Hola queridas. Hoy quiero reflexionar sobre los pasitos grandes o pequeños que tenemos que ir dando para alcanzar las metas que soñamos.
La vida son pequeños procesos, cursos, desarrollos, evoluciones, fases, una sucesión de acontecimientos.
El conjunto de todos ellos son pasos intermedios necesarios para alcanzar nuestros sueños.
Si nos detenemos a pensar en ellos, son experiencias totalmente necesarias en las que podemos trabajar muchas cosas en nosotras, como la paciencia, todo no llega con la inmediatez que nos gustaría.
Así que debemos aprender que cada proceso trasciende el tiempo.
Lo adecuado sería erigir cada uno sobre profundos cimientos, para que las bases sean sólidas y preparadas adecuadamente a lo que queremos conseguir.
Otra cosa fundamental es aumentar nuestra voluntad, nuestra autoconfianza y nuestra seguridad en nosotras, para tener claro que poseemos el suficiente potencial para lograr lo que buscamos.
En el camino nos vamos a encontrar impedimentos que tenemos que ir solventando.
A veces pienso que algunos de ellos se pueden comparar a subir una montaña tan inclinada que aunque estemos acostumbradas a las escaladas, el corazón se nos acelera y la respiración se vuelve agitada.
Puede ocurrir incluso antes de comenzar a hacer lo que hemos decidido, nuestro pensamiento nos suele sabotear y es muy limitante.
Luego miramos alrededor y nos encontramos con personas bastante mayores que pasan a nuestro lado adelantándose sin sentir ninguna afectación visible…
Es literal, me ha pasado cuando en ocasiones he salido a correr, sin embargo, en esta reflexión es una metáfora.
La mayoría de personas mayores nos dan mil vueltas en todo, aunque su cultura o educación sea más limitada.
Me encanta hablar con ancianas y ancianos, que hoy ya ni lo parecen. Muchas llegan a conclusiones casi sin esfuerzo.
En sus respuestas quedan reflejadas sus elecciones en la vida y no se suelen tener en cuenta.
Cuando escucho sus historias, sus ejemplos, parece que la cima de mi montaña está realmente más cercana de lo que pensaba.
Quizás el haber vivido una vida diferente a la nuestra, una vida en la que han tenido que luchar por casi todo, en la que no han tenido las cosas con la facilidad que se obtienen hoy, y se observa todo ello desde la distancia que ofrece el tiempo; les dé la facilidad de ofrecer a quien les escucha la vista de los resultados desde casi el final del viaje.
Ellos han llegado a muchas metas y ofrecen sus mensajes desde esa distancia.
Estos ejemplos seguro que no nos sirven a todas, algunas personas pueden sentirse superadas por la necesidad de obtener rápidos resultados y si tienen que centrarse en el final de su viaje, se observa demasiado lejano.
En ocasiones solo somos capaces de ver la distancia, los obstáculos o la inclinación del camino.
Sin embargo hay quién se fija en cada paso y disfruta desde el primero al último, con paciencia.
Saben que hay un primer paso, después un segundo y tantos como sean necesarios hasta subir a la cima que se han propuesto.
Y yo pienso que dando pequeños pasos se alcanza casi todo lo que nos propongamos. También que si lo intentamos a zancadas, podemos perder demasiada información o detalles importantes en el proceso.
Por ejemplo, si queremos atravesar un río con mucho caudal y no tenemos medios, no podemos hacerlo a saltos, pero podemos buscar la manera de hacerlo preparándonos para ello. Sin prisa, cotejando los pros y los contras de todo lo que pensemos.
Podemos comenzar acercándonos a él para ver todos los inconvenientes. No importa lo grande que sea si los pasos que damos son pequeños pero seguros.
Además la naturaleza está para ayudarnos en cualquier proceso, siempre y cuando no se sienta agredida por nuestras decisiones. En ese caso se defenderá de nosotros, como vemos que ocurre.
La ley de causa efecto es especialmente obvia con ella, quién no lo quiera reconocer tiene un gran problema.
Pienso que si vivimos intentando esquivar las certezas o pasándolas por alto, recibiremos respuestas no muy gratificantes.
Sin embargo, si aprendemos los pasos desde la cercanía de la verdad, podremos decidir los siguientes desde un poco más de distancia.
Me gusta hacerlo así, sucesivamente, a un paso por vez. Aunque parezco atolondrada, en lo importante no lo soy, creo que lo tengo claro.
Pero, cada día observo menos paciencia y es un problema por qué los resultados tardarán más tiempo en verse.
Es necesario intentar hacerlo de un paso por vez, está comprobado que es más acertado y progresivamente nos ofrece más seguridad.
