Me apetece

Escrito por Marié

7 de junio de 2026

Me apetece imaginar mundos hermosos en los que flotar a ciegas por no ser necesario abrir los ojos.

Deseo dejar atras cierta soledad incrustada en mis celulas y abandonar mi manera insistente de intentar seguir deambulando por los remordimientos de otros, solo necesito ayudarles, sin sufrilos, mi eterna compañera empatía se opone a ello.

Voy a imaginar que los eternos lagos de incertidumbre del mundo estancado fluyen hacia un mar que tiene un desagüe en su fondo.

Asi que toda la amargura, toda la podredumbre de los corazones, todo lo que apesta, las cloacas de este mundo insolidario y separado del amor, salen de aquí formando un remolino apestoso que desaparece por el desagüe y cae en lugares donde serán transformados para su sanación.

Caerán también pero a un nuevo paraíso, todos los dolores sufridos, todos los asesinados, todos los torturados y violados, todas las lagrimas derramadas, todas las no derramadas por tener el corazón seco y solitario. Caerán reclamando la trascendencia de viajar fluyendo a otros mares en los que van a ser transmutadas, acunadas y sanadas, dirigidas por otro desagüe enorme a un paraiso de descanso.

Me apetece ver sufrir a quien ha causado sufrimiento, aunque sea solo unos instantes, los suficientes para que sientan lo que han ofrecido, todo ese dolor en su total realidad. Es lo justo. Lo merecen.

Quiero quitarme esto de la cabeza así que vamos a salir a caminar un rato, ¿Que te apetece hacer? ¿Caminamos por el campo?

¡Genial! un camino entre arboles, arboles enormes, de gruesos troncos, con colores hermosos en sus cortezas. Arboles que se inclinan sobre el camino por el que vamos juntas.

Escuchamos un sonido insistente, ¿un zumbido?, jajaja, esta palabra me recuerda a Sebas, no podia dejar de decirlo. Algunas me entenderéis. Todos mis mejores deseos para Sebas, ha llegado a mis oidos que está muy triste.

Continuamos escuchando algo, un lamento quizas, no sabemos, vamos a acercarnos al borde del camino y comprobamos que uno de esos arboles está llorando, o al menos eso es lo que parece.

De entre su corteza acartonada y seca salen gotas, enormes gotas de color verde que caen al suelo junto a sus raices.

El aroma es dulzon y se sienten pegajosas al tacto.

Estamos ensimismadas en ello cuando escuchamos unas palabras. Palabras lentas, poco inteligibles pero lo suficiente para saber que provenian de lo alto de las ramas.

Miramos con más atencion hacia arriba y no podemos ver a nadie, solamente la luz del sol colándose entre esa hermosa copa llena de hojas y de vida.

Volvemos a escuchar y entendemos: – Soy yo, soy un arbol demasiado viejo que ha visto demasiadas cosas.

– Y vosotras aún no sois tan viejas, aún hay tiempo, nunca es tarde si la decisión es buena.

– Despertad de este sueño de desolación, porque realmente es un sueño, podeis arreglar las cosas.

Nos miramos sorprendidas pero sintiendo crecer algo en nuestro interior.

No sabemos si dormimos, soñamos o que es lo que sucede, pero nos reconforta.

– Todas las adversidades no son suficientes para que no tengáis la fuerza necesaria para hacer el cambio.

– El cambio está en personas como vosotras, capaces de oir lo que un viejo arbol tiene que decir.

– Mis tiempos son distintos, demasiado tiempo estático, demasiadas cosas observadas, demasiado desprecio hacia mí y mis compañeros.

– Teniendo en cuenta que somos sustento y habitación de muchos seres, el pecado es mayor.

– Cuando nos hacen daño quedan demasiados huerfanos con muy pocas posibilidades de sobrevivir.

– Vosotras tenéis piernas, tenéis brazos, y nadie se asusta si habláis.

– ¡Hacedlo! Cada instante es oportuno para un nuevo comienzo, para vosotras si. Nunca renuncieis.

