Me amo

Escrito por Marié

15 de diciembre de 2023

Voy a aprovechar el día de hoy para responder a mi última dedicatoria, que fue para mí misma. Esta también me la voy a dedicar, para decirme en respuesta, que me amo.

No podría vivir si no me amase. Sería, como he dicho en otras ocasiones, una especie de supervivencia.

Creo que nadie ha venido solamente a sobrevivir, aunque la base de toda vida sea la supervivencia. Hemos venido a vivir plenamente, desde el amor.

La vida misma se ocupa de quién se opone, voluntaria o involuntariamente, a la vida digna de otra persona. Y si no… Al tiempo.

Realmente sería eso, sobrevivir y no otra cosa, si viviese mi vida en un estado tan profundo de insatisfacción personal.

Además, es algo que siempre le digo a mis hijos, “amate”, dilo a diario, créetelo, convéncete y lucha por sentirlo.

Afortunadamente, las sombras son transitorias, y para borrarlas totalmente, al menos por el momento, me repito que me amo. Sí.

Momentos de oscuridad que todos tenemos, pero yo me siento tranquila porque no he castigado a nadie, excepto a mí, ni he increpado, ni siquiera he contradicho, el contratiempo ha sido conmigo.

Por eso hoy, una vez pasada la tormenta, y teniendo mejor claridad mental, siento la paz de tener la capacidad de no herir a nadie cuando hablo. Esa es siempre es mi intención.

Y si en alguna ocasión lo hiciera, normalmente no es para herir, solo para pedir respeto. O para comunicar que a mí sí me están hiriendo. La mayor parte de las veces simplemente callo y observo.

Y si siento que alguien tiene la costumbre de ser hiriente en sus conversaciones conmigo, iré desapareciendo paso a paso, imperceptiblemente, sin que nadie se dé apenas cuenta, hasta hacer notar la ausencia de una escucha respetuosa.

Creo que hoy también está amaneciendo gris, pero ya dije que me gustan todos los colores y sobre todo, todos los días. Aunque no lo puedo decir con seguridad porque todavía respiro bajo el cielo estrellado.

Sé que falta poco para ese amanecer porque siento a mi perra dormida sobre mis pies, y nunca sube a mi cama antes de esos instantes anteriores al nacimiento de la luz.

A ella también la amo, y amándola me amo más a mí. Me amo como ella me ama.

Porque no es una manera de amar con condiciones, elijo una forma más incondicional, como ella lo hace, sin necesidades.

Igualmente, siento la bendición de mi madre y también de mi padre, los primeros y también incondicionales, y eso me ayuda a amarme más, como ellos me han amado siempre.

Me han amado incluso en mis peores momentos, que fueron los más oscuros.

Supieron estar a la altura de mi gran rebeldía, de mis ataques a mí misma y al mundo, y me ayudaron, como padres, reconociendo antes que yo misma, esa oscuridad.

Su paciencia, escucha y comprensión son la mayor prueba de amor y lo que dio lugar a mi equilibrio, aceptación y amor por mí misma. Desde su incondicional amor.

Soy afortunada. ¡Gracias padres! Viviré dándoselas.

Por eso hoy no necesito, afortunadamente, la aprobación de nadie, ni familiares, ni siquiera de amigos, por buenos amigos que puedan ser. Solo la mía propia.

Sobre todo teniendo en cuenta que algunos de ellos son los responsables de muchas de mis cicatrices, menos mal que cicatrizo bien.

Es lo normal ¿No? Que solo te puedan herir aquellos que amas, pero no es correcto.

Solo deseo, por su propio bien, que haya sido sin intención. Igualmente, todo está perdonado, sin necesidad de disculpas, pero esa arruguilla quedó, además olvidar es de necios.

Ha terminado de amanecer y la oscuridad que precede al día me ha confundido, ha amanecido un día frío pero radiante de sol.

Dicen que el sol influye en las emociones.

Desde luego hoy, desde antes de ver su rostro ya había decidido mi día. Me amo.

No me amo por mis relaciones con las mejores personas que pueda encontrar. Esas personas tienen luces y sombras como yo, así que no me van a mostrar nunca mi mejor versión.

(¡Bueno! Ya he dicho que hay alguna por ahí que sí me la muestra, incluso versiones mejores de mí misma.) Por ellas me amo.

Tampoco me demuestro mi amor con una comida cara, ni con ninguna otra “necesidad” innecesaria para mí, no lo necesito, ni con otras cosas materiales, son puro vacío.

