Los humanos no somos lo que parece

Escrito por Marié

1 de junio de 2026

Los humanos no somos lo que parece que somos.

Las personas probablemente demostremos ser lo que cada una piensa personalmente sobre sí misma o sí mismo.

Lo triste es que la mayor parte del tiempo mostramos demasiadas cosas que no somos. Además por muchas causas distintas.

No obstante, creo que realmente somos un conjunto de varias cosas. La más importante no es lo que creemos ser, pero parte de ello si, junto con la cultura en la que nos hemos criado, nuestros conocimientos, las circunstancias personales, nuestras vivencias, además de lo primordial que es lo que traemos de fábrica: nuestra personalidad.

Ella es la esencia primera que nos define como personas, y considero que es lo más importante. Creo imprescindible tener una personalidad firme y no luchar contra ella, de lo contrario viviremos una constante mentira con la consecuente insatisfacción existencial.

Y una cuestión a tener en cuenta es que nunca somos, la vida, todo lo que nos ocurre es lo que nos hace, nos completa. Por ello siempre somos personas limitadas.

Me explico, creo que las cosas que creemos que son defectos, en realidad son limitaciones, cada persona tiene unas distintas. Vivimos aprendiendo y sumando, para restar estas limitaciones.

Quizás por eso no creo en ciertas culpas que cargamos, porque esas limitaciones nos hacen pensar que cometemos errores. No creo que lo sean, pero nos definen.

Espero que nadie se ofenda por mi manera de pensar, no es absoluta, es mia y es lo que a día de hoy puedo decir.

Sinceramente creo que somos contradicciones andantes, porque pensamos que somos limitados y la realidad es que solo tenemos limitaciones engañosas. Realmente lo somos pero son solo un montón de disfraces en forma de miedos, vergüenza, estrés, y otro montón de pensamientos limitantes.

Pero déjame que haga una comparación, nuestra mente es la mejor computadora jamás creada, cualquier otra echaría humo con la magnitud de los pensamientos que pasan por ella momento a momento.

Aunque no lo creamos, somos capaces de resolver cuestiones enormemente variables con la ventaja de corregir instantáneamente sin dar errores, solo soluciones más válidas o más lentas..

Cuando pensamos que estamos confundidos corregimos instantáneamente. Y pregunto desde mi desconocimiento, ¿Hay máquinas que hagan eso?

Hay soluciones que nos rescatan rápidamente, sobre todo cuando actuamos bajo presión, esa es la pena, que sacamos nuestro valor y nuestras grandes capacidades solo frente a peligros inmediatos, con lo cual, el resto de nuestra vida es medio malgastada.

Y lo más penoso es que por nosotras o nosotros no haríamos grandes cosas, pero si enfrentaríamos grandes contratiempos por personas a las que amamos, nuestros hijos, padres, seres queridos…

No obstante, realmente el objetivo por el que venimos a la vida somos primordialmente nosotras y nosotros. Creo que una vez que nos respetamos y damos lo mejor para nuestro propio aprendizaje, podemos ocuparnos de los demás.

Cuando empezamos por arreglarnos nosotras y nosotros mismos antes de cualquier otra cuestión, si comenzamos por nuestros cimientos, creo que podemos ir comprobando nuestras capacidades personales, nuestras aptitudes y habilidades.

De esta manera seremos válidos y validas para ayudar a nuestras mentes en sus constantes trabajos de solucionar cualquier cuestión.

Si continúo con la comparación, nuestra memoria interna puede intuir y percibir, y si además la escuchamos y le prestamos ayuda puede regresar a otras situaciones vividas anteriormente que nos pueden servir planteando soluciones o utilizando cosas similares aprendidas anteriormente. Así podemos resolver casi cualquier dificultad.

Somos tantas cosas, estamos tan bien hechas que ni si quiera lo imaginamos. Y no lo sabemos precisamente por qué utilizamos demasiado poco nuestra imaginación. Ella es una de las cosas mas importantes que podemos usar y no le damos valor.

Los niños lo saben muy bien y siempre la utilizan, llegando a soluciones amorosas sin necesidad de nuestras maneras intrincadas de intentar lo mismo sin resultados satisfactorios.

Los niños no nacen para que les enseñemos, nacen para enseñarnos.

Hoy puedo decir que gracias a mí imaginación he llegado a muchas soluciones. Unas rescatadas de mi banco de memoria, adornadas por mi mente mediante la imaginación, que han dado lugar a lo que considero mis mejores obras.

Además de ayudarme con soluciones muy exactas con el apoyo de una observación detallada, algún que otro conocimiento y distintos puntos de vista propios.

Y si yo puedo hacerlo desde mi humilde situación puede hacerlo cualquier persona.

Siempre nos vamos a encontrar con cosas que debemos depurar.

Todas las personas tenemos que aprender a realizar limpiezas, y para ello podemos usar nuestra mente ilimitada.

Nacemos con una naturaleza básicamente descubridora, si se lo permitimos nos ayudará en nuestra propia manera de eliminar o corregir imperfecciones.

Lo básico en cualquier cuestión, por lo tanto también en esta, pasa por ser buena persona.

Sé y compruebo diariamente que no está de moda, pero afortunadamente no sigo modas, y cuando decido desde la compasión todo lo que realizo resulta constructivo y satisfactorio.

Creo que todas las personas, sin sus pésimos aprendizajes que  restan, su cultura equivocada, sus heridas personales, y todo eso que hoy voy a bautizar como «aberraciones»; somos buenas.

Desde mi observación la maldad va de la mano de la incultura, la insatisfacción, la bajeza moral; y si podemos controlar esto nuestra parte maligna se irá con ello.

Si como he mencionado tenemos una personalidad firme capaz de separar con vigor lo que nos hace ser malas personas o como prefiero decir, comportarnos mal, también van a desaparecer montones de dolores físicos y problemas mentales.

Siendo malas personas vivimos dañándonos y dañando como consecuencia el mundo.

Pienso que debemos basar nuestra vida en cosas que no nos hieran aunque pensemos que realmente no lo hacen.

Deberíamos observar valores que todos tenemos pero que muchas personas no utilizan como la justicia personal, lo que realmente nos parece justo. Lo que es bueno y necesario socialmente. Y ponerlo frente a lo que si nos detenemos a observar, como las cosas «socialmente correctas»: que las persona tienen que ser eficientes, competentes, productivas y que dén buenos resultados laborales.

 

Mi deseo de hoy es que todo tenga un bonito reciclaje y que todo tome sus valores desde el compromiso y la compasión.

Vamos a intentar ser lo que deberíamos parecer ser: humanos.

 

¡Namasté!

 

 

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