El sentir en Navidad

Escrito por Marié

28 de diciembre de 2022

Estamos en fechas navideñas…

 

La Navidad despierta emociones diversas y contradictorias: alegría, ilusión, tristeza, añoranza, ….

 

Hablar de Navidad es como llover sobre mojado, ya está casi todo dicho sobre ella. Así que en esta ocasión voy a reflexionar sobre la manera de vivirla. Porque el sentir en Navidad tiene infinitas caras.

Lo que va sucediendo con esta fiesta, originariamente cristiana, es que cada vez está más lejos de su esencia.

Pero, a pesar de ello es cada día más celebrada. Lo que ocurre es que se celebra por no creyentes, convirtiéndose en una fiesta social y familiar de convivencia sin relación con religión alguna.

Y bueno, como ocurre con todo en la vida, cada persona tiene una manera diferente de sentirla y de vivirla, incluso es normal que la misma persona pase por diferentes sentires hacia la Navidad a lo largo de su vida. Es algo comprobado por casi todos.

Ya sabemos que las circunstancias bajo las que nos encuentra cada Navidad influye enormemente en la forma de enfrentarla. Cuando van acercándose estos días… cuando vemos anuncios en la tele y las luces encendidas por tiendas y calles, en nuestro interior van despertando emociones diversas y la mayoría de veces contradictorias: Alegría o tristeza, ilusión y añoranza… Yo creo que es la época del año con mayor carga emocional.

De pequeños es cuando más ilusión tenemos en estas fechas, pero realmente, los niños tienen ilusión por muchísimas cosas… Sin embargo, estas celebraciones traen cosas mágicas para ellos: regalos, luces de colores, adornos, calles más iluminadas, canciones alegres y villancicos, todo ello acompañado con visitas a seres queridos.

Los que viven lejos de los abuelos, tienen la alegría de reunirse con ellos y con el resto de familiares, tíos, primos, amigos.

Y en esa edad todavía no son conscientes de las diferencias o desencuentros que pudiesen existir en la familia. Todo ello rodeado de mucuucha deliciosa comida y sobre todo dulces y chocolates…

Así, que sí, es lo normal, esta etapa es la época en la que sentimos más alegría e ilusión por estas fechas.

Cuando era niña también teníamos el aguinaldo, algo que actualmente apenas se oye.

Lo más lógico y lo más saludable para todos, sería dejarnos llevar por la influencia de sus bellos sentimientos e intentar volver a ver estas celebraciones a través de sus ojos.

O al menos no estar quejándonos continuamente de la Navidad habiendo niños en nuestra presencia.

Yo creo que a nosotros nos respetaron ese sentir, al menos es lo que yo recuerdo.

Nadie de mi familia me hizo sentir mal ni se quejó de la Navidad en mi presencia siendo niña. Cada adulto que me rodeaba tenía sus dolores ocultos, dejándonos disfrutar de la magia que nos rodeaba.

Incluso teniendo algún niño a nuestro alrededor que pueda transmitirnos su ilusión, hay ocasiones en nuestra vida en que pesa más la nostalgia.

Nos toca a nosotros separar los sentimientos y elegir dejar que nuestra nostalgia se acerque más a nuestras experiencias infantiles en lugar de a otras añoranzas más dolorosas.

Recuerdo esta etapa con mucha ilusión, reuniones en casa de mis abuelos con el resto de mis primos, tíos, amigos del pueblo, vecinos… correr entre los dos pisos, cruzar el patio a oscuras, a mi primo Julián enseñándome villancicos y canciones, a mi abuela Carmen haciendo migas en un caldero grande.

Mi recuerdo es de que no había sitio para nadie más en el salón, todos de pie, cantando… riendo… compartiendo.

Eran años ingenuos e irreverentes, pero felices. Si cierro los ojos puedo regresar a aquellas escenas de absoluta felicidad, incluso vuelven a mi memoria los aromas.

Todas estas antiguas escenas provocan añoranza en todos, precisamente porque todas esas vivencias estaban rodeadas de amor.

También tienen mi respeto las personas que siguen teniendo ilusión por diferentes motivos en estas fechas, sentimientos religiosos, bellos recuerdos infantiles, reuniones con amigos o familiares lejanos para poder ponerse al corriente de sus vidas. Estos sentimientos me parecen enriquecedores y motivadores.

Personalmente, disfruté de estas fechas hasta la primera perdida en la familia…

Al ser más habituales los días en los que poder reunirnos con amigos o familiares, reencuentros con seres queridos… trae a mi recuerdo de manera más evidente a los que no puedo abrazar.

Y una cuestión que hace que tengamos muchos diferentes sentimientos es que en ocasiones puede ser inevitable cometer excesos, falta de descanso, de sueño, exceso de bebidas alcohólicas y descuido en cualquier dieta… todo en dos semanas al año…

Sentimientos contradictorios… Añoranza, amor por ellos, tristeza por el tiempo transcurrido desde la última reunión, términos y nuevos comienzos. Algún que otro sentimiento de culpa por los excesos inhabituales o por no lograr los propósitos formulados hace un año. Felicidad en los más pequeños, los jóvenes y algún que otro adulto que afortunadamente no haya perdido a seres amados. Algunas personas tienen sentimientos de timidez e inseguridad al no poder afrontar los regalos acostumbrados. Angustia por tener que retomar la rutina habitual. Y para mí la más importante: esperanza por la salud, por algún proyecto, por buscar un mejor sentido a todo.

 

Son muchos los motivos para explicar los sentimientos en Navidad.

¿Puedes identificar tu sentir en estas fechas?

 

¡Namasté!

 

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