No soy vieja ni tampoco joven, y he observado muchas cosas a lo largo de mi vida. Muchas cosas malas pero también muchas cosas buenas.
Me considero una persona muy afortunada por donde he nacido y por las oportunidades que la vida me ha dado. Una de las que más agradezco es poder escribir y compartir mi sentir, y lo voy a hacer mientras pueda, por si llegase un momento en el que se me prohibiese…
Hemos crecido viendo guerras, injusticias, pero también intentos de vivir en paz. Creo que la paz es el mejor estado que puede rodear cualquier vida.
Durante el camino he visto derrotas, victorias, duelos, despedidas, tristezas, alegrías incluso alzamiento de muros invisibles entre familiares.
Creo que a los humanos nos definen siempre grandes contradicciones. Espero que no me engulla como veo que hace a mi alrededor con muchas personas. Las contradicciones solo atraen muerte y destrucción.
Doy gracias al universo por darme o por enseñarme a crear un criterio a traves de los altibajos que me ha ofrecido.
No quiero que las revanchas ni las injusticias se me acerquen, no quiero ver de cerca lo que veo en el mundo y por ello lanzo mis plegarias diarias.
Puedo observar como ríos de sangre cada vez mas caudalosos están bañando el mundo, están rompiendo las almas, están rasgando cada fibra de los corazones que todavía sienten. El resto son seres sin alma… demonios.
¿A quien no le dan miedo estas atrocidades? A todos y sobre todo a esos que son enviados a morir por razones que quizás ni siquiera sean las suyas.
Tiene que ser descorazonador ver morir a tus amigos, a compañeros, y a sus familias destruidas.
Pero nada de ello es comparable a ver morir a personas que no han elegido un bando, que no representan a nadie salvo a si mismos y a sus familias. Personas abandonadas del mundo. Niños, ancianos, mujeres embarazadas, y un territorio destruido. Una devastación moral tal que me hace preguntarme día a día como se puede permitir algo tan detestable, algo tan doloroso y difícil de entender.
Desde mi posición segura, desde la distancia y la comodidad de mi hogar, pienso que yo soy igual que ellos, que todos somos iguales a los muertos y mi corazón se estremece de dolor.
No se si existe en ese otro mundo, que no es el mio, algo de conciencia, o al menos remordimientos. O quizás la historia repetitiva y de continuas y siempre monstruosas guerras haya sido tan frecuente que se ha vuelto algo cotidiano.
Para mi sigue siendo inaceptable, y creo que cualquier persona con alma se siente arrasada igual que yo.
Esos viejos, esos desalmados que tienen a la muerte soplandole en los oídos con mas probabilidades… esos no se matan, esos viven «tranquilos» mandando… Lo de siempre, si realmente no hemos evolucionado tanto… la élite, los poderosos nos miran siempre desde arriba. Pero por muy arriba que estén jamás serán mejores que los demás.
Indudablemente tienen poder y eso es lo que hace que puedan seguir enviando a jóvenes que no se conocen y que a priori no sienten odio por los demás a matarse entre si. Ellos no se matan, pero incitan a que el odio se abra paso desde la primera gota de sangre derramada.
Todo va mas allá de una guerra, esto no tiene nombre, y si encontrase algo para definir lo que está ocurriendo no sería guerra. En las guerras hay bandos, aquí no.
Viviré mis días reafirmando la paz, aunque estoy viendo con mis propios ojos lo mas terrible que hubiese imaginado, un escenario con consecuencias inimaginables para cualquiera.
¿Reconstruir que? Reconstruir sobre los fantasmas de millones de inocentes. Eso es lo que quedará en ese futuro, fantasmas para los desalmados.
Y una sensación general de que todo esta permitido para unos pocos. Cuando el mundo mira a otro lado ante tal devastación, es como un permiso para que no ocurra nada ante cualquier mal mayor o menor infligido a quien no tiene medios de defenderse. Como tu o como yo.
El mundo se ha vuelto de un cinismo insoportable, incultura, falta de empatía, avaricia… Y lo peor de todo es que quien lo promueve termina declarándose victima. Desafortunadamente el mundo esta tan poco educado, tan dormido, tan robotizado que apoyan este sentimiento victimista siendo ellos los verdugos. Cómplices de hechos tan escalofriantes que causan terror en cualquier corazón.
Los demonios andan sueltos, el infierno no esta tan lejos, y al paso que vamos se extenderá sobre nosotros. El odio actual es inédito, nunca imaginé ver a tantas personas odiar, esto tiene que tener un precio y lo vamos a pagar todos. Siempre se ha dicho que pagan justos por pecadores, pero yo al menos no voy a quitar mi ojos de las injusticias, ni mis palabras serán silenciadas mientras pueda.
Muchos días antes de levantarme pienso si no será una pesadilla, siempre he creído en las personas y pienso que la bondad es mayor que la maldad, pero estos pocos malos son demasiado poderosos y sus caudillos intocables.
Sin embargo, indudablemente para ellos, también llegará la tormenta, los demonios no tienen alma y su ennegrecido corazón cubrirá, sin control, de perversidad cada una de sus vidas y la de sus hijos, nietos… seres queridos.
Es satánico el hecho de que existan personas sin alma, personas que intentan reducir la verdad a mentiras y las mentiras a verdad, pero eso es imposible, la verdad no se puede ocultar y el tiempo pondrá todo en su lugar.
