Kerepacupai Vená

Escrito por Marié

29 de noviembre de 2021

Salto Angel

 

El Salto Ángel, salto del lugar más profundo - Maravillas del Mundo

En el Parque Nacional de Canaima, en Venezuela, se encuentra la cascada más alta del mundo, Kerepacupai Vená.

Con una altura de 979 metros, y 807 metros de caída ininterrumpida, esta cascada se genera desde el río Auyantepuy y su nombre significa en pemón «salto del lugar más profundo».

Canaima fue declarado patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1994 y cuenta con una superficie de más de 30.000 km2.

El nombre de «Salto Ángel» se lo dio un venezolano en honor a Jimmie Angel, un aviador estadounidense que descubrió esta catarata en 1937 al sobrevolarla con su avioneta.

Jimmy y Marie AngelHace poco mas de ocho décadas, un arriesgado vuelo al Auyantepuy (“Montaña del Diablo”) pudo terminar en tragedia. Pero en su lugar consolidó la fama del aviador Jimmie Angel y le dio uno de los nombres, con los que más se la identifica, a la cascada más alta del planeta.

Una de las grandes maravillas naturales de Venezuela y el mundo, cuyos 979 metros de altura lo convierten en la caída de agua más alta del mundo. Es un popular destino turístico nacional e internacional. Se encuentra en el Parque Nacional Canaima del estado Bolívar y cae desde una de las laderas del Auyantepuy. Una impresionante mole de casi 2500 metros de altura y 600km cuadrados. Se cuenta entre las formaciones rocosas más antiguas de la tierra.

Aunque se tienen noticias del Auyantepuy desde finales del siglo XVIII, las primeras referencias sobre el Salto Ángel datan de apenas un siglo o menos.

Existe cierta controversia sobre la identidad del primer espectador no indígena de la cascada. Por lo general se atribuye este honor al capitán y explorador español Félix Cardona Puig, quien divisó la caída desde el aire en 1927 junto a su colega Joan Mundó Freixas.

Otros, sin embargo, le otorgan el mérito al teniente de marina venezolano Ernesto Sánchez la Cruz, quien pudo ver el salto en 1910, aunque no se preocupó de divulgar masivamente su descubrimiento.

Pero sin lugar a dudas al aviador estadounidense Jimmie Angel le corresponde el honor de popularizar esta caída de agua en todo el mundo y darle su nombre actual.

En 2017 se cumplieron ocho décadas de su hazaña aérea más famosa, la ocasión perfecta para revisar la vida de esta leyenda de los aires.

Orígenes y leyendas

En su biografía novelada “Ícaro” (1998), el autor español Manuel Vázquez Montalbán escribe: “Jimmie Angel-el Rey del Cielo era un hombre de estatura media, cabello castaño, ojos muy claros, manos enormes y una tremenda fortaleza física. Pero lo que más llamaba la atención en él era una burlona sonrisa que raramente se borraba de sus labios. Esto hacía concebir de inmediato la falsa impresión de que jamás se tomaba nada en serio”.

La vida de James Crawford Angel, nacido en Cedar Valley (Missouri) el 1 de agosto de 1899, está repleta de hechos fascinantes. Se dice que aprendió a volar a los 14 años. Que fue piloto de combate en la Primera Guerra Mundial. Tambien que sirvió a las órdenes del mítico aventurero inglés Lawrence de Arabia o que llevó a cabo arriesgadas misiones en China y en el desierto de Gobi en Mongolia.

Sin embargo, según Karen Angel, sobrina del aviador, la mayoría de estas historias no han podido verificarse por fuentes vivas o escritas. Quizás se deban a la infinita afición fabuladora de nuestro personaje. Lo que sí es cierto es que Jimmie se vinculó desde muy temprano a la aviación y ejerció oficios como piloto civil. Tambien de pruebas y especialista de escenas de acción en películas como “Hell’s Angels” (1930). Producida y dirigida por Howard Hughes.  Le dio vida Leonardo Di Caprio en la cinta de Martin Scorsese “El Aviador” (2004).

Los orígenes de la fascinación de Jimmie Angel por Sudamérica, y más concretamente por Venezuela, también están envueltos en la leyenda.

Al piloto le gustaba relatar que hacia 1921 conoció en Panamá a un aventurero escocés apellidado McCraken. Este le ofreció cinco mil dólares a cambio de llevarlo en avión hasta la cima de una montaña desconocida en el sureste de Venezuela. Una vez allí, ambos hombres desenterraron hasta treinta kilos de pepitas de oro.

Aunque la autenticidad de esta anécdota no ha podido comprobarse, no es menos cierto que la búsqueda de un “río de oro” fue una de las grandes obsesiones de Jimmie Angel en el transcurso de su vida.

