No seas tu peor enemigo

Escrito por Marié

11 de febrero de 2022

Valoración positiva, dignidad, orgullo, amor propio, pundonor

 

No seas tu peor enemigo.

Si buscamos la definición del término autoestima en la RAE es la siguiente: «Valoración generalmente positiva de uno mismo».

 

Si la buscamos en un diccionario, sería: «Sentimiento que nos hace valorar nuestra personalidad y querernos a nosotros mismos».

 

Y si vamos mas allá, a un diccionario medico: «Valoración, consideración o aprecio que una persona tiene de sí misma». Este juicio auto evaluativo, que es utilizado como criterio para la propia conducta, se va formando en el niño desde los primeros años de vida a través de un proceso de interiorización (asimilación y reflexión) de las opiniones de las personas socialmente relevantes para él (los padres, familiares, compañeros, primeros amigos, profesores, etc.).

 

La consideración de los demás y los refuerzos sociales gratificantes contribuyen a elevar el nivel de autoestima.

 

Posteriormente, la autoestima se relaciona estrechamente con el propio autoconcepto y es el resultado o cristalización de sucesivas autoevaluaciones en las que el sujeto evalúa la diferencia entre los niveles alcanzados y los inicialmente pretendidos.

Si profundizamos un poco en esta palabra tan escuchada en estos últimos años, podríamos decir que la autoestima puede definirse como: un conjunto de imágenes, percepciones, juicios y pensamientos sobre nosotros mismos y al auto afecto que nos ofrecemos, el amor propio.

Si lo resumimos, podemos decir que la autoestima es una autoevaluación que hacemos sobre nosotros a lo largo de la vida. Y dependiendo de la cantidad de autoestima que tengamos, nos afectará, más o menos, lo que creamos que el resto de personas piensen de nosotros, o como nos valoren.

Y, si lo que queremos definir es la falta de autoestima, diríamos que es tener una autoestima insuficiente: Nuestra autoestima, en este caso, no nos permite sentirnos valiosos, negándonos un juicio objetivo sobre nosotros mismos. Con lo cual, la baja autoestima es una autoevaluación negativa del concepto que tenemos sobre nosotros, y como consecuencia sentimos inferioridad frente a los demás.

«Desafortunadamente, tuve un momento en mi vida en el que pesaba más la falta de autoestima, que la autoestima. Esto fue debido al concepto equivocado que mis compañeros de colegio tenían sobre mí».

«Pero afortunadamente, este problema me hizo ver que sus percepciones sobre mí, no eran reales, ya que fuera de esa situación era profundamente aceptada y querida. Y pese al daño sufrido aprendí a no tener en cuenta, en adelante, lo que el mundo pensase sobre mí».

¿Que puede provocar tener una autoestima baja?

A mí personalmente, vivir en la infancia:

 

Situaciones que me hicieron pensar que, hiciese lo que hiciese, no era suficiente para ser aceptada, aunque mis esfuerzos fuesen muchos.

 

  • «En muchas ocasiones ayudar a otro es no hacer nada, dejar que cada persona utilice las capacidades que trae consigo, sus propios medios, su esfuerzo e iniciativa. Es la mejor manera de mostrarle tu confianza en que es capaz, de intentar demostrarle que con el esfuerzo y la voluntad que cada ocasión requiere, cualquier cosas se puede lograr.»

 

Notar que mi opinión no era escuchada y mis necesidades de afecto y comprensión, negadas.

 

Sentir culpa, cuando mis compañeros me ofrecían solo su silencio o sus insultos, haciéndome pensar que yo era la responsable de todo lo negativo que me ocurría.

 

Ver que allí no contaba con personas que me viesen y entendiesen, y pensar que yo no era lo suficientemente buena, ni capaz de ver lo bueno en mí.

 

Verme abandonada por ellos, sin explicación, haciéndome pensar que no era  importante.

