Mis experiencias

Escrito por Marié

1 de septiembre de 2025

Muchas amistades y conocidos me han preguntado a lo lago de mi vida acerca de mis «experiencias».

Si me encuentro realmente cómoda hablo sobre mi.

La vida me ha ayudado desde muy pequeña a que no me suponga nada lo que otros piensen sobre mi, que me crean o no, no lo necesito. Lo que sé lo sé y sé que me queda todo por aprender o quizás recordar.

Algunas cosas que suelo escuchar a menudo pero que creo que todos tenemos capacidad de experimentar, son estas:

Son increíbles las cosas que vives, tus visiones, tus visualizaciones, tus terapias.

A veces percibo ironía, incluso mofa en ciertas preguntas, pero no me importa, dice más de ellos que de mi. Suelo ser muy respetuosa incluso con quién no comparte mis opiniones.

Mi perfil es humilde, sin grandes necesidades y soy incomprendida por ello en esta sociedad materialista y de necesidades incomprensibles para mi.

En mi se han ido gestando ideas, pensamientos, criterios, tras toda una vida de escucha. Me ha gustado siempre escuchar a los mayores. Ahora que soy mayor me gusta escuchar a los jóvenes, a los niños a los ancianos… A todos.

Soy también una gran lectora, infinidad de libros, de religiones, de filosofías, de estudio profundo de sociología, que se han acercado a mi vida, a veces, de formas raras, y me han ido formando.

Y todas ellas han sido necesarias para que sienta un poco de equilibrio entre mi mente, mi corazón, mis palabras y mi útero.

El encuentro con cada una de las personas necesarias ha ido sucediendo de distintas maneras.

Antes de alguno de ellos sentía expectativa, sin saber que iba a recibir un bonito aprendizaje. En otros sentía escalofríos, sin llegar a ser miedo, otros los encontraba por mera curiosidad.

Otras ocasiones era mi cuerpo el que me decía lo que se iba a manifestar.

Pero con casi todos, o probablemente con todos, he vivido procesos profundos que han dado resultados, a veces en forma de reflejos o recuerdos de sus vivencias, o de vivencias de personas que existieron años atrás, quizás ancestros comunes.

Algo que debo decir es que cuando algo intenso, alguna experiencia o aprendizaje de alto valor para mí, llega a mí vida, lo siento en mis profundidades. Es como si quedara grabado en mi centro de creación, ese que se estremece con cualquier vivencia placentera, mi útero. Al menos es en esa zona sagrada de mi cuerpo donde tiene lugar el comienzo de un calor y una vibración tan intensa que sé con una seguridad absoluta de mi capacidad de crear, sanar, nutrir, generar o curar hasta las heridas más profundas de nuestros cuerpos, mentes, corazones y almas.

Es algo que se puede decir pero no se puede explicar ni ayudar a entender, solo es, sucede.

Esa es la razón de ser atolondrada, de parecer irrazonable, de manifestar mi intensidad. Es mi manera de escuchar a mis entrañas en lugar de a mí cabeza. Por eso me entrego a esa voz que se aloja entre mi abdomen y mi pecho.

Ella nunca me miente, nunca se equivoca, lo sé porque cuando no la presto atención y pienso demasiado, termino por equivocarme yo. Son sensaciones más allá de la razón.

Por cuestiones como las descritas quiero intentar ayudar a gestionar sus emociones y sensaciones a personas que me lo piden en muchas ocasiones.

Hay quien me dice que no sabe relajarse, no sabe meditar. No encuentran lugar, ni forma de hacerlo. No encuentran capacidad personal. Y no significa que no las tengan, solo que no saben verlas.

Creo que hay muchas personas que no logran alcanzar una relajación de la manera que se usa más habitualmente, en quietud.

Por eso mi consejo es que lleguen a ella de manera activa en lugar de pasiva.

Una relajación no es más que una liberación interna y cada uno podemos llegar de distintas formas.

El buen sexo es una de las más efectivas..Je je, en eso yo creo que todas y todos estamos de acuerdo.

Entonces quedamos en que puede ser en completo silencio, o con la melodía que más te motive.

Puedes elegir una y comenzar a sentir tu cuerpo.

Piensa en la grata sensación de calidez en ti al comenzar a moverte lentamente.

