Confesiones

Escrito por Marié

28 de noviembre de 2022

Bueno, vamos a comenzar diciembre, el mes de los propósitos y los cambios… con Confesiones… Ja, ja, ja.

Y puesta a confesar, creo que voy a comenzar por las debilidades…

Hay varias cosas en mi vida que son casi imprescindibles…

Lo primero un buen vino, y mi tierra es experta en ellos, tengo muchos donde elegir. Según el día y la ocasión elegiré uno u otro. Sobre todo el de las once,¿Verdad Sissy?

A pesar de algún perjuicio, de mi gran amigo siempre son más los beneficios. ¡Pregunta a mis amigas! Un buen vino blanco o un tinto, o un clarete o un dulce, un palo cortao o un oloroso… ja, ja, ja.

Realmente me siento divertida, así que otra de mis debilidades es divertir… Intentar que mi entorno se divierta… Es importante. Hacer sonreír a alguien diariamente es una de mis debilidades y también un objetivo que siempre procuro cumplir.

Para mí es fundamental… Creo que hay que buscar siempre algo divertido en cada situación e intento rodearme de esa sensación…

¿De qué se ríe la niña? Es una expresión que me han dicho siempre… ¡Me río de la vida! Siempre le sonrío y la mayor parte de las veces me devuelve la sonrisa.

Volviendo al vino… Esos amigos taninos, alegres medicinas que en raudos momentos alegran el alma. Mi debilidad por él se basa en utilizarlo como ayudante, gozar en mi boca el placer que calienta mi espíritu y mi cuerpo.

Que soy vieja, ¿Y qué si soy vieja? Mi joven alma me permite usar las mismas herramientas desde mi juventud, tan cercana a veces y tan lejana otras…

Es de noche, aunque está amaneciendo… ¡Amaneceres! Otra debilidad, asistir a la sublime vista del romper el día cuando flirtea con mi sueño, me seducen esos tonteos.

Cada recién nacida jornada me vuelve a embrujar, esas primeras horas jóvenes me apasionan. Observar los colores cuando el mundo aún duerme ¡Casi todo! Ja, ja, ja.

Viajar por esos colores, y por ese aroma… ¡Graciaaasss! Gracias por vivir, por vivir y ver, y oler y tocar… Y sentir. Hermosa belleza naciente.

¡Una flor a oscuras!… Todavía tengo flores en el balcón… No la veo bien, pero espero un poco y esa joven hora comienza a morir dando paso a la siguiente que viene acompañada de la claridad del alba. Y ella comienza a mostrarme la blanca flor… Una boca de dragón… ¡Julián no me regañes, solo conozco ese nombre! Ja, ja, ja.

El alba… Alba cómo uno de mis apellidos… Otra debilidad… ¡Mis ancestros! Papá, abuelos, los que estáis al otro lado del velo… Os sigo queriendo igual y estáis presentes junto a mí cada amanecer… ¡Gracias!

¡Mis primeras y mis últimas esperanzas!

Y continuando con mis confesiones y mis debilidades, la hermosura de una cala, los taninos… los ancestros, las sonrisas… Ellos y otros que ya florecerán entre mis palabras, formando los preciosos pétalos de la flor de mi vida.

Continúa este amanecer lentamente, y como es habitual en esta fecha, tarda en quedar atrás. El día se va abriendo paso, a paso lento, pero sin pausa, y me regala una luz incipiente con sus infinitas posibilidades.

Soy muy afortunada, y como me siento afortunada, el universo me regala una melodía. Desde mi ventana escucho en algún hogar cercano una de mis canciones favoritas… My way.

Esta melodía ha sido mi fiel compañera desde que recuerdo, y no alcanzo a recordar la primera vez que la escuché… era niña y ya era una de las preferidas también de mi Paquillo. Así que mi amor creció conmigo y yo con ella. Lo importante es eso, ya están ayudándome a que mi día tenga el más perfecto comienzo.

Me aguanto las ganas de cantar, prefiero atender a lo que oigo que escuchar mi voz… voy a tener que usar un «autotune» para que sea menos desagradable al oído, ja, ja, ja.

La luz se abre paso, pero no por ello me deja ver la belleza de mi querida sierra al fondo de mi horizonte… una espesa niebla la cubre totalmente. Pero no me importa, me sigue llegando la linda letra de la amada melodía y mi mente olvida el día, la hora, el mes y el año. Estoy emocionada y ya no recuerdo donde me encuentro.