En ese momento, que voy a bautizar como hoy, sentimos en la garganta algo intenso, como un extasis que nos impide formular palabra. Nos abrazamos y sentimos subir por nuestra espalda un calor reconfortante.

Nuestro corazón comienza a latir con mas fuerza y gritamos entusiasmadas ¡estamos vivas! Y esto es una realidad hasta que la muerte venga a tomar nuestra mano.

Estamos a tiempo, gracias compañero, gracias por tus palabras, por tus consejos, por tu paciencia. Vamos a comenzar desde hoy a cambiar las cosas.

– Me alegro, hermanas, aqui voy a estar por si necesitáis algo oportuno que no encontréis.

Volvemos a mirarnos a los ojos, pero miramos más allá de ellos, nos traspasamos con la mirada, y nos sentimos únicas, tan únicas como siempre hemos sido pero nunca lo habíamos sentido así.

Desde hoy ambas hemos decidido disfrutar de la vida, y hacerla exclusiva, transformarla para que sea cada hoy mejor. Y lo más maravilloso es qué sentimos qué nos gustamos a nosotras mismas, nos hemos enamorado de lo que somos, de lo que sentimos y de lo que somos capaces de hacer. Además tenemos la enorme seguridad de que esto va a ser cada hoy mejor.

Salimos de nuevo al camino y percibimos que nuestro calzado nos molesta, desatamos los cordones y comenzamos a caminar con los zapatos colgados del cuello. Como niñas alegres de nuevo.

Miramos alrededor y el paisaje ha cambiado, los tonos son diferentes y nos hacemos preguntas que van surgiendo sobre la marcha.

Parece que todo se va transformando a medida que ponemos nuestros ojos sobre ello, lo colores se transforman, se muestran más intensos. Comprobamos que ciertos animalitos, pequeños roedores, ardillas y conejitos asoman sus bigotes a nuestro paso. Es maravilloso. No nos temen.

Son imagenes que permanecerán en nuestras memorias, son experiencias que nos van a animar en este camino que es hoy.

Hoy nos  dice que somos el origen divino y también somos el supremo destino. Sencillamente ¡Somos!

Estoy feliz, estoy feliz de que hayas venido conmigo, porque sé que asi mi historia va a ser creíble, tengo una testigo.

Me siento especial y siento que tú eres especial, ¿tu lo sientes también?

Visualizamos ese hoy extraordinario.

Continuamos caminando, mirándonos de vez en cuando para comprobar que no soñamos. Que no somos extraterrestres que han bajado en tierras extrañas.

Tierras en dónde los árboles dan conversación a las personas.

O quizás estemos viajando por un camino eterno en el que él planeta lo observamos desde la eternidad.

Quizas soñamos. Venimos desde el infinito o volvemos a él.

Realmente se siente la eternidad en las venas, cabalgando sobre cada sorpresa que hoy nos tiene preparada.

Miramos de reojo hacia atrás y alli sigue el arbol, un poco más inclinado, cómo haciéndonos una reverencia.

Se levanta una leve brisa que nos trae nuevas palabras: – Aprender a amar todo lo imprevisto, todo ello enseña nuevas maneras de vivir.

– Explorar los caminos, aprender lo que no conocéis. Acumular sabiduria y guardar cada conocimiento en vuestros lugares secretos. Allí donde siempre podáis volver a por ellos. «El saber no ocupa lugar».

– Y el silencio, tenedlo en cuenta, un poco de silencio de vez en cuando es necesario, respetad los silencios.

– Sentid cómo la conciencia se expande con el amor y se encoge con el desamor. Sembrad amor suficiente para cosechar los mundos de mañana preparadas para la mayor de las abundancias.

– Os estoy mostrando como ser alquimistas de la vida, utilizarlo bien.

Ha paso la tarde y este hoy se ha transformado en anochecer. Miramos la cúpula que nos cubre con una sonrisa medio estúpida por la sorpresa, pero con el corazón lleno de mundos posibles y hermosos.

Las estrellas forman sobre nosotras senderos claros y comienzan a brillar más intensamente, alternando sus mensajes entre ellas.

Tambien quieren mostrarnos su complicidad con nuestra intencion. Iluminar los mundos del mañana.