Nuestra forma de vida nos aleja de la convulsión que ofrece diariamente lo que vemos, pero yo no quiero mirar a otro lado, no puedo, son niños, ¡NIÑOS! Me da igual la ideología, ni la razón. No hay razón suficientemente poderosa para matar niños, o ancianos, o niños no nacidos aún… Esto no tiene nombre, no hay lugar seguro.
Si, los demonios siguen sueltos, y no hay noche ni hay día, solo dolor, heridos, desmembrados, violaciones… muerte, muerte, muerte, muerte, muerte… muerte.
El odio se abrió paso en el mundo y va a ser complicado devolverlo a su cueva.
Lo peligroso es que el odio va en todas direcciones y algo tan atroz no termina aunque termine, nunca terminará, el daño es demasiado profundo.
El odio queda replegado por siglos, es guardado por corazones obligados a endurecerse hasta el punto de quedar petrificados. Abuso de todo recurso posible para desbaratar la moral de cualquier persona. El odio es una droga poderosa, pero va en todas direcciones.
Me gustaría equivocarme pero hay cosas que no tienen retorno y se perfila un horizonte oscuro con hedor a muerte. La muerte esta en el aire, y es el aire que todos respiramos. Hay días en los que no puedo ni respirar.
A quien pueda responderme yo pregunto: ¿Que nos esta ocurriendo? Nunca imaginé en mi vida ver algo como lo que estoy viendo.
Desde mi hogar hago diariamente una manifestación pacifica contra toda mentira y contra todo dolor que nos están obligando a aceptar a todos.
Pero es sencillo hacerlo desde mi sofá, sabiendo que mis hijos están bien, que mi madre, mi hermana, mis seres queridos están seguros. Me siento avergonzada de los «humanos» que ven hasta normal lo que está ocurriendo. «Humanos» que justifican lo injustificable, y rezo para que no nos veamos en situaciones parecidas en cualquier momento.
Viendo lo visto, son impunes, les estamos dando el permiso necesario para hacer daño injustificado a cualquiera. Espero por todos nosotros que lo visto no sirva de precedente…
Como se puede llamar terroristas a otros y mirar hacia otro lado ante una matanza indiscriminada.
Estas personas: ¿A que jugaban de niños? ¿Fueron niños alguna vez?¿Recuerdan lo que siente un niño?
Se transformaron en el camino, se quedaron sin alma, se volvieron demonios, demonios que alentaron la creación de este infierno, y el diablo es testigo criminal y terrorista.
La probabilidad de que sirva de precedente realmente asusta.
Lo de siempre, el poder, la élite todo lo puede. Por debajo de ellos todo huele a miseria, pobreza y muerte. Y debajo de ellos hay muchísimo mas, estamos todos, incluso los que luchan en sus filas, los que se creen mejores que otros (a los que miran desde arriba) y que son tan prescindibles como lo somos los demás.
Mis plegarias son para quien pueda oirme y actuar, y se con total seguridad que soy escuchada. Y también tengo la seguridad de que quien me escucha tiene incomparablemente mas poder que todos ellos. Para el resto pido sabiduría y sobre todo bondad, aunque no este de moda.
Deseo que se frene este río de sangre, sangre roja como la mía, no se como podrá llegar el freno a tan indiscriminada destrucción. Con esperanza de que lo hermoso de la vida se abra paso entre la negrura interminable que se me muestra diariamente.
Tengo fe en la humanidad, amo a las personas, y se que el bien es infinitamente mas grande que el mal. Desde nuestras filas hallaremos la manera de encontrar y acercar la justicia y la paz a cualquier rincón. Al menos sentir la conciencia tranquila de no haber permanecido en silencio.
Se que no digo nada nuevo, que el mundo es lo que es, que los que pierden son siempre los mismos, que la justicia esta hecha para unos pocos y por supuesto que los que van a dar la cara por nosotros nunca van a ser los que no ven mas allá de sus propios ombligos.
Estos personajes que se dicen lideres, personajes a los que nosotros, los que actualmente aun tenemos voz, les hemos regalado ese liderazgo, son los que nos están negando lo evidente. Personajes que santifican el odio, que observan desde sus posiciones de poder a lo que llaman el pueblo y que no es sino personas iguales a ellos, nunca menos.
Ellos siguen sus vidas cómodas sin limites, estrangulando, incendiando sueños sin freno. Destruyendo vidas, futuros, esperanzas, sin dejar piedra sobre piedra, con la esperanza de utilizar para un beneficio propio el polvo de miles y miles de cuerpos destruidos, la sangre que ha llegado a lo mas profundo de la tierra, la sangre que se levantará para ocupar sus sueños.
Deseo que esta pequeña parte «inhumana» de la humanidad sea bendecida con amor para que puedan observar al prójimo con el amor necesario para verlos como iguales. Su odio es infinito y necesitan amor, aunque esto no esté de moda.
Si todos miramos nuestro interior, aunque haya quien no quiera reconocerlo, queremos una solución para esta destrucción indiscriminada. No se si alguien es lo suficientemente imparcial para lograr algo. Alguien que desde una perspectiva mas humana existente en todos, ayude a encontrar justicia.
Hay una verdad mas grande que todo y que todos y en su seno habitamos.
Siento que soy parte de un común con quien no comparto nada mas que haber nacido aquí en esta tierra que es de todos, y siendo testigo como estoy siendo de rituales atroces, se que no soy ni parecida a todos ellos.
Realmente me gustaría decir que cierro esta reflexión para no volver a sentirme como me siento. Pero la realidad viene a abofetearme día a día.





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