Haciéndolo así, podemos ir alejándonos y comprobar que estamos cada día mejor preparadas.
Paso a paso, fallo a fallo, hasta acertar, y desde ahí, continuar.
La cuestión es dar los pasos de manera que sean manejables, y esto lo elegimos nosotras, porque todas tenemos preparaciones o recursos distintos.
El éxito reside en cada uno de los pasos bien dados, no en el final del viaje.
Realmente cuando alcanzamos el final y no hemos seguido los niveles adecuados, no tendremos la capacidad de valorar los esfuerzos, ni sentiremos la felicidad de haberlo conseguido.
Si regresamos al principio y vemos que el camino es empinado, deberíamos tomar decisiones manejables, que den lugar a pequeños éxitos.
Por eso hay personas capaces de cruzar ese río del que hablé antes con gran soltura, utilizando herramientas que otras no son capaces ni de percibir. Incluso aunque queramos seguirlas, esas herramientas puede que no nos sirvan, supongo que tenemos que buscar las adecuadas para nosotras.
Si lo hacemos usando piedras para ir ayudándonos a cruzar, será necesario hacerlo de una por vez, porque si intentamos saltarnos alguna, cabe la posibilidad de que resbalemos y perdamos todo el trabajo adelantado en un momento.
Por cierto, todo con humor, si alguien nos está observando y notamos su sonrisa como una humillación, es nuestro problema.
Hay que ser consecuentes con lo que se decide, teniendo en cuenta los posibles contratiempos y si surgen, ser las primeras en tomarlos con buen humor.
Si lo hacemos así, seguro que esas personas que nos miraban antes están dispuestas a echarnos una mano.
Sin embargo, si nos saltamos cosas importantes, antes o después nos caeremos panza arriba.
Pero no todo es malo, un buen chapuzón nos viene bien para despertarnos.
Lo único es que todo lo que realizamos así va retrasando nuestro viaje.
En este último ejemplo, tenemos que esperar a que se seque la ropa…
Si lo hacemos con conciencia, y desde una distancia más segura, a pequeños pasos, seguro que encontramos un puente o un barquero que nos ayude a vadear los problemas.
O quizás aparezcan en nuestra vida personas que nos acompañen en los procesos, caminando a nuestro lado y haciendo el viaje más ameno y con opiniones que nos sirvan de ayuda.
Las buenas decisiones ensanchan los caminos.
Pero estamos hablando de los primeros pasos.
Cuando nos adentremos en el camino seguiremos con el peligro de encontrar más obstáculos: meandros extremos, arenas movedizas, zarzales que corten el paso.
Es imprescindible encontrar pasos certeros y alternativos.
¿Habrá alguien riéndose de nuestros esfuerzos?
Probablemente si somos atolondradas si. Sin embargo si las decisiones son recapacitadas con lógica y somos coherentes, recibiremos ayuda.
Además tendremos el apoyo de la propia naturaleza, ella es el aula más grande jamás inventada. Sus respuestas llegan cuando son necesarias y solicitadas correctamente.
Cada resbalón es una respuesta suya.
Es posible que encontremos espinas cuando sean necesarias, pero podemos elegir no pincharnos.
Encontrar muchas espinas es lo más habitual para todas. No obstante, si la meta merece la pena, podemos aguantar algún que otro pinchazo.
El resultado bien merece los riesgos y los sacrificios, pero hoy este mensaje no es bien aceptado, los esfuerzos son dejados para los demás.
La superación se consigue al persistir, por meter la cabeza y hacer el agujero más grande para que pase el cuerpo entero. Sin dejarnos frenar por dudas o por temores.
Si para cruzar tenemos que hundir los pies y las pantorrillas en el barro puede ser parte del proceso o puede que la decisión no fuese exactamente la correcta. La vida a veces nos ofrece malas inspiraciones, o quizás no lo sean.
Yo creo necesario utilizar recursos propios que solo nos sirven a nosotras, a nadie más. Esos recursos pueden ayudar a ver el siguiente paso sin hundirnos.
Además para él estaremos más preparadas, ya conocemos una pequeña derrota. Quizás sea necesario aprender a sobreponernos a ellas, a vivir incomodas, de manera que cualquier mejora en adelante será un gran éxito.
La frustración es una buena maestra, hoy no se sabe porque no dejamos a nuestros chavales vivirla, les estamos haciendo un flaco favor… tendrán que aprender igualmente de otras formas, quizás más extremas, y estarán menos preparados.
Si no damos los pasos de uno en uno nos adentraremos directamente en el caos.
Por tanto el primer paso es seguir la dirección que resulte más brillante para cada una.
Pero quizás llegar a la conclusión de cuál es la dirección más brillante sea muy difícil de decidir.