 

Que hubiese algún profesor o compañero siempre a mi alrededor diciéndome como hacer las cosas, enviándome el mensaje de que yo no era lo suficientemente capaz.

 

  • «Aprendí a dar valía a mis capacidades y a valorar a los demás, gracias a mi padre, él me decía que no hiciese el trabajo por nadie, y que nadie hiciese el mío, ya que nos estaríamos privando de la oportunidad de aprender, de probarnos a nosotros mismo nuestras propias capacidades, no importaba el tiempo que tardásemos en hacerlo, sino el resultado obtenido.» » Siempre me decía: cree en tí como yo creo, que nadie te haga dudar».

 

Sentirme insultada y maltratada psicológicamente.

 

Todo ello me llevo a creer que no era lo suficientemente buena.

 

  • «Cuando salí de allí, en mi adolescencia, la edad más difícil para la autoestima, ya llevaba un buen camino recorrido. Aprendí a quererme, a valorar lo que me había sucedido, esas experiencias me sirvieron como retos. Y aunque entonces no lo sabía, la inocencia de la niña que lo sufrió me enseñó a descubrir mi grandeza (como la de cualquier otra persona). Tuve la seguridad de saber que nadie, más adelante, en mi vida, me iba a hacer dudar de mi misma. Mi autoestima se hizo presente cuando supe que ya no me importaba lo que el mundo pensase sobre mí.» 

Creo que cualquier situación similar provocada por personas cercanas (padres, hermanos, otros familiares, compañeros, primeros amigos, profesores), podría acarrear en cualquier niño, o no tan niño, una situación de falta de autoestima.

Si los únicos mensajes que te llegan son estos, la situación no podría ser superada, provocando una autoestima baja que quede incrustada hasta la edad adulta.

Y si estas situaciones se alargan en el tiempo, quien las sufra no será capaz de verse a sí mismo como realmente es, imposibilitándole encontrar recursos que aumenten su autoestima.

Así que la felicidad y la autoestima comienzan en lo más cercano, «en mi caso mi colegio y mi vida diaria en él». Pero es habitual que sea en la propia casa.

«Lo que a mí me sirvió como causa primera, para que esa falta de autoestima no me comiese, fueron el resto de personas de mi vida, mis padres, amigos y demás familiares, ellos fueron el peso mayor en mi balanza».

¿Como afrontar una situacion de baja autoestima o falta de autoestima?

Yo creo que el primer paso para superarlo es el perdón.

Primero el perdón a nosotros mismos.

No creer lo que en ocasiones nos dice nuestra mente, haciéndonos dudar de nuestras capacidades y de nosotros mismos.

«Yo me preguntaba: Me encuentro mal, ¿tengo falta de autoestima debido a un sentimiento de culpa? Y me respondía que, efectivamente, así era. Tuve que aprender a soltar el dolor que quedó atrapado en mí, perdonarme por no haberme querido lo suficiente, por autocastigarme y sentirme culpable por lo que me hacian. Aprendí la lección, logré creer en mí y sencillamente continué mi vida desde esta aceptación. Me obligaron a aprenderlo demasiado pronto».

«Comprobé que amarme no es ser más que nadie, ni menos, es darme mi propio valor; que es tanto como el de cualquier otra persona».

«Cuando comencé a amarme vi que mi empatía aumentaba junto con mi autoestima. Aprendí que mis intereses y sueños no son mayores ni más importantes que los de los demás, pero tampoco menores. Aprendí a respetar a los demás y así mostré la manera de ser respetada».

¿Cómo podemos perdonarnos?

 

Controlando los pensamientos limitantes que tenemos sobre nosotros, cambiando nuestra forma de pensar, cambiando los hábitos de culpa, juicios, inseguridad. Esto lo podemos lograr haciendo las cosas nosotros mismos, por el placer de comprobar que podemos hacerlas.