Vuelvo a recordar el día de hoy y veo que en breve se aproximará el día de enterrar mi mes de noviembre, el mes que me dio la bienvenida a esta vida. Y por supuesto recién estrenaremos diciembre… y con él mis debilidades y mis confesiones sin confesionario.

Observo el campito frente a mi balcón y la niebla va elevándose lentamente sobre la arena rojiza, no llego a ver las plantas y ellas tampoco perciben mi presencia. Casi sin darme cuenta se abre de pronto el día, un día un tanto gris, que persiste en continuar escondiéndome la naturaleza que tanto amo, las moreras, los álamos y los olivos, y al fondo, detrás de la via del tren, los sembrados y más al fondo la majestuosa sierra.

La niebla al fin se disipó, y observando por otra de mis ventanas veo la silueta de Madrid como horizonte, sus enormes torres me dan como cada día los buenos días. También desde esta ventana me observa el parque con su redonda plaza y sus plátanos llenos de verdes cotorras, la rotonda, la caravana de vehículos por el puente de salida a la capital. Y los rosales.

Del otro lado veo otro gran parque lleno de árboles, unos pocos menos que antes de «Filomena», pero aun así majestuosos, y en lo hondo del parque la tapia del viejo cementerio y la cruz de la ermita.

La pequeña verja del cementerio muestra que hay flores que sobreviven a cada día neblinoso… Todo ello es lo que me saluda a diario al despertar.

Y ya veis, me desperté con ganas de confesar, de confesar el resto de debilidades, pero no lo haré en un confesionario, ni en un templo, lo haré en mi casa frente a mi ventana y con todos vosotros… mis lectores.

Y para eso estoy escribiendo, voy a escribiros la realidad del resto de debilidades, y esta es otra de ellas, mi mundo, el mundo que se crea al escribir, ese que no existe, pero comienza a ver la luz con mis dedos sobre las teclas…

Voy a confesaros mi gusto por los colores, por todas las tonalidades de las que están compuestos, pero entre todos ellos mi debilidad son los verdes, todos los verdes de la naturaleza… ¡Me despiertan! Y confieso que usarlos en mis cuadros me hace soñar, y pensar… ¿y si todo fuese distinto?, pero no lo es. Alguien viene, toma mis manos y ellas pintan, pintan todo lo que mi mente sueña, todo lo que mis ojos observan, todo lo que mi corazón ama, ¡magia!

Así que sí, soy artesana, artesana de la vida, no me pidas que vea un partido de tenis, ni de pádel, ni de futbol… mi debilidad es otra, pídeme que mire un árbol, una planta, una flor, un perro, un abuelo o un bebé… hoy voy a confesar.

¿Y la música? Me gusta la música, todo en general, nada en particular, unas veces mi química prende con unas melodías y otras veces con otras, me seducen dependiendo de mí sentir en el momento. Normalmente, soy intensa, intensita como me dicen mis hijos… lo confieso.

Otra de mis debilidades es fluir, no competir, me gusta ser diferente, porque me hace sentir atemporal, eterna, y no es que me apasione este mundo, sé que no le pertenezco. Lo tengo demasiado claro y no me da miedo la muerte, vive segundo a segundo conmigo y hablo casi a diario con ella. No es mala, es tranquila, pacifica y llena de paz. Me dice todos los días que está cerca muchas veces y otras muchas está lejos, y yo la escucho en silencio y tranquila. Aprendiendo a respetarla y a aceptarla. Forma parte de nosotros desde que damos nuestro primer grito y debemos escuchar sus mensajes…

Tengo una debilidad que me hace mal, y es el café, es una de las cosas que me ayuda a tener espíritu de sacrificio, pues no lo suelo tomar, y cuando lo hago sé que me va a hacer pasar una mala tarde…

Y la mayor de mis debilidades es dejar que mi mente pasee por un buen pensamiento antes de dormir, para que mis sueños sean bellos, y si viajo que sea a lugares hermosos, donde no me asusten sus monstruos, ni sus sombras; donde encuentre playas de cantos rodados y aguas cálidas. Dejarme llevar por esa calidez a las profundidades cristalinas y encerrarme en una concha llena de amatistas…

¿Que soy vieja? ¿Otra vez? Y que si lo soy, después de todos estos años, aún no tengo el gusto de conocerme. Todavía tengo miedos y al presentarme e intentar describirme voy paso a paso conociéndome. Porque para escribir y describir me estudio, siento, experimento y escribo…

Pero no me afecta el sí ni el no. El no me gusta o no me importa. Yo sigo intentando escribir, aunque realmente no sé si lo hago…

Me ocurre igual que con mis lienzos, solo lo hago, ellos son yo y yo soy ellos, mis pinturas, mis pinceles, mis pensamientos, mis textos y mis poemas. Yo soy mis lienzos, yo soy todos ellos.