Desde comienzos de los años 30, el aviador vivió con frecuencia en Venezuela. Allí trabajó como piloto en diversas misiones para compañías mineras estadounidenses y en expediciones científicas patrocinadas por el Gobierno venezolano.

En noviembre de 1933, durante uno de sus vuelos en solitario, Jimmie Angel vio por primera vez el majestuoso salto de agua en una de las laderas del Auyantepuy.

De inmediato empezó a divulgar su «descubrimiento» de la “cascada de un kilómetro de altura”.

Vuelos posteriores (en especial el efectuado junto al empresario minero estadounidense L.R.Dennison en 1935) empezaron a atraer la atención internacional sobre aquella maravilla natural de la Guayana venezolana.

Años más tarde, en 1937, Angel obtuvo el apoyo del capitán Félix Cardona, ya mencionado más arriba, y de Gustavo Heny, ingeniero y escalador venezolano de origen alemán (apodado “Cabuya” por su altura y delgadez), para efectuar un aterrizaje en la cima del Auyantepuy.

Los expedicionarios establecieron su campamento en el valle de Kamarata, a veinte kilómetros de la cara sureste de la montaña.

Allí efectuaron varios reconocimientos terrestres y aéreos de la zona. La hazaña aérea se llevaría a cabo con el avión monoplano que Jimmie había comprado un año antes: un Metal Aircraft G2 Flamingo, número de registro NC-9487 con capacidad para ocho pasajeros. Fue fabricado en Cincinnati (Ohio) en 1929 y bautizado con el nombre de “Río Caroní”.

Vuelo para la historia

El 9 de octubre de 1937, a las 11:20 a.m., el “Río Caroní” despegó de Kamarata rumbo al Auyantepuy. A bordo del aparato iban Jimmie Angel, su esposa Marie, Gustavo “Cabuya” Heny y el empleado de éste, Miguel Ángel Delgado.

Félix Cardona permaneció en el campamento como operador de radio.

Tras quince minutos de vuelo, la aeronave llegó a la montaña e inició el descenso hasta tocar tierra. Despues de rodar sin problemas durante 230 metros, entró en terreno pantanoso y no tardó en accidentarse y hundirse en el fango por la parte delantera. La cola del avión quedó suspendida en el aire. “Como haciendo una reverencia ante Auyantepuy”, contó Gustavo Heny años más tarde.

Los pasajeros solo sufrieron leves rasguños, pero el “Río Caroní” quedó inutilizado tras romperse la manguera de gasolina y dañarse la radio. Esto hacía imposible la comunicación con Cardona.

Dos días después se decidió el regreso al campamento por tierra. Antes de partir, los expedicionarios rasgaron varios trozos de tela y los pegaron en las alas del avión para formar letras con la expresión “ALL OK” (todo bien). También una flecha con la dirección tomada para bajar la montaña. Asimismo, Jimmie Angel dejó en la aeronave una breve carta con los detalles del accidente.

El camino de vuelta duró once largos y tensos días.

Pero gracias a las previsiones de Angel y a la pericia como escalador de Gustavo Heny, el trayecto pudo completarse con éxito.

Dicha hazaña tuvo un gran impacto mediático y asentó la reputación de Jimmie Angel y su asociación con la monumental cascada del Auyantepuy.

Dos años después, en 1939, un informe del Ministerio de Fomento venezolano estableció oficialmente el nombre de “Salto Ángel”.

Y en 1949, una expedición liderada por la periodista estadounidense Ruth Robertson, lo publicó en la revista “National Geographic” certificando su condición de catarata más alta del planeta.

Jimmie Angel murió en Panamá el 8 de diciembre de 1956 a la edad de 57 años, siete meses después de sufrir un fuerte golpe en la cabeza durante un aterrizaje. Inicialmente recibió sepultura en un monumento a la aviación en California, donde permaneció hasta que su viuda e hijos dispersaron sus cenizas en las aguas del Salto Ángel el 2 de julio de 1960.

El destino del avión

El Flamingo “Río Caroní” estuvo 33 años varada en la cima del Auyantepuy. El Gobierno venezolano la declaró “Monumento Histórico Nacional” en 1964.

En febrero de 1970, la Fuerza Aérea Venezolana desmontó el avión en una operación que duró nueve días y lo envió a Maracay para su restauración y exhibición en varias bases aéreas nacionales.

La idea inicial era regresar el “Río Caroní” al Auyantepuy, en consonancia con los deseos del propio Jimmie Angel. Pero el aeroplano (el único de su tipo que aún existe en el mundo) terminó instalado en el Aeropuerto Nacional Tomás de Heres de Ciudad Bolívar, donde permanece hasta nuestros días.