 

Cumpliendo nuestra palabra con nosotros (cumpliendo lo que nos prometemos), para no generarnos de nuevo sensaciones de culpa y fracaso: (voy a comer menos, voy a ir al gimnasio, voy a descansar más, voy a pensar más en mi misma).

 

Hablándonos con cariño, respetándonos y escuchando a nuestro cuerpo, enfrentando las circunstancias sin dramas, de una manera amorosa, tanto para nosotros como para los demás.

 

Desechar de nuestra mente la creencia de que es egoista el pensar en nosotros en primer lugar. Si estamos tranquilos y felices, pensando en nuestro propio bienestar, aumentaremos la autoestima y en conjuto beneficiaremos a todos los que interactuen con nosotros.

 

«Cuando me siento feliz, irradio felicidad, en mi casa, en mi trabajo, en mis actividades diarias. Si tengo una buena actitud, genero una buena energia y un ambiente agradable. Consiguiendo paz y alegria en mi entorno y perdón hacia mi misma».

¿Os suena familiar?

Cuando es la mente la que rueda la escena que baja la autoestima, volvemos a rompernos sin que nada haya sucedido.

Es difícil perdonarnos cuando no sucede nada fuera de nosotros.

Segundo, perdonar a los demás.

Intentaremos no tener en cuenta, si alguien nos dice que no valemos para algo. Al igual que si nos dicen que no podemos realizar lo que estamos haciendo.

¿Cómo podemos hacer esto?

 

Intentando entender que las personas que se ocuparon de nosotros, padres, familiares, maestros, nos dieron lo mejor que tenían para dar,  hicieron las cosas lo mejor que supieron o lo mejor que pudieron, fuese esto mucho o poco.

 

Viviendo más despreocupadamente respecto a los demás. Sin importarnos los pensamientos ajenos y perdonando su falta de empatía o comprensión hacia nosotros. Que no nos importe ni nos afecte nada, intentando divertirnos en cada situacion vivida, sin reaccionar ante una respuesta u opinion ajena.

 

  • «Logré sentirme agusto conmigo misma conociendome y percatandome que no soy lo que los demás piensan que soy, sino lo que siento, pienso, hago y digo de manera libre y despreocupada. No dejandome llevar por lo que digan o piensen de mi, sin que nada externo tenga efecto en mi interior.» » Al principio hice daño por pensar que todo el mundo era igual. Pero me sirvió para observar a las personas, en silencio, intentando conocerlas antes de mostrarme».

Cuando no encontramos el perdón para ofrecerlo a los demás, es porque sigue afectándonos negativamente lo que dicen o hacen.

Si vivimos en un estado de incomprensión y nos importa en exceso la opinión de otros, es porque tampoco hemos logrado perdonarnos. Viviendo en continua incomodidad con lo que pensamos acerca de nosotros.

Si no somos capaces de ofrecer perdón, estaremos metidos en un círculo vicioso que generará disgusto, angustia y miedos. Si no nos desprendemos del peso de perdonar, no seremos capaces de aumentar la autoestima, y no podremos enfrentar situaciones en las que nos sintamos juzgados. No podremos solventar la situación, sentiremos el malestar que en otras ocasiones nos hicieron sentir.

«Solía sucederme que percibía ataques, me daba por aludida en situaciones donde se repetían patrones que me hicieron sufrir. También con ciertas palabras incómodas, o en presencia de profesores (al no haberme sentido protegida en mi infancia por ellos). Tuve que perdonarles para poder estar comoda, mas adelante, en la presencia de otros profesores».

«Pensaba que evitando personas o situaciones en las que me sentía vulnerable era la solución. Pero no fue así. En cualquier situación, en cualquier momento o en cualquier lugar, fuese donde fuese, sola o en compañía, podría encontrarme algo incómodo, así que la solución que me ayudó a superar todo fue el perdón».

Como aumentar la autoestima: ayudando

Céntrandonos en prestar ayuda a quien nos necesite. Cuando ayudamos a los demás obtenemos un impacto muy gratificante.