Ambas hemos decidido transmutar todo en crecimiento para las dos y para que sirva de ejemplo humano.

Hemos encontrado un hueco entre los arboles con hierba mullida en su centro y decidimos sentarnos un rato a intentar descansar de nuestro paseo.

Es enormemente gratificante sentir su suavidad en nuestros pies descalzos.

Estamos en un lugar mágico, rodeado de arboles no demasiado altos, pero lo suficiente cómo para formar una bóveda sobre nosotras.

En su centro hay un circulo que permite que la luna se asome a saludarnos.

Nos tumbamos sobre la hierba, aun está tibia del dia.

Te giras a mirarme y me haces preguntas, preguntas que he vivido haciéndome y no sé si voy a poder contestar, pero vamos a intentar compartir.

– Marié, ¿Quien soy? ¿Quienes somos?

Merece la pena la pregunta, jajaja.

Yo vivo preguntándome lo mismo. A veces me satisfacen las respuestas, propias o ajenas, y otras veces no.

Quizás sea mas sencillo si buscamos lo que no somos.

Yo no soy Marié, no soy mi nombre y tu tampoco eres el tuyo, ese nombre es terrenal y temporal, asi que no vale. Allá de donde creo que venimos y a donde regresaremos no lo necesitamos.

No somos donde nacemos, porque podríamos haber nacido en cada uno de los rincones hermosos de este planeta, todos son sagrados hasta que hacemos que dejen de serlo.

Por lo tanto no somos ni siquiera nuestra nacionalidad o nacionalidades.

No somos nuestro color de piel, ni nuestro dinero, ni nuestros palacios o nuestras chabolas.

No somos las personas que nos acompañan, nuestras parejas, padres o hijos.

Ni nos define nuestra condición civil, ni nuestro estado, ni nuestra orientacion sexual.

No somos nuestras ideologias pues todo es aprendido y depende de muchas cosas, así que esto es lo que menos somos.

No somos nuestras titulaciones, ni profesiones.

Hay otro conjunto de cosas que no somos y que realmente nunca me gustaría llegar a ser.

Pero como casi todo depende de algo externo nunca podré decir de este agua no beberé.

¿No se si esto te sirve?, realmente no es la respuesta real a la pregunta, pero es una pregunta dificil.

Yo creo que lo mejor sería que cada una de las lectoras y lectores intente, al menos por esta vez, responder a esta dificil pregunta.

Quizas entre todas lleguemos a alguna conclusión. Abro un debate.

Tu mirada es de sorpresa, no te he contestado, claro.

Igualmente, sin sentirte satisfecha me haces otra, tambien complicada. Podrías habérselas hecho al arbol anciano.

– Marié, ¿Que hemos venido a hacer a la vida?

Uffff, me lo estás poniendo dificil.

Otra de las preguntas clave en mi conjunto de preguntas.

Para esa pregunta hay muchas contestaciones, según a quién se la hagas.

Se la estás haciendo a una inexperta aprendiz, pero lo que puedo hacer es decirte mis propias conclusiones, y no creas que son del todo satisfactorias.

Pienso que venimos de algo grande y somos grandes al venir, y de esa grandeza caminamos hacia la pequeñez.

Nos dirigimos a paso más rápido que lento hacia lo que todos llamamos vacío existencial.

Preguntale a un niño que es eso, para ellas y ellos no existen los vacios. Ángeles, haz a tus niños esa pregunta. ¿Que es el vacío existencial? Y comparte en comentarios sus inocentes respuestas.

Lo estúpido es que para los adultos es real, para nosotras la vida continúa pero el vacío permanece o va creciendo.

Es algo a tener en cuenta. No vamos bien o no actuamos bien.

Me miras y sonríes, me contestas que sientes algo similar.

– Siento mucho vacio sí, y muchas más cosas. En ciertos momentos me siento rodeada de un árido desierto, completamente sola. Siento presion en el pecho y poca capacidad para respirar. Mi respiración parece no encontrar el aire suficiente o es demasiado seco para satisfacerme o para sentirme plenamente consciente.

