Mentira, es una dedicatoria

Escrito por Marié

6 de junio de 2026

Hola corazones. Voy a reflexionar sobre varias cosas, el equilibrio, la alegría, la tristeza, el acompañamiento… divagaciones que esta noche flotan en mi mente. A ver qué puedo construir con ellas.(Mentira, es una dedicatoria).‌

El equilibrio en mi vida es algo demasiado importante y puedo asegurar que no lo tendría sin la ayuda de ciertas personas que me apoyan, me sostienen sin intento de dominio ni de control.

Es un acompañamiento sin invasión, sin necesidad de imposiciones.

Son cosas a agradecer y como amante de la fantasía encuentro muchos ejemplos en cómics, películas, libros…

En este caso me voy a servir de un personajillo que parece insignificante pero es el verdadero héroe de su historia.

Quién no haya leído y no le guste leer, que vea las películas, están bien logradas. Me refiero a El Señor de los Anillos, y el personaje es Samsagaz.

Samsagaz Gamyi, si me detengo a reflexionar sobre toda la historia, es el personaje con el alma y el corazón más puros de su mundo.

Yo leí el libro estando convaleciente de una de mis crisis de columna. Corría el año 91 o 92. Era un libro de tapa dura gigante, que me regaló Edu. 1258 páginas. Yo lo leía apoyado sobre mi pecho. Imaginad, un pedazo de libro apoyado ahí durante horas.

Cuando lo terminé, pedí cita a mi ginecóloga para que me hiciera una mamografía, ¡por el dolor que tenía en las tetas! No caí en la cuenta del tiempo que pasaron sujetando mi hermoso libro.

Yo creo que todos tenemos algún o algunos personajes preferidos y cuando he hablado con otras lectoras o lectores se suele poner el foco en Frodo como protagonista, pero Frodo no sería nada sin la lealtad inquebrantable de Sam y sus consejos sobre la vida y su gran esperanza.

El esfuerzo y la fuerza de empuje en el oscuro trayecto lo realizó Sam. Su enorme amor y confianza sostuvieron a Frodo en su creciente debilidad bajo el peso del anillo. (El mal siempre al acecho, tentaciones…)

Pese a los tropiezos y falta de esperanza por parte de Frodo, Sam siguió sin detener su paso.

¿A qué todas reconocéis a alguna persona así en vuestra vida? Creo que todas las tenemos, una o varias.

Personas que permanecen en un segundo plano, pero cuya presencia es insustituible y totalmente necesaria.

Y su valor real es que no ofrecen su mano por obtener un momento de gloria personal, sino por ayuda y amor. Son personas capaces de darte su propia gloria sin robarte ni un solo beneficio.

Con el añadido de soportar tus pesos además de los suyos propios. O incluso olvidar los suyos en tu beneficio.

Personas así hacen que mi esperanza se mantenga inquebrantable. Gracias a muchas de ellas se creó en mi mente una certeza, la de que incluso en las peores situaciones siempre hay algo bueno.

Y lo corroboro sin lugar a dudas, incluso las pérdidas y las despedidas dejan profundos aprendizajes.

Cualquier circunstancia buena o mala tiene su fin, fin como término y también como consecuencia.

Todo es pasajero, también las sombras.

Tras ellas apreciamos más intensamente el brillo de un nuevo sol.

Siempre merece la pena luchar.

Por eso vivo alzando mi voz, por la ayuda y el apoyo incondicional de personas que me sostienen.

No obstante tengo mis dudas con respecto al mundo, ¿Será posible que vuelva a ser un mundo justo y equilibrado tras tanta maldad como se está vertiendo en el?

Yo creo que con personas como Sam acompañando puede ser posible y haberlas haylas. Doy fé.

Frase hermosa: «No puedo llevar el anillo por usted, pero puedo llevarlo a usted.»

Gestos como este mueven el mundo. Sostener sin controlar.

Amor por encima de todo lo demás, ningún interés propio, y esa fuerza tranquila es la que representa el poder real, sin imposición, solo compañía.

Firmo por más personas reales con estas actitudes.

La cuestión no es superar los problemas sino darles la mano y caminar en su compañía, sin miedo, sin dejarnos vencer por el cansancio.