Pero antes de ayudarles, debemos mostrales como amarse para que no nos hagan daño.

Probaremos ayudando a que el otro se sienta bien, haciendole sentir seguridad. Háblandole sobre la confianza en uno mismo. Y cuando veamos que hemos conseguido aumentar su autoestima, estaremos también en condiciones para recibir su reflejo.

Ayudaremos a quien nos rodea siempre que podamos, pero nunca olvidándonos de nosotros, tú eres la primera persona a la que debes prestar ayuda. Si tú te encuentras bien y fuerte, tendrás una mejor preparación para ayudar al resto. Nunca te olvides de ti.

Brindaremos la ayuda desinteresadamente, sintiendo que somos los principales beneficiarios de la ayuda. Porque si lo que nos mueve al prestar la ayuda es obtener un beneficio, conseguiremos lo contrario del principal objetivo. Iras de un lado a otro, sintiendo cansancio y decepción por no sentir que recibes algo a cambio de lo que estás dando.

Si nos dejamos llevar por esos pensamientos, ya sabes, los pensamientos son muy engañosos, y podemos recibir de nuevo una bajada en la propia autoestima. Pensarás que ayudas a otros, pero ellos también se ayudan a sí mismos olvidándose de ti.

Así que realiza todo sin esperar recibir amor o más atención por tus propias atenciones a ellos. Date valor, siéntete bien por lo que haces, porque hay personas que no están preparadas para el agradecimiento, y no lo van a mostrar contigo. Incluso pueden acostumbrarse a tus sacrificios y terminar usándote cuando te necesiten, no te desanimes por ello.

Donde se encuentra la autoestima: en el autoconocimiento.

Lo siguiente es comenzar con una aventura de auto conocimiento.

Si no lo has hecho nunca, comienza para ti un viaje de auto descubrimiento.

Sé indulgente y mírate de forma amorosa, llegando hasta tus pasiones, tus aptitudes, todo lo bueno que hay en ti, tu particularidad única.

Encuentra el tesoro que hay en ti, todos tenemos uno, personal e intrasnferible.

No podemos superar la falta de autoestima mirando hacia otro lado, no podemos escapar de nosotros mismos, tenemos que mirarnos de frente. 

Al principio puedes incluso decirte: ¿esto soy yo? Pues si, aunque tu inseguridad y baja autoestima no te habían dejado conocerte, y conociéndote es la única manera en que puedes conseguir aumentarla.

Deja de buscar la aprobación de otros, no necesitas que te recuerden tu valía, solo tienes que demostrártela. No sirve con mendigar emociones gratificantes.

Convéncete de que no hay personas, situaciones ni problemas peligrosos o molestos fuera de ti, lo único que existe eres tú imaginando esas personas, situaciones y personas molestas.

Somos nosotros quienes elegimos ser víctimas, víctimas de esas personas molestas que no dejan de importunarnos en cualquier sitio al que vayamos. Podemos echarle la culpa a ellas por nuestros sentimientos, o abrir los ojos y darnos cuenta de que la realidad es que somos quienes provocamos esas situaciones y comportamientos, porque es lo que conocemos. Es lo que creemos sobre nosotros y es lo que proyectamos, los demás nos ven así y responden a ello.

¿Comprendido?, el problema no son ellas, eres tú. Si muestras lo mucho que te importa lo que piensen de ti, que te afecta y le das excesiva importancia, inconscientemente refuerzas la idea que tienes sobre ti mismo en tus pensamientos.

Y como es lo que temes, sin querer, provocas las situaciones que te dan la razón.

Solamente tú estás provocando que esa sea tu versión a través de los demás, y sigues alimentando la situación con las cosas que te dicen.

Es como las adicciones, o las costumbres muy interiorizadas, necesitan aprobación, e importa en exceso lo que digan o piensen.

