de unos años a esta parte.

De todas las bodegas visitadas, me quedo con las catas que hacíamos antes de elegir los vinos. Por aquel entonces, hablamos de unos treinta y tantos años atrás, las catas eran gratuitas, no se hacia negocio de ello, solamente la elección del vino que más nos gustase.

Aprovechábamos los viajes para disfrutar además de la gastronomía de esos pueblos entrañables, comida serrana o marinera, hasta que el efecto de «las catas» nos permitía continuar camino… recuerdos inolvidables… risas…

En otras ocasiones visitábamos la comarca gaditana de Sanlúcar de Barrameda dejándonos envolver por su brisa atlántica.

Allí mi padre nos recordaba las vivencias de su época militar. Entraba en alguna de las bodegas y en su semblante se pintaba la picardía de muchos recuerdos de juventud.

Asimismo visitábamos El Puerto de Santamaría y Jerez de La Frontera, regresando con el alma llena de los aromas inigualables de estos pueblos solariegos y ensoñadores.

Y que decir de los dulces, tanto los típicos manjares caseros, que me hacen viajar de nuevo hasta sus calles, como los elaborados en sus confiterías y obradores, todos ellos bálsamos aromáticos… aceite, matalahúva, vainilla, almendras, azahar, canela y clavo…

Dulces alegres y creativos con gran sabor, aroma y color.

Una fiesta gastronómica extraordinaria traen a mis recuerdos los dulces ecijanos, son los más conocidos.

Igualmente los caseros: pestiños y repapalillas de miel, rosquillas, gachas dulces, sopaipillas con chocolate, churros … Como los elaborados en los diferentes obradores, confiterías y conventos: Cuñas, carmelas, tortas de polvorón, de aceite y de manteca; bollos de leche, martinitos (negritos), cortadillos, polvorones, alfajores y mantecados; bizcocho marroquí, yemas el ecijano y tocinitos de cielo; flores, rosquillos, hojuelas; suspiros y sultanas; molletes… y muchos que seguro no he nombrado porque son muchísimos.

https://laalacenadelaabuela.blogspot.com/search?q=Ecija (copiar y pegar, para ver el blog de una ecijana, con recetas caseras de Écija)

Voy a recordar algunas recetas, comidas o postres de mis pueblos de origen, que he tenido el gusto de probar en alguna de las casas familiares.

Platos típicos de mi familia paterna, de La Bobadilla de Alcaudete en Jaén, son el relleno que se hacía en carnavales (es una mezcla de carne y especias fabricada como embutido), una especie de pisto (con patatas, habichuelas, berenjenas, otros ingredientes vegetales y especias), el ajoblanco, el salmorejo y el gazpacho, gallina en pepitoria, patatas, acelgas, espinacas, cardos o cualquier otra verdurita en un caldillo, patatas al orégano, caracoles con caldo, ensaladilla de pimientos asados, pipirrana (entre gazpacho y picadillo), cocido con repollo, ensalada de naranjas en aceite, pavo o pollo en salsa de almendras, tomate frito con carne o patatas, migas con torreznos y chorizo (pimientos, habas, uvas, naranjas), albóndigas de jamón y gallina, encebollado de boquerones, habas verdes con alcachofas y especias… potaje de Semana Santa (garbanzos con espinacas y bacalao), y alguno más que quedará por ahí.

Platos de mi familia materna de origen ecijano: espinacas labradas (comino, ajo, vinagre y pan frito), sopa de gato (espárragos, gambas, almejas), trigueros y otras verduras esparragados, salmorejo, flamenquines, salpicón, pescaito frito, carnes guisadas con tomate, a la pimienta, al ajillo, pucheros con calabaza, con judías verdes o berzas; croquetas del cocido, pollo con almendras, papas fritas, tortillas, boquerones en escabeche, pestiños, sopaipillas, gachas dulces.

Platos probados en casas familiares, con origen en Andalucía: Sopa de espárragos, hornazos, conejo en salsa, potaje de cardillos, huevos en salsa, cabrillas, caracoles en caldo picante, polea, tortas de viento, leche frita, embutidos caseros (salchichón, chorizo), aceitunas aliñadas, manos de cerdo, rosquillas, pestiños de azúcar y de miel, talarines con diferentes guisos, compotas caseras, encurtidos, bizcochos…

Entre Jaén y Córdoba se extiende un precioso paisaje lleno de dehesas. Bajo esas encinas y alcornoques retorcidos corretean los cerdos cuyas carnes nos encantaba degustar en Baena, pueblo al que nos desplazábamos para abastecernos para bastantes días.

A la sierra de Huelva, entre esta provincia y Extremadura, íbamos buscando sus jamones y embutidos, exactamente a la Sierra de Aracena. Además de disfrutar de su entorno, sus paisajes y sus preciosas cuevas.

Cuando íbamos un poco más lejos, hasta Granada, aprovechábamos su microclima y el cultivo tropical de frutales, chirimoyas, y las estupendas remolachas. Paseos por Almuñecar, La Herradura, Salobreña o Motril, pescaito frito, tapas…

En Jaén visitábamos tabernas y disfrutábamos de sus deliciosas tapas, carnes, pescados, ahumados, embutidos, chacinas y quesos.

A Málaga viajábamos para disfrutar de sus sabrosos boquerones y sardinas, además del resto de pescados fritos, calamares, chocos, sepias y pulpos.

Si queríamos traer pan que nos durase bastante, lo comprábamos en Las Navas de Tolosa en Jaén, cerca de La Carolina. Comprábamos pan en uno de los dos municipios, además de aprovechar para desayunar sus deliciosos churros.

Me quedarán con seguridad un montón de platos que iré escribiendo en otras entradas.

 

Si quieres añadir algún plato familiar, tienes la libertad de escribirlo en los comentarios.

 

¡Namasté!

 

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