Otra fuente dice que fue Félix Cardona, el explorador catalán quien descubrió el Salto Ángel.

El Valle de Kamarata sigue siendo aquella comunidad de calles de tierra y de gallinas sueltas. Con una inmensa sabana, y una escuela en la que Félix Cardona convivió con los indígenas durante más de 18 años.

Este lugar está situado en la falda del Auyantepui, una montaña tan extensa como Menorca con sus 700 kilómetros cuadrados. Allí donde más de 30 ríos confluyen, al sur de Venezuela. Es donde habitan los pemones, unos indigenas que a partir del siglo XV heredaron de los Caciques Caribes el caminar rápido y la creencia ciega por los dioses de la naturaleza.

En 1927, Cardona tenía 24 años y había recorrido el mundo en barco para poder graduarse como capitán de la marina mercante española. Su espíritu aventurero le permitió no titubear a la hora de empacar sus cosas para abandonar Malgrat de Mar con destino a esta selva venezolana.

En Caracas conoció a su compañero de aventuras Joan Mundó, un catalán que buscabal oro y encontró en Cardona una pieza clave para comenzar la aventura por los ríos de la amazonía. El 26 de mayo de 1927, ambos aventureros comenzaron a navegar hacia la selva en tres curaras (barcas de madera que usan los indígenas). Les ayudaron 12 jóvenes pemones que contrataron tras ganarse la confianza de los jefes de las tribus.

El periodista Eugeni Casanova en su libro “La Conquista del Orinoco” explica que los exploradores lograron vencer la desconfianza de los indígenas. Para ello les mostraron objetos traídos desde la ciudad. También con trucos de fuegos hechos con gasolina. Mundó enfermó a los pocos meses por lo que debió volver a la ciudad. Pero Cardona ya había encontrado todo un mundo por explorar y continuó su travesía con una idea clara: necesitaba de los indígenas. Para ello tendría que seguir ganando su confianza.

“Félix Cardona fue el primer hombre blanco que llegó para vivir con nuestros abuelos.

Ellos recuerdan que trajo por primera vez un espejo, y los indígenas no podían con tanto asombro.

Pero lo que más impactó fue que trajo una radio, y nuestros abuelos caminaban kilómetros para visitar a Cardona y poder escuchar la radio.

Ellos se imaginaban que habían hombres muy pequeños metidos en la caja y era quienes hablaban en la radio” explica el profesor indígena Wilfredo Betis.

Entre los diarios de viaje y fotografías de Félix Cardona se han encontrado pruebas de que este explorador catalán ya había visto el salto en años anteriores. Que incluso había diseñado una ruta por tierra para llegar al a cima. En la actualidad, este es el camino por el que cada año andan los turistas para ver el famoso salto.

Irene Cardona es la nieta mayor del capitán Cardona. Ella ha investigado durante años la historia de su abuelo, y la relación con la selva venezolana. “Mi abuelo siempre trabajó junto a los indígenas, siempre respetó que esa era su tierra, sus saltos, sus ríos. Por eso nosotros no luchamos para que el salto lleve su nombre, sino el nombre con el que siempre ha sido conocido por los pemones, no es salto ángel, ni salto Cardona”.

Hortensia Berti, una de las primeras mujeres que ha ejercido como cacique en el Valle de Kamarata. Es una de las indígenas que trabaja por resguardar la historia de la etnia pemón, y resalta la importancia de Félix Cardona para su comunidad.

“Félix Cardona es un nombre que siempre se ha escuchado entre los pemones. Este explorador fue quien trazó el camino de ascenso hasta el Auyantepui, desde donde cae el conocido Salto Ángel, pero su verdadero nombre indígena es Kerepakupai Merú. Él fue quien abrió las puertas al mundo de nuestra región, porque es un camino por el que llegan miles de personas cada año con el interés de conocer nuestra selva”.

Además, en los archivos personales de Cardona se refleja su trabajo minucioso para clasificar más de 30 especies de flora y fauna que hasta su llegada eran desconocidas, y que hoy están en los libros de ciencias naturales del mundo. El explorador catalán también diseñó los mapas de la amazonía, del río Orinoco y las delimitaciones geográficas de la guayana venezolana.

Un apellido, el gran legado

El apellido Cardona ronda con fuerzas entre las familias pemonas del Valle de Kamarata. Y es que el Capitán Félix además de tener seis hijos decidió adoptar a Sabás, un adolescente indígena que lo acompañó durante los primeros años de aventura.

Casilda Berti, profesora universitaria e investigadora indígena, cuenta que en aquella época los pemones tenían la creencia de que los dioses reposaban en el interior del Auyantepui. Por lo que no se atrevían a acercarse a sus inmediaciones, ni siquiera mirarlo desde la lejanía.