Yo suelo elegir seguir los pasos que hacen latir con fuerza mi corazón. De excitación, de inspiración, apasionadamente, y desde ahí no dejo que se acerquen dudas, sé que soy ayudada por mi chispa divina y por la divinidad mayor.
No tengo claro si esto sirve únicamente para mí, supongo que no, que todas tenemos estos recursos.
Pero cada una debe decidir sin dudas, sin desviar la dirección, y sin depender de mí o de otros. Debemos tener una seguridad absoluta, escuchar la vocecita interna, sin aceptar consejos ajenos que puedan no servirnos.
Cuando nos dejamos manejar por opiniones ajenas no podemos encontrar soluciones en caso de confundirnos. El razonamiento no ha sido nuestro y así no es facil encontrar la manera de enderezarlo.
Es necesario vivir aprendiendo a escuchar al corazón, lo tenemos demasiado abandonado.
Es el único que merece el esfuerzo y los tropiezos hasta conseguir los objetivos.
Si nos hundimos, debemos limpiarnos los pies, secar el calzado y no entrar en desanimo. Vamos a ponernos de nuevo en marcha con metas más cortas, que sean sencillas de alcanzar. Cosas que podamos lograr a corto plazo y que no sea complicado llevar a cabo.
Un gran éxito compuesto de muchos pequeños éxitos es más alcanzable.
Aunque veamos en muchos sitios, en noticias, en redes, o en cualquier medio que hay personas que parecen tener éxito de un día para otro, siempre han tenido cosas ocultas. Nunca dicen sus procesos.
Creo que esas altas torres tendrán una peor caída. Son edificios construidos con rapidez, sin cimientos estables, sin pasos pequeños, a grandes zancadas, pero que no tienen mucho tiempo de vida. Todo éxito real está cimentado con paciencia y fuerza.
Todo requiere de un tiempo necesario: tener un cuerpo sano, una casa acogedora, una profesión o dedicación que nos haga felices.
Cualquiera de ellos necesita pasos. Unos algo más que otros.
Cuando miramos hacia las cimas parecen lejanas, pero si observamos hacia atrás y hacemos recuento de los pasos dados comprobaremos que es un largo camino lleno de bonitos recuerdos y de metas cumplidas.
Cuando era pequeña, mi abuela siempre me decía: cuando muestres un traje, un diseño o un cuadro, nadie tiene por qué preguntarte cuánto tiempo has tardado en hacerlo, solamente será visible lo hermoso del trabajo.
Cuando vemos el trabajo terminado, aunque hayamos invertido mucho tiempo solo será visible el trabajo bien hecho.
De la misma forma que una pequeña semilla hace un precioso limonero, un río crea un cañón majestuoso pacientemente.
Cada una llegará a ser lo que quiera ser, siguiendo los pasos necesarios.
Actualmente, en este mundo que parece lleno de horror, todo puede parecer un fracaso incluso haciendo las cosas bien.
No vemos nada seguro, pero es posible llegar a conseguirlo si no dejamos de intentarlo.
Nunca cerraré la boca, ni negaré mis argumentos si sirven para ayudar a mejorar el mundo.
Y si el proceso es demasiado dramático viviré fijándome solo en cada instante.
Viviendo día a día, hora a hora, reparando cada desperfecto, construyendo y deshaciendo los nudos que provocaron cualquier drama.
Paso a paso como un bebé, paso a paso cómo observo hacer a mi madre después de su ictus, aprendiendo día a día hasta conseguir aprender a hacerlo bien.
Cada cosa conseguida la dejaré bien aparcada en mi interior, con paciencia, disciplina, esperanza y sobre todo persistencia.
Sorteando picos, paseando por valles, altos y bajos, hasta completar lo que busco.
Siempre sin perder el entusiasmo, eso me lo ha enseñado mi chico, Edu, marcando un ritmo y sin desfallecer si no llegamos a cumplir con los pasos que pensábamos. Paciencia, dedicación y a amor.
Los tesoros no están en el final de los caminos, sino durante todos los viajes.
El proceso es la recompensa, y disfrutarlo es haberlo conseguido.
Sin darnos apenas cuenta llegaremos a la cima deseada.
Al observar todo desde esa altura, comprobaremos que realmente no fue tan difícil. Los triunfos son solo conjuntos de pasos bien dados.
Magnifica contemplación.
¿Y ahora qué?
Es necesario marcar otra meta, hasta completar nuestro viaje en este tiempo.
Pero no desandando el camino, ni descendiendo de la cima alcanzada. Sino viajando hasta conseguir subir a otra más alta.
Asi es la vida.





0 comentarios