Hay afirmaciones que no nos gustan, además en ocasiones son causa de dolor. Yo hoy voy a reflexionar sobre una experiencia que me ha ocurrido y estoy muy cabreada.
Y una cuestión que me enciende todavía más, es cuando me dicen: ¡tranquila!
Seguro que alguien puede hacer algo.
No lo dudo, pero al escucharlo una parte en mi interior se revela.
Realmente no necesito ser salvada de nada, lo que me gustaría es que no se diesen situaciones en las que alguien tenga que ser «salvado».
Esa frase viene a decir que siguen habiendo personas vulnerables, personas sacrificadas, que no pierden la esperanza… Pero siempre ocurre algo que nos recuerda la realidad. Y la esperanza se esfuma.
En la escena que voy a detallar hoy me encuentro yo, muchas veces tu o parte de vosotros.
No deberían ocurrir cosas así, no es que sean muy graves pero en cuestiones económicas, de tiempo y seguridad si lo son.
En el otro lado, sensaciones de poder o de ego o de hacer daño sin castigo. Todos podríamos, pero solo los de mente débil lo hacen… Dejarse llevar por sus instintos básicos, por su sed de hacer daño… Todos podríamos hacerlo, pero la gran mayoría decidimos no hacerlo.
¡Tu! Estúpido ser, ponte en el lugar de todos a los que has dañado y piensa que tienes que pagar todo ese dinero que hemos tenido que gastar sin tener culpa de nada y sin haberlo decidido.
Personaje sin corazón que haces a los demás algo que te supondría volverte loco o loca…si fueses víctima en lugar de verdugo. Imagino tú respuesta.
No hay nada en tu interior, nada vas a heredar, nadie te será fiel, ni leal.
Comes del daño ajeno, no tienes voluntad.
Acosas cada oportunidad, día tras día, sin descansar en tu retorcido empeño.
No sabía de tu existencia hasta hace unos días, en los que me convertí en sufridora de tus fechorías.
De personas como tú nadie está libre, nunca se sabe a quién vas a dañar, porque cuando se traspasan ciertas líneas, ya todo es posible.
Sé que puedes ser cualquiera de mis vecinas o vecinos de barrio, de otra forma no realizarías tus hazañas en el.
Te crees astuta o astuto y te defiendes con la oscuridad y el silencio.
Muchos somos los que estamos pagando tu precio abusivo. Con ansiedad, esperando a ver quién es el siguiente. Duda, presión, sombras.
Hay voces en tu interior que te dicen :
– Tu tienes más derecho.
– Puedes arreglarlo a tu manera.
– Que nadie decida por ti.
– Los demás no importan.
– No hables, no hagas ruido, esconderte y vete deprisa.
Pedazo de cabrón o cabrona, ¿No tienes corazón? ¿No tienes padres o hermanos o hijos que podrían sufrir algo similar?
Da igual si los tienes o no si no sabes de amor. Solo de odio y desprecio por los demás.
Tus decisiones no son por nuestra culpa, nada malo hemos hecho, no vienen de fuera. Lo que decides hacer es porque partes de ti aprovechan la ausencia de tu verdadera humanidad. El despreciable ser que podríamos ser cualquiera, en tu caso ocupa tu trono.
Eso nos diferencia, pero cuídate.
La sombra siempre es oscura, en este caso la tuya, pero los demás también tenemos sombras.
Reza porque no nos decidamos a usarlas. La nuestra de momento se disfraza de sentido común. Tu parte oscura lleva demasiado tiempo tejiendo y deshaciendo planes, poniendo en peligro vidas. Y tu sigues igual, nada cambia en tu vida, solo tu oscuridad va aumentando.
Y para concretar la causa de mi cabreo, paso a relatarla. Soy vecina de Alcorcón y hace poco hemos adquirido una furgoneta, pasando a ser parte de las posibles víctimas de un energúmeno o energúmena, creo que es masculino porque se necesita fuerza y nosotras tenemos menos.
Relato lo vivido: la tarde de un fin de semana cualquiera, nos dispusimos a ir a ayudar a unos amigos con su mudanza.
A mitad de camino nuestra rueda derecha delantera reventó, pero de una manera muy particular, es como si hubiese ido perdiendo fuerza y terminase por rajar.
La persona que acudió de nuestro seguro nos confirmó que podría haber estado rajada anteriormente y por eso nuestro reventón no tuvo un peligro excesivo para nuestra vida.
Nos sorprendió porque las ruedas tenían un año y poco y estaban perfectas, pero no dimos una especial importancia porque es algo que puede pasar.
Pocos días después, concretamente seis, volvimos a utilizar nuestra furgoneta sin darnos cuenta de que una rueda estaba desinflada. De camino a nuestro destino comprobamos con sorpresa que la furgoneta no iba tan bien como debería tras ponerle nuevas las dos ruedas delanteras, con el consiguiente gasto inesperado y desagradable.
Cuando llegamos a destino comprobamos que la rueda derecha trasera estaba en el suelo. Llamamos a nuestro seguro para que nos arreglase el pinchazo con la sorpresa de que no se podía arreglar, tenia una raja en la parte lateral con la consecuencia de que había que cambiar también las dos ruedas traseras.
Un poco decepcionados pero resignados a esta suerte, regresamos a casa con la rueda de repuesto.
Cuando nos encontrábamos aparcando se acercó a nosotros un vecino para informarnos de que había visto nuestra furgoneta con la rueda abajo días atrás, pero no sabia quien era el dueño, por eso hizo una fotografía de ella.
Su actuación fue debida a que él también había sido objeto de una situación similar a la nuestra en varias ocasiones. Todas ellas en sus furgonetas, y tenia conocimiento de bastantes personas con las mismas experiencias en nuestro barrio. También todas ellas en sus furgonetas. Una de ellas, ya fallecida, hasta en quince ocasiones.
Para nosotros fue impactante, sobre todo porque no esperas que exista una persona con la suficiente desvergüenza para realizar algo así.
Nuestra sensación pasó de la resignación al mas intenso cabreo.
Solo puedo decir que invito a esta persona a que deje de hacer daño a los demás y que piense en como se sentiría en nuestra situación. No conoce si las personas a las que daña pueden permitirse un gasto de estas caracteristicas, sin contar con el tiempo que hay que perder y con el peligro para la propia integridad si revienta la rueda en circulación como fue nuestro caso.
Ser despreciable, te bendigo, por no decir lo que realmente siento, para que así algo dentro de tu ínfimo cerebro se mueva y dejes de ser tan ruin.
Lo único que me alegra hoy es poder poner voz a todas las victimas de este ser que no tengo más palabras que las utilizadas, para definir.
P.D. Este Namasté, por supuesto que no es para ti, es para mis lectores.





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