“El capitán Cardona pidió ayuda a los indígenas para comenzar la travesía hasta el Auyantepui, pero todos tenían miedo, mi abuelo Sabás fue el único que decidió acompañarlo” asegura Césareo Cardona, un guía turístico de la región.

Con los años, Sabás se ganó la confianza de Cardona, por lo que en 1938 decidió invitarlo hasta Caracas para que ayudara a Carlota, su esposa tras una tragedia familiar. El adolescente Sabás aprendió a hablar, leer y escribir en español en sólo seis meses, y rápidamente se convirtió en un gran apoyo.

Félix Cardona llegó en 1927 a la selva venezolana, donde vivió durante 18 añosSabás despues de cinco años regresó a la selva, donde comenzó a enseñar a otros indígenas algunas técnicas aprendidas en la ciudad.

A los meses se convirtió en un cacique, que aportó grandes cambios a la comunidad como ampliación de huertos, construcción de una escuela, entre otros.

Su nieto César es uno de los más jóvenes de la generación indígena Cardona. Él estudió en Caracas pero regresó al Valle de Kamarata para seguir el legado de la familia.

Hoy se dedica a enseñar a los niños pemones las tradiciones y el rescate de su cultura tras encontrarse en crisis con la llegada de la minería, el turismo y las religiones occidentales.

“Soy indígena pemón y soy de la familia Cardona. Por eso quiero colaborar con las futuras generaciones a sentirnos orgullosos de lo que somos, y la herencia de nuestros antepasados”.

Esta catarata fue una de las 28 finalistas en la elección de las Siete maravillas naturales del mundo

El Salto del Ángel, la catarata más alta del mundo tiene… ¡1 kilómetro! - Foto 1

A pesar de que este salto es una de las mayores atracciones turísticas del país, resulta complicada su visita. El viaje hasta las cataratas no es sencillo. Como la zona donde se encuentra está rodeada de bosque, la única manera de acceder es mediante un vuelo en avioneta desde la capital del país o desde Ciudad Bolívar, para llegar a un campamento Canaima.

Como dato curioso, esta catarata fue la inspiración para la ficticia selva de la película de Pixar «Up«, donde el protagonista intenta llevar su casa hasta la cumbre de las «Cataratas Paraíso», en clara alusión al Salto Ángel.

Fuentes: iagua, misterios de la historia, Ara Merú Lodge,

La leyenda de la Totuma Mágica

 

Para todo venezolano, el «Salto Ángel» es uno de los mayores orgullos, la caída de agua más alta del mundo. con casi un kilómetro desde lo más alto del tepuy. Pero más allá de esa foto emblemática que siempre vemos en todos los reportajes, cuadernos y afiches de nuestro país, muy pocos conocemos de su historia y tradiciones.

 

El nombre de «Salto Ángel» fue dado por su descubridor, pero el verdadero nombre tampoco es «Churun Merú». El agua del Salto Ángel se mezcla con la del río Churun, que se desprende de otro salto sí llamado «Churun Merú», que significa salto de Churun. El verdadero nombre étnico de esta maravilla natural es «Kerepakupai Vená.

 

La Leyenda de la Totuma Mágica es una historia ancestral del Salto Ángel.

 

auyantepuy | DISFRUTA TU VIAJE

Cuenta que uno de sus dioses más importantes fue el guerrero Auyan.

Él estaba de expedición cerca del tepuy (meseta muy elevada con las paredes verticales que sobresale marcadamente del resto del terreno) más grande de la zona (el Auyan Tepuy).

 

Tapara – Universal Trophe

Llevaba consigo una totuma (Vasija de uso doméstico que se hace con la calabaza disecada del totumo) con agua mágica, que se la había dado el chamán de la tribu para curar cualquier mal en su recorrido.

 

En su travesía se encontró con un águila inmensa, que estaba herida por flechas indígenas pidiendo ayuda.

 

Es entonces cuando Auyan decide curarla con parte del agua de la totuma. Cómo recompensa, el águila le pregunta ¿Cómo podía él ayudarlo? A lo que Auyan le pide que lo lleve a lo más alto del tepuy para apreciar su grandeza.

 

Así lo hicieron y ante tanta maravilla al guerrero Auyan se le cayó la totuma, dando inicio a una caida de agua sin fin, conocida como Kerepakupai Merú, o el salto de la totuma mágica.

 

Publicado en: Leyendas, Naturaleza 2016

 

 

¡Dedicado a mi amiga Gabriela, de Venezuela, que siempre me habla de esta catarata y su antigua leyenda!

¡Gracias a ella he hecho este resumen!

 

¡Namasté!

 

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