¿Veremos ese día? El día que dejemos de correr… pienso que el dia que dejemos de correr, llegaremos.
Que lastima de manera de vivir.
Tenemos la estupida idea de que somos mortales, pero es la eternidad lo que nos espera.
Creo que tenemos una idea de la vida incorrecta, de nuestro proceso y de la eternidad.
Para un momento, escucha, siente, somos fuera del tiempo. Somos aquí, somos ahora, no hay nada más.
La vida es tan rápida y tan confusa que vivimos corriendo hacia algo futuro, algo que vamos perdiendo por el camino junto con la maravillosa vida presente.
Corriendo nos perdemos la verdad.
Además de correr somos bocazas. Hablamos de más. No es necesario decir tanto, ni tener tanto miedo.
Tememos a todo, ese miedo nos hace necios, nos hace insensibles a los demás.
Solo es válido lo propio, nosotras y nosotros, nuestra familia, nuestros seres queridos, amigos… El resto no nos importa.
¡Necios! Todos somos uno. Si le haces daño te lo haces a tí, tantas veces como lo hagas.
… Sigue corriendo, vive en la carrera, no percibas nada, vive sin vivir. Que lastima.
Tiempo perdido, esperanza perdida, proyecciones no alcanzadas, pasado insatisfactorio. ¿Que esperabas?
Todo sucede ahora, cuando debe suceder, sin pensar, sin esperar, sin desear, llega. Por lo tanto, no hay prisa, no corras, porque si corres tanto, tu ahora será tu muerte.
Todo es cuando debe ser. ¡Ya es!
Intenta verlo, intenta ver la realidad tal y como es, no busques otra, no quieras otra. Las cosas son como son. Y si corres solo las distorsionas un poco más.
No atesores cosas, no son tesoros en realidad, realmente no valen nada. Y el poco valor que tienen lo tienen solo para tí. Y lo tienen antes de ser tuyas, después solo es tu valor. Así es.
Tus gustos son tuyos, personales, no los heredes a nadie. Lo que te legaron a tí, honores, deberes, patria, no valen nada.
Nada de todo ello vale nada, no corras más. Vive libremente, separa recuerdos.
No vivas de muertos, y no me refiero a personas, sino a todo lo pasado, lo único vivo es presente, lo que en este mismo instante observas.
El día que dejes de correr experimentarás la realidad. Tus sentidos te lo van a agradecer.
La verdadera experiencia es ahora. Ahí vive Dios eternamente.
Desafortunadamente hay muchas personas a las que puedo decir, a mí pesar, que en el momento de su muerte descubrirán que no han vivido.
Mira tú vida como observador, imparcialmente, así dejarás de ser la marioneta de la vida, el títere de otros, el corredor de una maratón infructuosa y ajena.
Desde tu libertad elige ser el dueño, elige bien. Si no eliges, elegirán por tí, las personas, las situaciones.
¿No te das cuenta de que estás sola, estás solo?
Todas lo estamos, y nadie más que tú tiene poder sobre tus decisiones. Tú puedes cambiarlo todo.
Si tú, una única persona puede cambiar todo, por supuesto.
Por qué tú mundo es solo tuyo, yo tengo otro.
El día que decidas no correr verás las programaciones que te has hecho, o las que te han hecho.
Una victoria no es una victoria, siempre, absolutamente siempre se puede hacer mejor.
Desde la alegría, desde el buen humor.
¿Que deseas conquistar? Si lo conquista le quitas su valor. Y no te habías dado cuenta. Así que no sigas sufriendo si no llegas a la meta tras la que corres.
Solo es algo que tú sola te has impuesto, no es una obligación. Suelta.
Tú expresión te delata, no disfrutas con la realidad, no vives.
Quieres dolor y lo extiendes a todo, exiges fuera lo que no haces, y tienes miedo.
No busques la felicidad donde no vas a encontrarla.
¿Cuantos dejarán de correr?
¡No saben!
El día que bajen de ese tren no sabrán vivir, pero tendrán que hacerlo.





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