Es algo que quien escribe no puede negar, reflexionar relaja. Siempre me ha servido, pero ahora me siento bien compartiendo.
Es una actividad que repara mis daños, es liberador, terapéutico.
Creo que todo tipo de arte es bello, y a lo largo de la vida he descubierto que me gusta hacer arte de casi todo. Me gusta buscar la belleza en ello y creo que es posible encontrarla en todo lo que hacemos en la vida. Por eso pienso que poder gestionar sentimientos, sensaciones, dolores, ilusiones, sueños… en forma de palabras es un bello arte que estoy comprobando que me ayuda a sanar.
Por eso invito a las personas que necesiten hablar y no sepan como hacerlo, que prueben a escribir. Escribir es mas sencillo y no tiene porque leerlo nadie, se puede utilizar como terapia para desahogarte y soltar. Cada uno decide como hacer.
Creo que a día de hoy se ha convertido en otra necesidad más en mi vida.
¡Madre mía!, creo que no me dan los días para hacer todo lo que quisiera hacer, pero supongo que esto es algo que todos pensamos.
En casa me dicen que soy muy activa, que frene y creo que debería hacerlo.
Para algunas cosas es necesario, pero tengo tanto por hacer, que pienso que cada momento sin hacer nada es un momento perdido.
Igualmente, voy a tener que hacerles caso.
Para intentar convencerme voy a rescatar un dicho de mi abuela, me gustan los dichos antiguos por eso recurro a los que he escuchado en mi familia: «dale a cada día su afán».
Sigo intentando aprender como poder aplicarlo en mi vida.
Creo que llevo intentándolo desde la infancia, justo desde los momentos en los que ella me lo decía.
Hablando de esta terapia sigo diciendo que me siento plena cuando relato en este escritorio retazos de mi vida, de mi pasado, historias reales, fantasías, cuentos, poesías…
Y por supuesto mi mayor recompensa me la dais vosotras, añadido al placer de poder escribir.
No tengo necesidad de negocio, no tengo grandes necesidades, ni siquiera la necesidad de contar mis cosas a ningún terapeuta, ya lo hago aquí.
Creo que todas las personas que tenemos hiperactividad mental, debemos buscar maneras para intentar mantener momentos de calma en ella. Yo lo llego a esta calma de diversas maneras, y una de ellas es esta.
Me lo aconsejaron al regalarme un diario siendo niña, fue como decirme: escribe tus problemas, escribe tus deseos, escribe cartas.
Ahora se puede hacer en papel o en el teléfono, o donde nos sea mas cómodo, la cuestión es escribir.
Cuando dejas que mis dedos muestren lo que siento, es mi alma la que se vacía.
Escribe para ti, escribe para otros, para quien sea, pero prueba y veras lo gratificante que es.
Se puede escribir sin pensar y luego leer lo que has escrito, algunas veces es muy sorprendente.
Muchas veces leo textos antiguos y no me reconozco en ellos. Supongo que es por eso, los escribo sin razonar, sin pensar, dejándome llevar por algo que no se que es. Y ¡mola!
Otras veces me sirve para enfocarme mejor en lo que estoy haciendo, para centrarme.
En estas ocasiones me obligo a ordenar mi mente mas coherentemente, para que ese día, al menos, lo que escriba tenga algo de sentido. Je Je.
Todos tenemos un gran poder, te aconsejo que lo uses.
Realmente sienta bien, tengo varios libros por ahí, que no se donde terminarán, pero en principio los tengo guardados esperando una decisión. Quizás estén desordenados, quizás no tengan lógica, quizás sean malos, no se la respuesta, y no se su evolución, es algo que el tiempo mostrará. Lo único que se es que me han ayudado a que mi vida sea mas estable.
Cuando mi mente divaga, cuando me encuentro mal, cuando siento que este mundo no es mi mundo o cuando siento dolor dentro de mi, saco mi chromebook y logro controlar un poco lo que me hace sentir así.
En algunas historia me identifico a mi misma, en otras no. Lugares conocidos, lugares desconocidos, lugares imaginados. Según el día y el sentimiento, así escribo.
Algunas veces siento que estoy dejando otras cosas atrás por escribir, y al final tengo que dejar de hacerlo, porque en estos casos no me sirve de terapia. Normalmente en estas ocasiones no sale nada bueno de lo que escribo y termino borrando todo, así que cuando escribir me hace sentir así, dejo de hacerlo.