¿Que está mal? Y que si está mal, el destino se escribe así, con las buenas y las malas decisiones, con los errores y los tropiezos. ¿Y sabes por qué? Porque en esos sitios oscuros es donde se esconden las musas… esas a las que algunas veces es difícil alcanzar… Así que cuando engancho alguno de sus jirones, no lo suelto… lo agarro fuerte y me voy de viaje con ellas…

Otra debilidad… los pueblos, me apasionan, de hecho adopté dos pueblos hace muchos años. Aunque mi vida discurre en una ciudad, una ciudad que muestra, la mayoría de las veces, una engañosa pobreza de corazón, más yo percibo que la ilusión sigue viva en esos corazones que pueden parecer pobres. La ilusión recorre esas venas, más muchas personas creen no encontrarla. Es una pena que la vida sea tan vertiginosa que no deje la oportunidad de hacerlo. Mi esperanza y mi fe en las personas me permite ver la belleza en el interior de todos mis vecinos de Alcorcón. Me he hecho en estas calles.

Mis musas son también mis debilidades, las más auténticas debilidades, mis terquedades, mi vino, mi café y mis libros… He tenido vicios y aun los tengo, algunos confesables, y aún hoy, día de confesiones, hay otros inconfesables.

No me gustan los reproches, y a veces una crítica sin sutilidad, me exalta. Me gustan los bellos recuerdos, las sonrisas por la calle frente a miradas desconcertadas, las carcajadas inesperadas al encontrar eso tan divertido.

Hace un rato, cuando me puse a escribirle al amanecer, mi intención era como siempre narrar aventuras y desventuras, mis entrañas, mis debilidades, y lo que soy. Creo que soy arte, mi arte se mueve desde muy profundo, y va serpenteando hasta encontrar una salida, la salida puede ser muy diferente pero siempre ascendiente.

Y confesando… confesando, voy recordando cosas que me gustaban y que me gustan, otras que me gustaban y ya no, esas cosas tan mías, tan de nadie más. Y así quedan escritas, para que el viento no se las pueda llevar, por eso me apetecía confesar.

¿Me entiendes? No lo sé, puede que sí, puede que no. Yo sigo elucubrando… porque creo que todos somos parecidos en nuestras infinitas diferencias. Como siempre digo, y lo digo porque es lo que creo… todos sentimos las mismas preocupaciones, dudas e incluso similares debilidades, pero, como somos distintos, tenemos maneras diferentes de revelarlas, expresarlas y confesarlas.

Y como esa debilidad de la que antes escribí, las ganas de hacer reír a las personas, me persigue; no me importa que el choque de mis tempestades diarias, caracteres contrapuestos con mis hijos o mi hombre, hagan que les arranque todos los días más de una carcajada sincera.

Otra gran debilidad, la sinceridad, ¡aunque no esté ya de moda!

Y como nací creativa y además creadora, y loca y bruja, y maga y librepensadora, y un poco sin sentido… pero si realmente me detengo a contestar a mis preguntas, aparece el sentido escondido. ¡Obvio! Como mi grandísimo amigo Dani siempre dice.

Siempre hay en mi mente mil cosas que decir, demasiadas letras que escribir, y puedo pecar de pesada, de repetitiva, no lo puedo evitar, también es una debilidad… aunque existan pocas personas a las que les interese realmente… para mí es inevitable y no puedo resumirlo más, no diría todo lo que hay…

Quizás te parezca que no tiene sentido, ni un orden lógico, pero quizás también a alguien le pueda servir, y sea capaz de encontrar el orden y el sentido… y eso le dé sentido a su vida…

 

Y para terminar por hoy, hoy precisamente lo he hablado con mi hijo David, y por cierto, era él el que iba diciendo en alto mis pensamientos: Cuesta lo mismo hacerlo bonito que hacerlo feo… sonríe a quien te cruces… no te cuesta trabajo y lo mismo esa sonrisa además de cambiar su día, cambia el tuyo…

 

¡Namasté!

 

3 Comentarios

  1. Sissy

    Muy bonito eres única ❤😘

    Responder
    • Marié

      Muchas gracias Sissy. ¡Tu también!

      Responder
  2. Sissy

    Muy bonito amiga eres tú!!!!❤😘

    Responder

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