Queridas amigas y queridos amigos, es profundo y poderoso el mes en el que estamos, es el mes que en nuestro hemisferio comienza la vida. Un profundo y poderoso Equinoccio.
En los equinoccios siento como el universo derrama sobre nosotros una poderosa luz curativa.
Siento que podemos activar algo interno, algo en el interior de cada uno de nosotros y también en la tierra, y me gustaría aprovechar esta energía enorme para la curación de esta tierra enferma y de mi misma. Una autosanación.
Sé que fuimos diseñados por una inteligencia divina y totalmente creativa, y pienso que fuimos hechos para no conocer la enfermedad. Pero hemos perdido las capacidades y sobre todo el equilibrio, además de la confianza en nosotros mismos para nuestra propia curación. Por eso vivimos buscando fuera esa capacidad, damos nuestro poder a otras cosas.
Si tuviésemos el tiempo necesario y el enfoque interno podríamos activar la energía suficiente para estar saludables. Nadie tiene tiempo.
En nuestro interior hay algo divino. Nos lo dicen todas las religiones y yo así lo siento. Somos concebidos milagrosamente como toda vida y para tener una vida saludable.
Esta vida que hemos elegido, que elegimos demasiado tiempo atrás, hace a nuestros hijos vulnerables frente a una cantidad de toxinas desde su mismo nacimiento que oscurecemos la misma vida. Esta forma de vida desde antes mismo de nacer no es propicio para estar sano, para nacer sano, y dependiendo de la fortaleza de cada uno desarrollará enfermedades antes o después.
No se si seremos capaces de invertir todo esto, no se si hemos evolucionado o no, pero creo que es necesario un cambio en la conciencia, una manera distinta de ver la vida. Creo que tenemos guardado en nuestro ADN información ancestral con la capacidad de una expansión en ella. Supongo que necesitaremos tiempo, el mismo más o menos que hemos invertido en olvidar todo.
Si somos capaces de aumentar nuestras frecuencias, el alma y el cuerpo evolucionarán equilibradamente.
Pero los patrones de vida que tenemos no son favorables para una buena salud, el cuerpo y el alma se llenan de toxinas y pierden las capacidades de auto corregir lo necesario para una buena salud.
Deberíamos aprovechar la llegada de nuevas energías en el equinoccio para recargarnos e intentar que estos cambios sean más rápidos.
Con la llegada de la primavera, percibo espacios mágicos y milagrosos, espacios que propician nueva vida, renacimiento, despertar y sanación desde el interior. Es un gran proceso de sanación.
Si has recibido alguna vez terapias energéticas, puedes haber notado liberaciones, desde lágrimas, hasta descomposiciones. Personalmente cuando he recibido una intensa limpieza energética, es como si expulsase lodos tóxicos que viven alojados en niveles muy profundos. (Gracias a mi tio Antonio que me hacía unas limpiezas imposibles de explicar, ahora me las hago yo misma, pero nada que ver con lo que el me hacía).
Estos procesos pueden pasar por molestias, náuseas, dolores en alguna parte del cuerpo o en todo el cuerpo, aunque no sucede en todos los casos.
Al poco tiempo de esta limpieza lo que se suele sentir es un regresar a una salud más notoria.
Lo ideal es tomar mucha agua, si puede ser directamente de la tierra, como de un manantial, para terminar de eliminar las toxinas residuales.
A partir de aquí todo va recuperando un cierto equilibrio. Lo suficiente hasta que regresemos a realizar una vida tóxica de nuevo.
Son cosas que me parecen importantes. Es nuestro cuerpo, con el que estaremos aquí hasta que caduque nuestra fecha.
Es un regalo del que podemos disfrutar bien o mal, nosotros elegimos.
Astrológicamente el equinoccio representa un equilibrio en el que el sol entra en Aries, el primer signo del Zodíaco, lo que da comienzo al año astrológico.
Para nuestros ancestros y antiguas civilizaciones, el año comenzaba en marzo.
Este equinoccio representa un momento de renovación y crecimiento, llega la luz de nuevo, la tierra y la naturaleza explotan de vida tras una hibernación fría.
El día y la noche duran lo mismo, es un equilibrio. Energéticamente es el equilibrio entre la luz y la oscuridad. Y esto se traduce en equilibrio en nuestras energías.
Por lo tanto tenemos una perfecta armonía interna. Nuestros talentos, nuestra creatividad, sueños, metas están más cerca que en ningún otro momento, por eso sentimos pasión cuando nos entregamos a ellas.
La sombra que oculta los miedos, traumas o inseguridades va a ir disminuyendo encontrando el equilibrio emocional y el espiritual.
Son días de nuevos comienzos, acción, movimiento, amor, pasión.
Energía renovada, espíritu más presente, nuevas ideas, metas y sueños. Renacimiento.
Más horas de sol, impulsos energéticos. Nueva vida, nuevos brotes. Fertilidad.
Momentos preciosos para estar en contacto con lo natural, celebrar sus ofrendas.
Pasar tiempo al aire libre, meditar en ellos, conectar con su energía, sentir la tierra. Adornar tu casa con productos naturales, plantas, semillas, gemas, conchas…
Saca tu lado creativo: pinta, danza, moldea una figura de arcilla… perfuma tus ambientes con aromas de primavera.
Disfruta de este equinoccio de primavera y de sus regalos.
En la península, ocurrirá este año a las 15:46 horas.
¡Feliz primavera!





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