Horas minutos segundos

Escrito por Marié

25 de julio de 2022

¡De nuevo por aquí! Hoy escribo camino de tierras extremeñas. Y como considero que el tiempo está para aprovecharlo, yo sigo con mis inquietudes allá donde voy. No quiero verme en la situación de tener que decirme: ¡Si hubiese aprovechado el tiempo…! Así que voy a continuar con este libro que es mi vida y ahora, en este rincón de España toca seguir escribiendo todas las horas minutos y segundos que me hagan feliz, para poder intentar hacerte feliz.

Ya nos conocemos un poco ¿no? Si te gusta leerme, sigue leyendo, me gusta ensayar e invertir mi tiempo en ayudar a la mayor cantidad de personas que sea posible. Deseo de corazón poder lograrlo. Y si no, al menos entretener un rato a quien guste leer.

Me conformo con que sirva, en cualquier caso, a alguna persona de las que ha pasado por mi blog…

Si estás comenzando hoy, o recientemente a leerme, decirte que me complace escribir con términos que evoquen en nuestra imaginación espacios donde evadirnos de la tristeza y la infelicidad.  Por eso, empleo metáforas, imágenes, símbolos y representaciones dispares. Todos ellos con el objetivo de describir algunos relatos que viven en mi fantasía, otros que me dictan mis musas, o que recupero de las memorias ancestrales… los orígenes son muy diversos. Pero yo creo que tienen una fuente común, el amor.

Y algo que la mayoría de hazañas mostradas comparten es la manera en la que han llegado a mi pensamiento: siendo dictadas desde un paraje mágico, misterioso y recóndito, oculto a los oídos de la mayoría de caminantes.

Puedes elegir leer alguna de las historias reales, leyendas, cuentos, mitos, fábulas, descripciones o explicaciones de mi blog y encontrarás sentimientos y emociones descritos a través de seres mágicos, de diosas y hechiceros, de brujas y magos, de piratas y corsarios, de navíos antiguos…

Cada historia tiene un tinte diferente, pero todas tienen algo en común, a todas les gusta encontrarse contigo, todas valoran ser leídas y viajan desde el corazón.

Gracias a ti dejan de vivir en las sombras para intentar aproximar un poco de luz a cada vida.

En ocasiones encontrarás algún viaje cuya intención es que realices una expedición a la parte más íntima de tu ser. Su objetivo: que comiences a debatir con tu persona.

Puede que en esa excursión tropieces con algún desnivel, normalmente colocado en el centro de tu sendero por ti: miedos, ideologías erróneas, bloqueos, boicots, resentimientos antiguos… estos entornos pueden malograr tu camino, pero es necesario que las contemples, las aceptes y las restaures.

En todos los seres hay fragmentos ocultos, consciente o inconscientemente olvidados.

Así que te invito a viajar a esas profundidades, ellas residen allí, y seguirán allí aunque no las quieras encontrar. Prueba a bucear, a rastrear el relato que te haga regresar al lugar interior en donde puedas abrazarlas y ayudarlas a sanar.

Si algo te resuena, si tu lesión es una herida abierta, aunque esté en ese lugar escondido, seguro que sale habitualmente en tus conversaciones, eso es porque no se cerró, a pesar de que digas que ya no te importa. Puede ser que permanezca anestesiada por tu consciencia, resucítala para volver a vivirla y así poder vadearla. No obstante no la conserves diariamente al descubierto, solo obsérvala una vez: mírala, escúchala, abrázala y… suéltala.

Porque si algo te hace enfadar, si piensas en ello y sientes ganas de llorar, o hace que tus emociones salgan del silencio… Si persistes en ese diálogo interno que piensas que está olvidado, es totalmente obvio, no lo está, no está cerrado.

Cuando te repones de un disgusto, no debes regalarle ninguna invitación, ni permitirle continuar viajando en tu galeón. Si lo haces, viajarás en su compañía eternamente.