Te metes en un círculo hambriento, que cada vez necesita más. Más opiniones, más juicios…  Y eso te hace desconfiar de las personas que siguen haciendo eso contigo… Pero incluso así, no es su responsabilidad, es la tuya, el problema eres tú y la solución está en ti. Tienes que pararte a pensar que las opiniones, aunque sean insultos, no son tú. Tu las haces propias al reaccionar negativamente a ellas.

Cuando tu autoestima es tan baja que dependes de lo que el resto diga o piense, siempre vas a necesitar de su aprobación para sentirte bien. No confiarás en tu propio valor, si necesitas de alguien que continuamente te diga lo que vales, seguirás alimentando tu inseguridad.

Piensa que tú eres quien te define, no el resto del mundo.

Entrar en este juego, puede provocar que aunque te digan lo valioso que eres, no sea suficiente para ti, por tu desconfianza. Así que cambia tu actitud, deja de buscar castigadores para justificar tu eterna inquietud. Sal del rol de víctima y comienza a ver tu propia luz.

«Mi secreto: vivir sin que nada ni nadie me afecte, es todo una mentira, solo yo sé la verdad que es mi verdad». «Aunque necesité mucho valor para hacerlo, cuando lo hice comenzé realmente a vivir. Cuando perdí el miedo a conocerme, dejé de sentir culpa por quererme y mimarme».

«Y en la actualidad intento estar serena, intento reflexionar que en mi horizonte solo sucederán cosas buenas, que es lo que merezco siempre. Lo hago sobre todo por mis hijos, para trasmitirles un mensaje de fe, de esperanza y confianza en ellos y de aceptación. Intento mostrarles que creo en mí, que creo merecer todo lo magnífico que la vida pueda brindarme. El amor comienza en mi misma y desde el interior de mi propio hogar».

Por que la autoestima se enferma: Conoce tus debilidades para un profundo autoconocimiento

Tanto si has atesorado vivencias que desmonten tu autoestima como si afortunadamente no las has tenido, no corras el riesgo de vivir sin entenderte y conocerte, sin saber que te hace daño, de ti o de los demás.

En los tiempos que nos ha tocado vivir, cada vez es más habitual la soberbia, encontrarte con sabios de todo y maestros de nada. Que nos ofrecen un trato distante y despreciativo, menospreciando nuestras opiniones, conductas o formas de ser. Personas que se hacen expertas en emborrachar la conciencia de quien no se conoce y no se preocupa por conocerse. 

No te unas a esas personas que consumen basura e información sin contrastar. Personas que no se han percatado de que no han vivido. Esas personas a las que resulta inmensamente sencillo usurpar y suplantar su modo de pensar. Cuando quieras darte cuenta, tendrás la autoestima por el suelo.

Prepara tu campo para poder discriminar las semillas defectuosas, esas que restan en tu vida, llenándote de espinas. Y recibe en él, las preparadas para germinar preciosas flores. La siembra es libre, y tú eliges con tu actitud: el éxito de tú cosecha comienza en tu propia mente.

Si desde la mañana te sientes millonario, el universo entero será tuyo, aprende a descubrirlo y él te lo demostrará.

Para llegar a conocerte, si no lo has intentado antes, debes aprender a descubrirte, debes permitir la expresión de tu profundo sentir, en libertad, siguiendo tus ideales. Rechaza las paranoias y las obsesiones, despierta y hazte cargo de tu vida. Aprende a renunciar a quien indaga en tus pensamientos intentando derrotarlos. Renuncia a los miedos y a la estupidez de esconderte a la felicidad.

No pongas ningún límite al amor, ni al propio, ni al ajeno, de esta manera tus barreras serán más difíciles de derribar y siempre tendrás tu autoestima dentro de tu cofre, como un preciado tesoro.

Dale alas a tu personalidad, sin sentir inseguridad. Piensa que donde tú estés bien será donde podrás crear tu propio edén (una autoestima equilibrada).

Tu propia felicidad no depende de lo que piensen de ti, de sí te valoran o no.

