Ser yo misma

Escrito por Marié

22 de agosto de 2022

Ser yo misma.

Ser uno mismo. Serlo es una gran aventura, la aventura de mostrar la propia realidad, sin vivir fingiendo. Es una aventura para cualquier persona. Para mí al menos, en ciertos momento lo ha sido, y creo que para todos.

Seguro que si lo piensas llegas a esta misma conclusión. Puedes mirar tu vida desde la distancia y percibir la cantidad de formas sutiles y a veces no tanto en las que hemos dejado que se instauren en ella determinados esquemas de como debemos ser.

Ciertamente, he sido un poco rebelde en casi todos los aspectos de mi vida, sobre todo con lo establecido como norma. Pero en alguna ocasión, y casi siempre por petición de algún ser querido, me he dejado llevar por esas peticiones limitando así la inmensidad y grandeza de mi propia personalidad, personalidad única que todos poseemos.

Respetar esta personalidad única es sinónimo de ser auténtico.

Ser una persona auténtica requiere un inevitable nivel de coraje, pero no por ello hay que hacerlo de manera osada. A la hora de defender aquello en lo que crees, lo principal es ser coherente.

Y para ser coherente, lo mínimo es conocerse uno mismo lo suficiente, para no mostrar precisamente lo que no somos. Aun así no significa mostrarte extravagante y llamar la atención para ser diferente, sino tener las ideas propias muy claras.

– Fuente de la foto de entrada: Personas con máscaras. RR SS.

Seguro que en alguna ocasión te ha ocurrido: te has encontrado en la tesitura de tener que decidir entre ser una persona auténtica o una persona hipócrita. En algunos ámbitos resulta más molesto que en otros, trabajo, amistades, incluso familia.

Creo que todos estaríamos más cómodos en cualquiera de ellos si nos inclinamos por la autenticidad.

 

“La belleza empieza en el momento en el que decides ser tu mismo” – Coco Chanel –

 

Para empezar intenta observarte para descubrir si has olvidado alguna cosa sobre ti. Puede ser habitual por la forma actual de vivir, inmersos en un torbellino que nos arrastra. Este ambiente puede hacernos sentir perdidos o desorientados.

Paso a paso se puede recuperar lo que hemos dejado aparcado para seguir unos moldes ajenos, esos que nada tienen en común con los nuestros. Seguro que de forma habitual dejas cosas que te conectan contigo, con tu único sentir… con tus entrañas.

Y digo paso a paso, porque el tiempo es el bien más preciado, un valor precioso precisamente por nuestra manera de dejarlo escurrirse en mil actividades que, la mayoría de veces, no han sido elegidas.

Elige entonces, elige ocupaciones que te nutran y te hagan crecer internamente, esas que te hacen decir en ciertos momentos: ¡Lo hago porque me da la gana!

Pero cuidado, se puede caer en el error de pensar que ser auténtico es siempre lo correcto. Yo creo que no es así en todos los casos, no lo es si esa autenticidad te hace ser imprudente, con comportamientos o comentarios impertinentes, insolentes o descarados que causen rechazo en alguien.

No por ser auténtico hay que ser maleducado ni desconsiderado con quien te relaciones. Hay veces que decir la verdad, aunque sea verdad, a quien no ha preguntado, resulta imprudente y de mal gusto.

También, a veces, nos cruzamos con personas que hablan mucho y de forma desenvuelta, convirtiéndose en estupendos actores sin que lo notemos.

Por lo general, siempre que seas apasionado y conozcas un tema, tendrás mucho que decir, pero hazlo siendo tu mismo. ¡Enamorarás a tu público!

Busca tu tiempo para pensar en ti, ese tiempo único y personal que no se cuenta en minutos. O si no tienes buena memoria, como yo, escribe esas cosas que dejaste sin hacer y léelas más adelante, dejando que tus propias palabras hagan su trabajo en tu interior, invierte el tiempo que necesites, a tu ritmo.

El tiempo dedicado a uno mismo no debería medirse.

Puedes elegir no hacer nada, es tu elección, pero si quieres un cambio hacia ti mismo, necesitas ir haciendo cambios.

Yo creo que no es tanto trabajo, escribe sobre una cosa por vez, y cuando cada cuestión esté resuelta, pasa a la siguiente, sin agobios. Lee todo, reléelo hasta encontrar el misterio que te hace feliz.

Quizás en una de esas veces que leas lo que has escrito, algún engranaje encaja en su lugar en tu interior y das el salto que tanto ansiabas.

No te agobies por el tiempo que vas a necesitar, el tiempo lo decide cada persona. El único requisito aunque sean cinco minutos, es que los cinco minutos estés totalmente presente.

Una mujer que traté tiempo atrás me hablaba sobre estos trabajos y cuando llegaba a alguna conclusión me decía: ¡Ya está! ¡No fue tan difícil!.

De cualquier forma, piensa que para ser tu mismo, puedes caer en el error de querer mostrar perfección ante los demás, y creo que es algo innecesario. Pienso que todos estamos más cómodos con personas humanas e imperfectas.

 

Tengo que agradecer, como siempre, a mi familia por conocerme tan bien, por haberme obsequiado tantos libros durante mi infancia y toda mi vida en la juventud, haciendo de la lectura una necesidad vital.

Tantas realidades diferentes y distintas formas de ver la vida me enseñaron que todas son correctas…

… Enigmas, misterios, vidas sencillas, o complejas…

… Revelaciones tan dispares que con su reconocimiento comencé a reconocerme…

…me ayudaron a ir acercándome paso a paso a ser yo misma.

 

¡Aunque el precio por ser diferente, en alguna ocasión haya resultado caro!

Me quedo con el regalo de cada día.

 

¡Namasté!

 

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