– Tambien siento que muchas veces no voy por el camino correcto, y creo que nunca lo voy a saber. A veces hay bifurcaciones en las que debo elegir, y las elecciones pueden ser varias, de cada una de ellas habrá una consecuencia distinta. Solo voy a conocer una y no se si será la adecuada.

Creo que eso es la vida.

– Observo cada vez más habitualmente vientos que no me satisfacen, no refrescan mi rostro, al contrario, calientan mis sentidos y a mis demonios. Sinsentidos constantes que erosionan el hoy, que hacen surcos estériles en cada corazón. Y no encuentro la manera de poner freno o de ayudar a que esto no suceda así.

Creo que eso es la vida.

– Y  como no conozco mi misión en la vida me resulta complicada cada una de mis elecciones, no sé si son correctas.

Creo que eso es la vida.

– Algo que observo y hacia lo que no tengo respuesta por no ser aceptada si no es afin, pero que no soporto, es una soberbia generalizada sin ganas de ser corregida. Una soberbia no reconocida creciendo exponencialmente gracias a una ignorancia tambien generalizada. Vasos demasiado llenos en manos de gente demasiado vacía.

Veo que piensas muy similar a mí. La soberbia es indicio de ignorancia. Yo elijo el silencio y la lección bien aprendida.

– A veces llegan respuestas a mis preguntas, pero en momentos posteriores, no cuando me lo pregunto. Supongo que el momento de buscar no era el adecuado, siento que cuando estoy más relajada mi mente está más despierta y mi conciencia me acerca a lo que necesito saber. ¿Esa intuición de la que hablas muchas veces?

Pienso que la conciencia te ayuda cuando la dejas, cuando regresas a esos puntos lejos de los laberintos que tenemos que atravesar todos los días.

Todo se puede usar para aprender.

Los arboles a nuestro alrededor se están preparando para la noche, para el descanso, no entiendo sus descansos, pero sus ramas estan más bajas y han formado una especie de esfera encima de nosotras.

Alguien cuida de nosotras, me siento niña otra vez y dejo que me cuiden.

De las ramas que nos protegen nos llega una dulce melodia, una brisa que arranca acordes de sus hojas, como una sencilla nana que comienza a adormecer todo nuestro entorno y a nosotras.

Decidimos tumbarnos y observamos cómo algunos animales se acercan a nosotras.

Tampoco nos temen, quizas nosotras a ellos algo más. Hasta que no vea de qué se trata no lo sé con seguridad.

¡Menos mal! Son lobos. Una linda manada con una loba blanca al frente, mi amiga.

Ella se sienta a mis pies y con su cabeza indica a sus cachorros que se tumben a nuestro alrededor.

Nos acogen en su hermosa familia y con ellas podemos estrar tranquilas en cualquier parte.

Sus ojos y sus dientes sabrán defendernos de los «fantasmas».

No hablo de mis espiritus, ellos no son fantasmas. Sino de cualquiera que pueda dañarnos.

Con este anochecer y sus sonidos sentimos la eternidad que nos envuelve, el rio de la vida va alejando este día para poder dar paso a uno nuevo. Un nuevo hoy.

La oscuridad revela secretos, sin embargo, aún no tenemos respuestas.

La oscuridad de la noche nos recuerda que todavía no tenemos luz. Hay demasiadas cosas desconocidas y demasiadas cosas inalcanzables para nosotras.

Solo podemos ver las rutinas vacías de la sociedad actual.

Los convencionalismos insatisfactorios.

Perspectivas inválidas, eventuales.

La vida que nos muestra esta realidad no es la protagonista de los sueños que ambas tenemos. Que realmente todas tenemos.

Inevitablemente es asi, seguimos teniendo vacios.

Todo es negligencia que se opone a que personas como nosotras podamos alcanzar las respuestas.

La manera de luchar contra las oposiciones es ser implacables en nuestras opiniones y criterios.

Pueden ir cambiando con los nuevos aprendizajes pero sin permitirnos cruzar la linea roja.

La nana que nos envuelve tambien tiene mensajes para nosotras, palabras suaves acompañadas de sonidos de liras lejanas, arpas y voces sencillas.