Piensa que el universo nos ha dado a todos lo necesario, y aunque fuese nada, la vida ya es el máximo regalo. Levántate agradeciendo esto, saborea los minutos porque todo es un regalo prestado.

Nada tiene una justificación suficiente para dejar de disfrutar de lo que te gusta. Vive cada situación como una sorpresa, sin papeles, sin fingir, así el equilibrio te alcanzará y conocerás la plenitud que ofrece la autoestima. Y desde aquí tu vida estará preparada para ser lo que ha venido a ser.

Pregúntate a diario lo necesario para alcanzar tu propia sabiduría, conformarte con menos será insuficiente.

Piensa cada mañana que todas las cosas que realices serán fáciles si disfrutas de ellas y las haces apasionadamente. «Mi padre me decía esto todos los días: haz cosas que te guste hacer, y si no te gustan, vívelas como si te gustasen»

«Después de vivir mi infancia, abriéndome paso en medio de personas soberbias y aborricadas, aprendí a amar todo lo que hago».

«La escuela del fracaso me mostró mis fortalezas, las mentiras y su eco silencioso me enseñaron a valorarme. Cada decepción y cada vertiginosa incertidumbre me mostraron mi coherencia. De los miedos conocí como aumentar mi valentía y a sentir en adelante que recibía, en cada ocasión, más de lo que aprendí a esperar».

La empatia, el porque de tener autoestima

Si eres capaz de verte en quien está frente a ti, generarás un aumento de la autoestima en ambos. Cuando te conozcas lo suficiente y sepas estar contigo mismo sin soberbia y sin inseguridad, estarás preparado para cuando alguien te necesite.

Si eres capaz de cambiar tu piel por la de quien está frente a ti, también podrás conocer los momentos adecuados para ser útil, generando nobleza, alta autoestima, amor de los demás hacia tu persona y amor propio.

Cuando puedes mirar al otro con amor, si ofreces tu hombro como punto de apoyo, si escuchas lo que tienen que decirte, y acaricias a quien derrama sus lágrimas, tu empatía te llevará en línea recta a una alta autoestima.

Pero si tu comportamiento es el contrario, si no sabes ver a quien tienes enfrente, si sientes miedo de que te hagan daño, si a tu vez humillas a otros o te dejas llevar por la soberbia, como consecuencia sufrirás una desvalorización y tu autoestima bajará hasta tus talones.

Si tu ego es mayor que tu empatía, caerás en el error del fanatismo. Dejarás de sentir confianza y optimismo, tu motivación será errónea y no podrás tampoco motivar a nadie.

La empatía hacia los demás te permitirá encontrar razones por las que vivir día a día, tu familia, tus amigos, tus hijos, tu pareja, tu trabajo, tus pasiones. Gracias a ella descubrirás tu propia luz.

«Yo aprendí esta lección escribiendo en un diario mis ideas, intentando ver las causas de cada comportamiento. Al escribir dejé de pensar y de ser esclava de mi mente. Empece a vivir más conscientemente, y me sentí capaz de sobrevivir a cualquier circunstancia. Comencé a darme cuenta de que aunque mi autoestima estuviese alta, podía sentirme triste, sin que eso supusiera sentirme insegura. Escribiendo diariamente percibí que vivo en un proyecto que siempre está abierto, y que con cada cosa escrita iba completándose despacio. Leyendo lo escrito me doy cuenta de que no tengo que dejar que la incertidumbre frene mis decisiones. Y que los comportamientos ajenos no deben atraparme y hacerme sentir atemorizada. Gracias».

Así que te invito a que bucees a tus profundidades para lograr las respuestas correctas. Ellas son las que te permitirán estar a la altura de lo que te suceda. No te dejes llevar por la rutina, porque si lo haces la vida pasarà y tú quedarás en su superficie. Aprende a ver lo que el universo espera de ti, que es lo que has venido a hacer. Pon atención a cualquier señal, ellas te marcarán el camino más conveniente. Disfruta.