Tus pies, tobillos, piernas y cadera. Sexo, pelvis, abdomen, tórax y pecho. Coxis, sacro, zona lumbar, dorsal y cervical. Cuello y nuca. Cráneo, frente, entrecejo, ojos, pómulos, boca, lengua, nariz, orejas, mandíbula. Músculos, huesos, sangre, agua y piel. Todo tú ser físico. Acercando todas ellas a la parte invisible de ti, que es la más importante.

Siente en cada movimiento los roces, los crujidos de las articulaciones, tú propia música. Tú maquinaria es perfecta y sus movimientos y sonidos también. Aunque al principio solo creas que eres una vieja locomotora a la que cuesta olvidar sus oxidados engranajes. Ayúdala a que respire de nuevo.

Si lo deseas puedes acompañar la melodía con tú voz. Siente tu voz salir de lo más profundo de tu garganta y deja que su vibración relaje todo a su paso.

En el proceso puedes sentir incluso ganas de bostezar o dormir, eso es porque ya estás entrando en esa relajación que no creías posible. Con tu voz ayudas a que tus cuerdas vocales se oxigenen y aclaren.

Puedes profundizar en tus sensaciones tanto como desees, para empezar déjate sentir. Día a día ve avanzando invirtiendo mas tiempo y más capas de profundidad. Cada una te dará diferentes efectos en tu vida.

Pon la atención en tu abdomen, ahí donde suelen esconderse las preocupaciones, es el centro de la percepción del temor pero también del placer. Nuestra energía más poderosa habita ahí, nuestra energía sexual.

Podemos aprender a percibir una inteligencia interna que vive en todo lo que somos, mente, cuerpo, espíritu, corazón.

Con estas formas activas de relajación tu voz se abre paso y sintoniza todas tus partes en una sola vibración de tono, elasticidad o lubricación.

Es un bonito descanso para el chacra garganta, mejora la expresión, liberas memorias retenidas en cosas sin decir y podrás notas la diferencia en tu manera de comunicar en adelante. Independientemente de si cantas bien o mal, lo digo por experiencia, suelo cantar sola…

Aunque seas una gran deportista, aunque hagas ejercicio intenso habitual, puede que no sepas relajarte al terminar, y tampoco sepas usar ese cuerpo activo de una manera mas suave. Cuando lo intentes verás que por mucho ejercicio hay rigideces que no reconoces, ni sabias que estaban ahí.

Para quien se pueda relajar en quietud, yo creo que todos lo sabemos, es recostarte, sentarte o tirarte al suelo visualizando las partes de tu cuerpo una a una como he escrito mas arriba. Respiraciones profundas, exhalaciones con sonido (como me enseñó una de mis mejores maestras, «Ruth»).

Con esas exhalaciones se nota como salen de ti cosas atragantadas y no dichas por miedo a las consecuencias. En mi caso esta enseñanza llegó algo tarde.

Aunque ahora pienso que todo debe ser dicho, cuando es cierto. Sobre todo si expresa una sincera petición de respeto.

De cualquier forma, se siente como algo se moviliza en el interior.

Un trabajo muy bonito y que recomiendo a quien me pregunta, es intentar conectar con las raíces, con los ancestros para poner en valor la vida en el presente. No somos tan diferentes.

Puedes intentar visualizar el momento de tu concepción, ese momento en que se pone en movimiento un universo completo para dar lugar a otro universo que eres tú. Tu vida intrauterina, tu sensación de protección. Luego tu nacimiento, el miedo y la expectación de tus padres. Tus abuelos o tíos esperando tu llegada, algún hermano o hermana jugando y esperando por ti. Viaja a tu infancia, a tus momentos felices trepando a cualquier árbol, regando el huerto de los abuelos, recogiendo frutos de la higuera o el melocotonero. Recuerdos de instituto, primera salida, primer baile, primer beso, primer amor, primer brindis.

Vamos a disfrutar de esta sensación feliz por unos momentos antes de enfrentar la realidad en la que vivimos hoy. Tenemos que estar fuertes.

Es inevitable decir que nuestro mundo es un lugar hostil. Sobre todo para las mujeres desde que surgió el patriarcado. Podéis dejar de leer aquellos a los que les parece un ataque al hombre, pero sinceramente no lo es. Al menos no al común de los hombres, es decir a nuestros hombres, a los tuyos y a los míos.