No sabemos su procedencia, pero es tan calmante.

Una dulce canción se comienza a escuchar, no entendemos el idioma, pero si el mensaje:

– Vuestra alma tiene las respuestas a todo.

Habéis nacido iguales, todos nacéis iguales, incompletas, pero perfectas.

Nacéis amorosas, llenas de todo  por ofrecer y todo por aprender, y a eso habéis venido.

No solamente a aprender, tambien a recordar, pero los recuerdos van a ir apareciendo cuando sean necesarios.

– Debéis elegir bien, cada elección debe ser la mejor de la que se os ofrece.

– Otro tipo de elección traerá un nuevo regreso, un nuevo nacimiento.

– Y serán tantos como sean necesarios hasta alcanzar la respuesta adecuada, la mejor respuesta.

– La que ayuda al alzar el vuelo, la que enseña que las cosas se deben hacer por el placer de hacerlas, no por una causa terrenal o pasajera y por lo tanto insatisfactoria y limitada.

Ya casi en brazos de Morfeo nos volvemos a mirar, y sentimos que nuestra conciencia común, la que también compartimos con vosotras, va a necesitar atravesar parajes distintos, laberintos complicados.

No obstante nos embarga la seguridad de saber que somos capaces.

Hoy nos han dicho que todo, incluso lo menos válido puede ser usado para aprender.

La única cláusula inviolable es permanecer plenamente atentas, despiertas, con toda la energía a favor de las mejores elecciones.

Debemos enfocarnos no solo en nuestras prioridades sino en qué a nuestro alrededor haya paz.

Entonces nada importará mucho porque esto será un virus que se irá propagando.

Las grandes turbulencias que nos condujeron a hoy son las grandes escuelas para permanecer centradas.

Con la paz que nos rodea podemos enfrentar todo. Las adversidades tendrán menos sentido y menos necesidad de ser.

Las condiciones del mundo serán conocernos para descubrir nuestros potenciales únicos.

Cada una ayudada por su manada. Y a quien no encuentre manada yo le presto a mis lobas.

Es necesario liberar ese animal de poder, ese que saca dientes y garras para defender lo justo. ¡Lo justo!

Eso justo donde la justicia es real, no una pantomima embrutecida de poder donde solo gana quién paga y pierden los mismos aún sin ser culpables.

¡Alto ahí! … Nos despiertan.

Habíamos soñado estos últimos «versos».

Volvemos a observar el trocito de cielo entre los arboles, esta vez de un azul luminoso.

Nuestro cuerpo está descansado, nuestra mente no tanto.

Hay un ave enorme observándonos desde cierta altura, y también nos envía preguntas.

– ¿Que creéis que estáis haciendo?

– Sentís el cuerpo descansado, entonces ¿porque esos dolores? ¿Porque vuestra espalda y vuestros hombros permanecen encorvados?

– Lleváis unas pocas lecciones aprendidas, pero cargáis pesos innecesarios.

– Habéis tenido protección nocturna, junto a vuestra manada se acercaron luciérnagas brillantes que permitieron a los seres protectores acercarse a vosotras.

– Todavía hay sueño en vuestros ojos, pero son más evidentes los sueños de vuestro corazón.

– Hace rato que despuntó el amanecer y vuestra noche a dado frutos hermosos. Sois afortunadas, ahora toca compartirlos.

¿Sera este hoy mejor que el anterior?

Creo que debemos procurarlo.

-Disculpa señorita, me dice un viejo búho.

¿Señorita? ¡No me ha mirado bien!

– Disculpe señorita. Vuelve a decir. Debe abandonar esa cueva protectora.

– Las cuevas protegen de muchas cosas pero impiden otras muchas.

– Y si observa a su alrededor verá que existe una cueva que impide a los ignorantes ver la realidad de lo que es la vida. Están protegidos por esa cueva que los mantiene rodeados, alejados del dolor y el sufrimiento del mundo, y lo peor de esta cuestión es que el resto de ignorantes les entregan diplomas.

– Intentar explicarles algo a ellos es tiempo perdido, solo saben vestir bien sus cuerpos pero no sus almas.