Si permites que siga acompañando tu viaje, si en tu día a día es inevitable que salga a flote algún vestigio hiriente pasado, si no puedes dejar de mirar ese rincón… Cuando los lamentos quedaron acumulándose sin tu permiso… esa reliquia ha ido llenándose con tus lágrimas hasta transformarse en un océano cada vez más profundo. Por eso cuando regresas a navegar por él, volverás a perder el control.

Todas esas veces que regresas al centro mismo del huracán que se encargó de sublevar tu navío, tus heridas sangran de nuevo, poniendo de manifiesto tu auténtica vulnerabilidad.

Y aquí me aproximo de nuevo, al núcleo de tu tempestad, para anunciarte que no te encuentras solo o sola, todos sostenemos la misma capacidad de sufrir, pero también de amar. No obstante asimismo estoy para asegurarte que soy la telonera de los mentores de la risa, mantengo muchos en torno a mí. Maestros que me han revelado como reír y con este aprendizaje siento que puedo ser animadora de cualquier celebración con mi manera de ser, al menos ensayo como tener la actitud.

Aunque no siempre aparece, hay ocasiones en que hay que forzarlo, y exigirle continuamente, día a día hasta que el subconsciente lo apruebe y lo guarde como propio, así como con cualquier aprendizaje que queramos grabar en nuestra biblioteca.

Ven conmigo a mi taller alquímico, en el que mi energía es como el fuego que da nacimiento y muerte a la tuya, es el principio de tu sanación y el final de tu dolor. Similar al nacimiento y muerte de una joya.

Para mí, el manejo de las energías es hipnótico, lento y a veces fugaz. El fuego que se genera en mis manos, hay ocasiones en que me quema la piel; sin embargo, no me importa porque transforma la energía en energía mágica.

Nace poco a poco, viaja desde el origen siguiendo el patrón habitual y va tomando temperatura al desembocar en mis palmas, en ellas es incandescente, de un blanco brillante.

Hay quien la ve, y se siente abrumado, acalorado…

Y gota a gota, como cualquier metal al pasar por un crisol, se unen con tu metal, así es como comienzas a sentir la sanación, y aunque la energía no es mía, siento como si tuviese el universo que la genera en mis manos. Así la imagino, cálida, brillante, en un proceso que parece mágico.

Y en cada ocasión ¡Comienza de nuevo! ¡Nunca se agota! Siempre hay más, eternamente.

Si lo has experimentado, sabes de qué hablo, conmigo o con cualquier persona que canalice desde el amor.

Puedes sentirte sorprendida o sorprendido en un paisaje inesperado, puedes recuperar tus esperanzas olvidadas, puedes deshacer los nudos de tu garganta o de cualquier otro lugar de tu interior, pueden venir a ti respuestas ancestrales que necesitabas urgentemente conocer, puedes llegar a ese tesoro escondido en tus profundidades…

También puedes ver en tu mente colores, colores que te pueden ser conocidos, o totalmente desconocidos porque no existen en este nuestro mundo. Puedes recibir mensajes difíciles de describir con palabras, también contactos con seres queridos que han trascendido, puedes mirar a la muerte a los ojos y dejar de tenerle miedo…

– Foto: Jose Guadalajara

Si me conoces y has experimentado conmigo lo sabes. Es un precioso viaje a tu interior lleno de respuestas, respuestas reales, sensaciones y percepciones mágicas, hecho para valientes que quieren sanar esas partes que dejan fuera de la verdad y la felicidad.

Si eres de ellos, también sabes que en cada ocasión es diferente. Y si no me conoces, te invito a hacerlo.

¡Namasté!

0 comentarios

Enviar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

También te puede gustar…

¿Somos eso?

¿Somos eso?

¿Somos eso? ¡Vamos a comenzar hoy con preguntas! ¿Cómo podemos empezar? ¿Otro día divertido de preguntas sin...

Vivir jugando

Vivir jugando

Nacemos, nos cuidan, comenzamos a caminar, a hablar, aprendemos muchas cosas. ¿Pero cuál sería el aprendizaje...

No sé qué hacer

No sé qué hacer

No sé qué hacer, tengo ganas de de hacer algo, pero no puedo averiguar ahora mismo que es, así que me acabo de sentar...