Desde mi posición pasional y teniendo la suerte de tener un compañero mucho más templado, veo que el poder no está en luchar sino en sostener las situaciones desde una calma que invita a que la prisa y la ira se alejen.

Puedo decir que actualmente y desde hace bastante tiempo es uno de mis mejores maestros. Permanece presente para mí incluso cuando mi mundo es un profundo caos.

Me gustaría poder decir que se puede aprender a ser así, pero creo que hay cosas que forman parte de la personalidad. No obstante, podemos intentar, buscar la manera de aumentar esa fuerza silenciosa que permite estar centrada, sin peleas, sin desgaste.

Porque la verdadera transformación no llega cuando conquistas algo, sino cuando aprendes a sostenerte a ti misma dentro de tus carencias.

Hay culturas antiguas que siguen utilizando procesos de aprendizaje, iniciaciones o sintonizaciones con las energías eternas.

Mi compañero se ha formado desde su tierna infancia en distintas artes marciales y veo en él los beneficios que han dejado.

Vive sin dejar que sentimientos oscuros detengan su camino, y ayuda también en estos procesos a otras personas. A mí la primera a la vez que a nuestros hijos.

La tristeza a su lado se dulcifica gracias a su comprensión silenciosa. Te hace saber que nada es para siempre.

Me emociona, él es mi Samsagaz, me levanta cuando estoy herida y continúa el camino con el peso de ambos.

Enseña que con ira o rabia no se consigue nada, que es mejor la no resistencia y un ejemplo de gratitud por la vida.

En lugar de quedarse enganchado en un dolor, lo suelta y me enseña que soltar situaciones y personas deja sensaciones suaves en nuestras emociones, como cuando ves caer las hojas de los árboles en otoño.

Gracias a su compañía he podido soltar cosas y personas. He aprendido que cuando algo ha terminado no podemos forzarlo a continuar en nuestro presente, porque nos separa de este presente.

Así he comprobado que aceptar las cosas no es lo mismo que resignarse, es acercarte un poquito más a la sabiduría.

Cada ciclo que termina deja espacio para uno nuevo.

Cada cierre no es un final, en realidad es un nuevo principio buscando el equilibrio perfecto en adelante.

A muchas personas nos cuesta, sobre todo cuando no sabemos soltar la toalla. Pero cuando vemos claro que no es necesario entender todo para aceptarlo y saber qué ha cambiado, aparece una repentina calma. Son sensaciones cálidas, calor en el corazón y en las manos, presencia y aceptación.

Aprendemos cuando merece permanecer y cuando es necesario soltar.

Aprender a escuchar al cuerpo es fundamental, nuestra energía nos da las claves.

El cuerpo es como la naturaleza y sus ciclos, todas tenemos en nuestro interior todas las estaciones.

En algunos momentos hibernamos replegándonos y en otros nos expandimos floreciendo.

Aprender a escucharlo es la diferencia entre desgastarse y vivir en paz.

Nada es casual, todo es en respuesta a llamadas que habíamos atendido.

Me gustan los silencios de mi compañero, todo el mundo no sabe compartir silencios. Su silencio tiene voz propia y es muy elocuente para mí.

Me muestra una voz, la voz de su cuerpo, de sus manos, de sus miradas y sus sonrisas.

Y cuando por fin habla, es sin ruido, y provoca que todo desorden dentro de mí comience a organizarse.

El amor no se comprende desde la razón, sino desde la emoción y la experiencia.

Y lo que comenzó hace treinta y seis años, forma parte de un proceso demasiado profundo, solamente comprendido por quién ha vivido este tipo de experiencias.

Creo que hablo por los dos cuando digo que seguimos teniendo curiosidad por saber lo que siente el otro y admiración por las capacidades únicas que ambos tenemos.

Creo que todos los días nos permitimos detener todo y solo sentir.

No estoy teorizando porque no sirve para todos, pero nuestro equilibrio es una continua transformación en movimiento continuo, desde el respeto mutuo.

El amor debe ser despierto, no voy a permitir que se duerma.

 

Gracias por estos veintiocho años compartiendo lecho.

¡Feliz día compañero¡

 

¡Namasté!

2 Comentarios

  1. Mari Toñi

    Feliz aniversario!! 🎊

    Responder

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