Me amo cocinando para mí cositas sencillas y naturales, que me gustan. Conozco y elijo los ingredientes. Son ingredientes amorosos, que están trabajadas desde el amor, y ese amor es el que viaja por mi garganta hasta mi estómago, llenando de amor cada órgano por el que pasan, hasta una de sus últimas estaciones, mis células, y a través de ellas, a mis más pequeñas partículas subatómicas, llenando todas del más profundo amor.

¡Qué mejor autoprotección!

¡Qué mejor sanación!

Hoy me amo sin juzgarme, sin juzgar ninguna parte de mí. Ni mi nariz, ni mis tetas, ni mis piernas, ni mi culo y mucho menos mis manos. Hoy las amo a todas, gracias a ellas estoy escribiendo, caminando, estudiando pilates (gracias Ruth), disfrutando de aromas que me gustan (gracias abuelas)… ¡Amando! (Gracias Edu, gracias vida).

He aparcado en un lugar alejado los reproches de estos días, mis errores pasados. Sigo aprendiendo y no me quiero justificar, porque hace mucho decidí aprender desde el amor. Aunque hay cosas que ya están decididas desde antes de comparecer en este mundo, en ellas no puedo tomar partido.

Me amo y me perdono por alguna de mis omisiones, porque pienso que son más obscenas que las acciones. Dejo atrás los victimismos, sin que nadie, salvo yo misma tenga que venir a rescatarme. Merezco demostrarme mi valor y mi amor.

Busco en mi interior hasta encontrar esa sensación gratificante de agradecimiento a mí misma, a todo lo que he hecho por mí durante todos estos años, queriéndome sin esconder ni suponer, con la convicción de que sin mi propia ayuda no habría podido.

Quizás, después de tanto tiempo, sé que amarme es también alejarme de situaciones superficiales, personas superficiales, vivencias superficiales. Elijo el amor que me produce vivir intensamente, con la pasión que me caracteriza. No necesito que nadie me dé nada, porque ya me lo doy yo misma.

Casi desde que tengo recuerdos, he vivido sin importarme lo que piensen otros. Intentaron “mal enseñarme” para que me importase, personas de mi entorno, y no me gustó, no lo aprendí.

Prefiero continuar mi camino sintiendo la libertad que ofrece la tranquilidad de una mente en calma, sin preocupaciones por lo que piensen los demás, dentro de mi más profundo respeto por todos.

Elijo decirme me amo, incluso anteponiéndolo a decir te amo, o lo amo.

 

Ayuda solamente a quien te lo pida

 

Nunca te metas en el sufrimiento ajeno.

(Me resulta difícil, pero lo intento)

 

Cada persona debe cansarse de sí misma y beber hasta el fondo la copa de veneno que le corresponde.

(Hay quién lo sabe antes que otros, mi hijo Iván me dijo palabras similares el mes y el año que cumplió 19 años, sobre sí mismo).

 

No seas presuntuoso y no esperes poder ayudar a todos, solo es posible ayudar a aquellos que están preparados para aceptar la ayuda.

(Doy fe, demasiadas personas en mi camilla me lo demuestran)

 

Una persona que sufre ve el mundo a través de su dolor, por lo que es sorda y ciega.

(Todos lo hemos comprobado interna y externamente)

 

Cada uno se arrastra tras su experiencia de vida sin ver que se trata de un peso muerto.

(La pena es que notamos el peso cuando la hérnia está avanzada)

 

Si intervienes en el sufrimiento ajeno, el vórtice kármico te succionará en un juego ajeno.

(Y la hostia es grande)

 

Recuerda que las personas somos capaces de contagiar, con el sufrimiento.

(Doy fe, pero también con la alegría)

 

Procede por tu camino sin mirar.

(Independencia, pero de todos se aprende)

 

Solo si estás haciendo tu propio camino podrás ayudar a la gente a levantarse.

(Cuando te has caído varias veces puedes saber que es fácil volver a caer, pero el otro también tiene que caer y aprender a levantarse solo)

 

 

-Satyananda Saraswati-

(Marié)

 

¡Me amo muchísimo en memoria del amor de mi padre, que hoy 13 de diciembre, hace catorce años que viaja por la eternidad!

¡Y aprovecho para felicitar a mi gran amigo Daniel, que nació un 13 de diciembre!

¡Te quiero mucho Dani!

 

¡Namasté!

 

2 Comentarios

  1. Victoria

    GRANDE!!!
    Mi admiración y respeto, tanto por el magnífico texto, como por la gran lección de vida que, ojalá, pudiera interiorizar y llevar a la práctica de manera natural.

    Responder
    • Marié

      Jooo. Muchas gracias.
      Bueno yo creo que siempre es más sencillo decirlo que llevarlo a la práctica.
      Supongo que consiste en aprender día a día, observándonos.
      Un abrazo.

      Responder

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