– Ninguna explicación que quiera darles justificará su manera extraña de ser observada.

– Para ellos realmente ustedes dos son extrañas. No definen lo conocido por ellos.

– Ustedes dos son almas libres, con sed insaciable de volar hacia lo trascendental, como muchas otras que no tienen voz o no pueden expresarla.

– Nunca dejen de perseguir esa justicia que aman, como hace el sol con el horizonte o la luna con el atardecer.

– Sigan acercando la luz de ambos astros a cada existencia.

Volvimos a mirarnos, ¿Porque hay tantos seres vivos con conciencias superiores dándonos consejos? Supongo que como hemos preguntado demasiadas cosas, las respuestas vienen como pueden.

Siento ese dolor que nos han dicho pero creo que es por la seguridad de que es imposible que algunas personas nos entiendan.

Igualmente me es indiferente, no me preocupa convencer a nadie, porque si son como yo, sé que es casi imposible.

Pero esta seguridad es sin lugar a dudas el origen de mis dolores.

También estoy segura de que seguiré sacando filo a la daga de mi ternura, como ese afilador que todavía se escucha por algunas calles. Para intentar abrir grietas en quien quiera subirse al tren del amor.

Mi compañera me observa y ambas sabemos que debemos continuar nuestra empresa común. Troceando cada idea estupida que aparezca en nuestro horizonte. Para rebuscar en nuestro interior la disciplina necesaria y la constancia para seguir enfrentándonos a lo que parece imposible.

Se aproxima a mí y me dice: – No soporto a las personas que se pudren en un charco de conformismo con tal de no moverse, los que generan putrefacción por estancación. Los que no se enfrentan a los temores, a los que no comparten. Tampoco soporto a los que no hacen cambios por temor a equivocarse. Quien no se equivoca no aprende, no avanza. No tengo duda de ello, esta noche lo he soñado.

Pero seguiré como tú, Marié, con mis preguntas. ¿Estoy dejando las riendas de mi vida en buenas manos?

Nunca lo sabremos, ¿somos verdaderamente humanas? La vida nos lo dirá, las respuestas serán las que nos den las pautas.

Vamos a despertar la esperanza de construir juntas algo centrado en la dignidad humana, que cambie en cada una de nosotras lo necesario.

Que sepamos guiar las riendas que nos sean encargadas, que nuestras manos sean las mejores para hacernos cargo de lo más importante que tenemos, nuestra propia vida.

Es demasiado necesario intentar conseguir nuestros sueños, y de ellos ofrecer todo lo que a nosotras nos gustaría recibir en algún momento.

Hoy disfruto de lo que me ocurre, sea lo que sea es para mi mayor bien.

Lo acepto.

Lo enfrento con la mejor actitud que soy capaz de lograr.

Considero abominable no agradecer hasta la más pequeña migaja de pan que llevarnos a la boca. Por muy extraño que le parezca a todo el que adorna su cuerpo y su vida con ostentación.

Tambien acepto a todas las personas, no quiero quitar nada a nadie, no lo necesito.

Y sean como sean, no saben ser de otra manera.

El pecado está en no intentar mejorar o ayudar como quisiéramos que nos ayudasen, en no intentar estar en caso de darse en nuestra vida algún contratiempo como tantos a los que nos enfrentamos diariamente.

Quisiera que las personas necesitasen una sola droga, la felicidad.

Todas somos lo mismo, lo digo muchas veces, lo siento así.

Somos un universo completo observando otro universo, más pequeño o más grande.

Todas flotamos en el cielo eterno, en un cielo que no tiene fin.

Vivimos en un eterno presente sin percatarnos de ello. Y tenemos el deber de estar abiertas a aprender cada día algo nuevo, porque siempre hay algo que aprender.

Vivo abierta a la vida, con espíritu crítico, con emociones nobles, adoro la vida y la libertad.

Deseo que cada hoy sea mejor.

Hoy me siento atrevida, me siento con fuerza, con ganas de fiesta, con ganas de seguir caminando a un futuro que pinte de colores mis oscuridades.

Os invito a la vida real.

 

¡Namasté!

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