Suele fiarme de mi instinto, de lo que siento, y pienso que lo relacionado con las emociones son vaivenes que no sabemos como van a resultar, al menos a mi me sirve para no dejar de ser yo.
Los últimos años han sido intensos en esta actividad, e intento compaginarla con otras artes que me han acompañado a lo largo de mi vida. El sentimiento es apasionante, notar en tu parte mas emocional que puedes hacer muchas cosas, crearlas. Es cierto que hay días en los que no hay duende y solo soy capaz de escribir una linea.
Supongo que como en cualquier arte, lo primero es sentir, porque de lo contrario no surge nada. Cuando esto sucede hay que darle tiempo y de momento dar paso a otra cosa.
De todas maneras, si algo así me sucede, no borro nada de lo que escribo, queda para volver a retomarlo en otro momento en que mis sentimientos me acompañen.
Creo que no recuerdo cuando comencé a escribir, tengo recuerdos de toda la vida. Cuando era pequeña me regalaron un diario y creo que ese gesto fue el precursor de esta afición, pero tengo guardados textos, poemas, apuntes en cualquier papel, servilletas, trozos de entradas…
Tengo guardados cuentos e historias escritos a mano, a maquina manual, a maquina eléctrica, y con la llegada de las tecnologías infinidad de textos todavía sin corregir. Ahora es más rápido, pero también se siente distinto.
Por eso, en ocasiones necesito escribir a mano, después de tanto tiempo es obvio que he perdido la destreza y me pongo algo nerviosa, porque mi mente va mucho mas deprisa que mis manos.
Escribir, como cualquier otro arte igualmente me sirve de meditación. Como en cualquier otra cosa que me apasione, desaparezco durante esos momentos de la realidad y disfruto de la sensación de descanso profundo de mi mente.
Paso muchos ratos reflexionando sobre mi obsesión por cambiar este mundo, no se si será posible, pero si es posible cambiar nuestro mundo cercano. Tengo la esperanza de que las decisiones sirvan como un enorme dominó alineado en donde sus fichas arrastren este sentimiento a todos los rincones.
Creo que cada actividad en esta vida, por humilde que sea, es imprescindible para el mundo.
Si las elecciones son las adecuadas, cada una de ellas tiene el potencial para edificar un mundo mejor.
Cada una de nosotras es responsable de sus actos, de ellos depende poder aportar algo mas de calma a nuestro futuro.
Cuando escribo me voy descubriendo, van apareciendo sentimientos nuevos, criterios nuevos. Alguno de ellos me descoloca un poco, porque en ocasiones me entiendo y en ocasiones no.
Lo que si es cierto es que hay sombras que salen de sus escondites y se expresan por medio de este bello arte. La sensación se puede llamar libertad.
Cuando comencé a utilizar esta herramienta se abrió para mi un mundo muy extenso. Es infinito, por eso invito a escribir algún cuento o alguna poesía para expresar el dolor o la alegría, o el amor o lo que sintamos en cada momento. Se llega a un nivel de abstracción que puedo conectar directamente con mi corazón y creo que a nivel del corazón todos somos muy parecidos.
Nos parecemos pero somos únicos, y eso permite que cada uno se pueda abrir a sus paradigmas propios. Sin embargo no suelo escribir sobre nada sin antes cuestionarlo. A veces es complicado. En ocasiones son todo dudas, pero desde el amor y la comprensión se consigue todo, por mucho dolor que alberguemos.
Creo que la cuestión reside en ponerte a hacerlo sin pensar demasiado.
En ocasiones es necesario utilizar alguna herramienta, sobre todo si tengo una gran necesidad de escribir. Por eso suelo llevar alguna libreta, o también uso cualquier escritorio que pueda usar en mi teléfono móvil.
Es de mucha utilidad cuando tengo una idea y no me da tiempo a desarrollarla en ese momento, escribo alguna cosa que me sirva para hacerlo en otro momento.
Después solo es cuestión de organizar y recordar.
Puede ocurrir que me vea envuelta en una experiencia digna de recordar, entonces suelo tomar algún apunte que me sirva para ampliarlo en una reflexión.
Algo que he aprendido escribiendo es a tener paciencia, hay que tenerla para escribir, como digo, a veces las ideas no llegan por mucho que me esfuerce. En otras ocasiones necesito muchas horas para plasmar la información que me llega.
También me ha enseñado a estar en calma, si no la tengo o no tengo paciencia es imposible la comunicación.
Cuando mi mente está un poco descolocada, me pongo en manos de esta técnica, a veces es sorprendente el resultado.





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