Me siento medianamente satisfecha con lo que las mujeres hemos avanzado, con la nueva posición que hemos conseguido después de tanto dolor. Es dolor real, transmitido a mi vida a traves de mis abuelas, de mis tías, de amigas mayores y de mi madre. Y si alguna mujer no lo siente así en favor de un machismo arraigado por siglos, les aconsejo que escuchen a las mujeres mayores en un entorno similar al nuestro, es decir, que han tenido que luchar para vivir.

Muchos abusos de poder, abusos físicos, desde el sexual a todos los demás planos. Todavía escucho a abuelas con bastantes miedos no superados. Voces silenciosas, acalladas por las circunstancias. Esos miedos los hemos heredado aunque no lo reconozcamos, gritan desde nuestros centros de poder, impidiéndonos escuchar nuestro poder real.

Con los ejercicios de relajación descritos, centrándonos en nuestro abdomen y nuestra voz podemos limpiar recuerdos que ni siguiera podemos reconocer como propios.

Me siento afortunada por mi vida, gracias al universo nunca he vivido situaciones incomodas con hombres, mis hombres han sido una bendición, respetuosos, protectores, amorosos. Así que no puedo por menos que dar las gracias a ellos y a Dios.

Y bueno, después de esta pausa en la que no podía faltar mi rebeldía seguimos.

Podemos terminar nuestra relajación, con una meditación de agradecimiento por las bellas experiencias que la vida nos haya regalado. Si tu vida ha sido medianamente satisfactoria es de agradecer. Todas no podemos decir lo mismo.

Pero lo mejor de todo es que la actitud frente a todo es la que determina lo que sentiremos y lo que atraeremos. Normalmente se atrae sin remedio aquello que se teme. Pero vamos a adaptar una buena actitud a las circunstancias, actitudes que abran caminos, que sanen dolores, que nos ayuden a ver todo con mejores ojos.

Si la conexión que he descrito en las relajaciones es correcta, el sistema nervioso comprenderá y ayudará en el proceso. Será capaz de entrar en dimensiones invisibles a los ojos pero que ayudan a la vida. Todo en ti, órganos, articulaciones, sangre o huesos entrarán en sintonía con la energía vital eterna que generalmente permanece dormida a causa de nuestras memorias y creencias.

A tinte personal puedo decir que cuando hago algo así, mi energía me conecta directamente con mi parte femenina, inevitablemente. Siento a todas mis ancestras y percibo que muchas son comunes a todas nosotras. Unas me llegan desde mi madre y otras desde mi padre, desde mis abuelas y mis abuelos. Y en momentos, días o semanas posteriores a esta conexión mi voz es mas comunicativa, mis pensamientos no se quedan atrancados en mi garganta.

Así que te invito a escuchar la voz de tus entrañas.

Algunas seguiréis con bloqueos y resistencias inconscientes familiares heredadas o adoptadas y el proceso será mas lento, pero no imposible.

El proceso ayudará a la expansión de la mente, el cuerpo, el amor.

El sexo subirá de nivel. Enfermedades serán alejadas o sanadas. Sentiréis el poder creador de ser mujer, conectando con vuestra belleza única y real, la que habita en la esencia verdadera no en los cánones que nos imponen. Nuestra sangre es poderosa, nutritiva.

Hablar nos conecta con nuestro poder sexual, gritar, cantar, respirar.

Agradezco a todos los maestros, a los que he escuchado y a los que he presentido. Los que me han llegado desde tiempos antiguos en los que si estábamos conectadas con nuestro poder.

Cuando entro en meditación puedo ver a mis ancestras reunirse en sus sagrados rituales, rituales femeninos, honrando su sangre menstrual como sagrada, como vehículo transmisor. Venerándose unas a otras como portales divinos. También a mis ancestros reconociendo ese poder femenino y el equilibrio perfecto que hace posible la vida.

Pido al mundo que deje escuchar a otros y se ocupe de escucharse a si mismo, la verdad está en uno mismo, solo hay que querer y aprender a escucharla. El mundo funcionaria de forma distinta.

 

La vida es el placer que cada una ponemos en vivirla. El placer se nos ha regalado para que experimentemos, nos expandamos y generemos la vida que realmente queremos. Somos creadoras, creadores a su imagen y semejanza, ¿cuando vamos a empezar a usarlo?

No te quedes llorando a esperar, sonríe y sal a vivir.

 

¡Namasté!

 

 

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