Cuando regreses de este viaje de autoconocimiento te propongo un juego, un juego al que debes dedicar parte de tu tiempo, pero no creas que es tiempo perdido, es tiempo para poder vivir mejor contigo, con la autoestima totalmente equlibrada.

El juego de ayudarte dia a dia

Este juego te servirá de terapia, será una terapia para refrescar tu alma.

Busca un cuaderno, o una libreta, algo en lo que puedas escribir. «Yo he usado siempre un libro adornado por mí, que me hace sentir bien cuando lo uso, es mío y me veo reflejada en él». Al que puedas regresar para ver los cambios, para ver lo que te ha funcionado y añadirlo a tu vida.

En él puedes escribir cosas que te hagan sentir bien. Recuerdos que no quieres que se te olviden. Palabras o frases de cariño y de aliento. Espero que lo hagas, no es necesario mucho tiempo, solo unos minutos diarios, o cada varios dias y tener la seguridad de que estos minutos son solo para ti, para mejorar y aumentar tu autoestima.

Puedes diseñar tus propios decretos o utlizar frases de autoayuda, hay muchas en la web.

Puedes escribir algo asi en la primera pagina de tu libro, para leerla todos los dias antes de comenzar a escribir.

Me amo, como la oscuridad de la noche a las estrellas y la luna.

Amo la eternidad que nos acoje a todos.

Me amo y amo el palpitar de cada instante vivido.

Creo en mí y en mis capacidades únicas.

Reconozco estas capacidades que me hacen diferente de todo el mudo.

Me amo incondicionalmente.

Acepto mis particularidades como algo único.

Cada día espero lo mejor de las personas y de la vida.

El esfuerzo que hago diariamente por escribir para mejorar, me traerá preciosas recompensas.

Merezco ser respetada, y todo lo que me rodea es amor y crecimiento.

Confío en mí para lograr este crecimiento, aprendiendo de mi capacidad de superación.

Merezco lo mejor que la vida tenga para ofrecerme, solo por el hecho de estar viva.

Y para poder lograr todo esto, me cuido, me amo, cuido mis emociones, mis pensamientos, mi espiritualidad y mi cuerpo.

 

Puedes escribirte todo lo que necesites decirte. La forma, la que quieras, poco a poco o mediante una carta que puede ir evolucionando junto con tu autoconocimiento. Puede ser algo asi:

Querida Marie, te estoy muy agradecida. Sé que aparecimos solas en esta vida y solas partiremos de ella.

 

Nunca antes te había escrito; sin embargo, eres quien mejor me conoce. Hemos compartido tantos años juntas y vivido infinidad de historias.

 

Me enseñaste a darme valor, aunque a veces te negué el reconocimiento que deberías haber tenido.

 

Seguro que tú tienes recuerdos que probablemente yo he olvidado.

 

Hemos vivido cosas tristes, cosas duras, incomprensión, insultos y mentiras que hirieron nuestra alma. Cuando más lo necesitabas, no fui capaz de hacerte ver la maravillosa persona que eras, jamás me escuchaste decirlo o pensarlo.

 

Hasta que no te vi desprotegida, frágil, lastimada, cansada de todo y por todo y aun así de pie, no supe de tu fortaleza.

 

Pero estas vivencias nos ayudaron a tener una autoestima a prueba de fuego. Te convertiste en mi heroína, te ganaste mi admiración.

 

Y pese a todas estas pruebas juntas, jamás me abandonaste, siempre me acompañaste, persistente y recia, no dejaste que agachase mis brazos.

 

Siempre estabas para mí, con todo tu amor, con fuerza y valor, con una mirada firme y un temple de acero.

 

Ahora veo que no te agradecí lo suficiente lo que hiciste por mí, incluso te culpé de todo lo que me sucedía, malas decisiones, equivocaciones, lágrimas.

 

Hice de juez de tus comportamientos, y castigué lo que pensaba que era una ilusión, como tu parte juguetona, simpática, impulsiva, confiada y soñadora, sin saber que esas eran tus mayores fortalezas.

 

Agradezco ahora tu ayuda para alcanzar una voluntad de piedra y tu entusiasmo tantas veces derrumbado.

 

Te admiro por haberme levantado en cada momento de incomprensión. Admiro tu creatividad para imaginar soluciones desconocidas para mí.

 

Te respeto al ver como hemos crecido con los dolores que nos infligieron y agradezco que me hayas enseñado a disfrutar con las cosas más pequeñas.

 

Puedo decirte que tu valía es superior a con quien buscabas compararte. Eso te hacia sentirte inferior, pero no somos menos que nadie, ni más.

 

Tienes cualidades únicas que compensan las que no manejas, pero se empeñaron en que vieras solo las que no poseías.

 

Ello opacó al hermoso ser humano que eras, no te dejaron ver tu belleza, la esencia de tu alma. Pero juntas saltamos todos los obstáculos.

 

¿Recuerdas como en la adolescencia teníamos la energía a flor de piel?, la pasión tan desmedida que nos hacia saltar cualquier prohibición.

 

Vivíamos mirando el sol a través de las hojas de los árboles, sintiendo el viento nostálgico que nos alcanzaba y nos trasportaba a tiernos recuerdos lejanos.

 

Y con los años me enseñaste a disfrutar también de tu parte más serena, más encaminada hacia lo importante, nuevos proyectos diarios, nuevas ilusiones, menos disponibilidad para lo innecesario.

 

¿Recuerdas cuando a nuestras vidas llegaron los frutos…? me enseñaste a ser optimista y a saber que las semillas que sembraron en nuestro campo germinaron en una mejor manera de gestionar nuestra vida.

 

La verdad es que no tuve el gusto de conocerte hasta que me paré a observarte y a escribirte.

 

Así que ahora toca pedir perdón, perdón por muchas cosas, la primera no haberlo hecho antes. Por solamente tenerte en cuenta cuando peor estabas, y solo para recriminarte por ello, recordandote tus meteduras de pata.

 

Pido perdón por escribir a cualquier persona, que probablemente no lo mereciese, para hacerla sentir mejor, y decirle las cosas que tú necesitabas que te dijese a ti.

 

Por ofrecer mi compañía y consejos a personas que me fallaron y a ti, mi leal y eterna compañera, habértelos negado, no me percaté siquiera de si podías continuar caminando sin mi ayuda, si necesitabas algo.

 

Perdón por no escucharte, por obviar tus necesidades, por dar por sentado que no debías quejarte de nada.

 

Hoy sé con seguridad que no eres responsable de nada, sino la razón de estar aquí, cumpliendo cada sueño que teníamos desde la infancia.

 

Te observé en profundidad y por primera vez en mi vida, tuve compasión de ti, te miré con otros ojos, te miré con los ojos que miro a quien me valora y me ama. Y observándote pude ver mi maltrato físico y mental hacia ti, teniendo malos pensamientos, mala alimentación.

 

Pero tú nunca me abandonaste y aquí seguimos juntas después de 51 años de historia.

 

Estos años y estas letras son las que me han hecho percatarme de que eres lo más importante de mi vida.

 

Y de que mereces que te ame más que nadie en el mundo. 

 

 

¡Namasté!

2 Comentarios

  1. María Carmen Vega Rabadan

    Me ha encantado como expresas y escribes sobre la autoestima y lo importante que es para el desarrollo de las personas y lo importante que es hacer esto para poder ayudar a muchas personas que lo están pasando tan mal,gracias

    Responder
    • Marié

      Muchas gracias a ti por tus palabras. Me alegro mucho de que te haya gustado. Ojalá pudiese ayudar a todos lo que me gustaría.
      Besos.

      Responder

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