Hablando de espiritualidad

Escrito por Marié

10 de agosto de 2026

¿Como comenzar hoy mi reflexión? Hablando de espiritualidad, ¡que sorpresa!

Observo, porque soy muy observadora y he aprendido mucho observando.

Con esto quiero decir que me he dado cuenta de que muchas personas nos acercamos a querer entender mejor la espiritualidad por que algo en nuestro inerior así nos lo dicta, pero la gran mayoría lo hace a raiz de haber tenido que hacer frente a sufrimientos propios o de alguien que ama.

Igualmente he observado que suele ocurrir porque una de las cosas que prometen las religiones es aliviar el dolor. Creo que el acercamiento a la espiritualidad no se consigue a través de una religión aunque hay casos en los que sí.

Son esos casos en los que la fé es capaz de superar los contratiempos, tanto los fisicos como las angustias que traemos a nivel de alma.

Es evidente que puede ocurrir gracias a sus creencias, pero otras personas llegan a alcanzar este tipo de superación gracias a un amigo, a un desconocido o a algún terapeuta.

No obstante, casi todas las transformaciones son posibles debido a un poder que no es visible y se encuentra unicamente en nuestra parte espiritual.

Por supuesto que frente a una enfermedad la respuesta la obtenemos gracias a ella unida a los cuidados y tratamientos médicos.

Pero ¿Que ocurre con las personas que solo confian en la espiritualidad en caso de sufrimiento?

Es una pregunta complicada, porque el sufrimiento puede ir asociado a dolor o no.

Siempre existe una causa oculta y subyacente a cualquier dolor o sufrimiento, si tenemos la capacidad de llegar a conocerla y así intentar poner remedio, el cuerpo puede sentir una liberación instantaneamente.

Permanecer en constante sufrimiento es querer voluntaria o involuntariamente aferrarte a tu dolor. A veces no sabemos como hacer para soltar, por eso es necesario un autoconocimiento, una valoración sobre que hemos hecho con nuestra vida o nuestro cuerpo para encontrarnos donde estamos.

¿Puede tratarse de que hemos pasado demasiado tiempo escuchando ciertas cosas  y las hemos hecho nuestras?, ¿nuestra mente ha aceptado que el dolor es bueno?, ¿que merecemos los que nos pasa? En muchos momentos de la historia nos han querido convencer de que esto es así, y muchas personas no tienen la capacidad de soltar estas ideas.

¿Quizás sin nuestro propio sabotaje podría ser posible vivir sin sufrimiento?

Si lo piensas, cuando estás frente a un dolor, puedes decidir hacer el esfuerzo de crear tu sufrimiento frente a él, ya sea por creencia, por pensar que tenemos una deuda, o por amor.

Pero sufriendo nosotras no arreglamos nada. Estoy comprobando en este mismo instante y desde hace ya un tiempo que esto es difícil de manejar y son emociones que a veces no podemos controlar.

Es agotador vivir en un sufrimiento continuo, cuando estás en medio de sus garras parece inevitable e implacable, y no podemos empujarlo de nuestra vida atacándole porque responde.

Ciertamente al encontrarme así, intento observar desde una realidad mayor que me permita soltarme del dolor que me produce. Intento centrarme en la realidad, en que nada depende de mi, pero a la vez todo depende de mí enfoque. Así que trato de dejar todo en manos superiores que son las que pueden cambiar las direcciones.

Si encuentro las fuerzas necesarias para obsrevar desde fuera, aún sintiendo el desgaste de vivir en un estado de sufrimiento durante tanto tiempo, parece irreal. Al mantenerme dentro de una irrealidad más dañina que la realidad, el sufrimiento se intensifica.

Asi que veo totalmente necesario vivir tratando de observar sin poner demasiada mente, dejando todo fluir desde la parte espiritual que es la que realmente tiene el control.

Pensando en ello veo que las cosas irreales o cosas supuestas hacen más daño que la propia realidad.

He comprobado a lo largo de todas las enfermedades propias y de seres muy queridos, que la causa del sufrimiento adquirido por tener dolores frecuentes es derivado del propio pensamiento.

Nos negamos a ver las cosas como realmente son, imaginamos, suponemos, y sufrimos mucho más de lo necesario.

La cuestión es que cuando un dolor se hace asumible puedes pensar en él desde más distancia, al menos a mí me ha ido sirviendo. No obstante, cuando después de mucho tiempo en el que piensas que todo está bien encaminado, de pronto surge una crisis inesperada y el dominó cae completo hasta la primera ficha. Es como comenzar de nuevo.

Al tener que afrontar otro imprevisto, las personas buscamos ayuda en muchas cosas, personas, lugares, lo que a cada una le pueda servir.

Es normal que busquemos apoyo fuera de nosotras, un terapeuta, algún consejero, un sacerdote, alguien que pensemos que nos puede dirigir.

Aunque hay personas que no buscan solucionar nada y lo dejan pasar pensando que el tiempo lo solucionará, se conforman con distracciones que les mantengan alejados de lo que les hace daño.

Yo creo que en ciertos casos es necesario mantener a la mente alejada, pero sin olvidar ni vivir distraida.

Estoy comprobando demasiado a menudo que los problemas o contratiempos deben ser mirados sin negarlos, me parece tremendo pensar en negar la evidencia. La cuestión es como afrontarla sin que suponga tanto sufrimiento.

No puedo juzgar los comportamientos de otras personas porque no sé ni como son, ni sus circunstancias, y puede ser que necesiten estas distracciones. Ver una pelicula, jugar a un videojuego, leer… Es humano querer descansar emocionalmente.

Desafortunadamente no me sirven algunas de estas distracciones, no puedo concentrarme. Lo que me sirve son cosas como esto que estoy haciendo, escribir, ponerme a meditar, hablar con mi pareja o mis hijos y pasear a mis perris, entre otras.

El dolor puede ser un poco apaciguado con cuestiones que nos gusten para que no siga generando sufrimiento.

Así que todo tiene relación con la espiritualidad, por supuesto, la parte espiritual se alimenta de nuestras pasiones, de lo que amamos hacer, de lo que nos acerca a Dios o a Diosa, en conclusión, a nuestra parte divina.

En epoca de mis abuelos también habia problemas, grandes problemas. Problemas que quizás fuesen vitales: los sembrados se echaban a perder, los animales se enfermaban, aparecía alguna rara enfermedad y perdían hijos pequeños…

Y no habia televisión u ordenadores con los que distraer a la mente.

Así podemos comprobar que ellos fueron haciéndose de otra pasta que nosotras y nosotros. Y así tambien han enfrentado la vida. Todavía quedan personas de esas generaciones que demuestran diariamente de que están hechas.

Encontraban maneras de tener la mente ocupada como respuesta a los sufrimientos. Una de ellas traía más hijos al mundo. Al fin y al cabo es mejor el placer que el dolor.

¿Quien no ha escuchado a alguno de sus abuelos o abuelas decir: como no habia televisión…? Jajá, por supuesto, me parece una solución inmejorable.

Así que apuesto por todo lo que resulte en una solución al sufrimiento, siempre y cuando no sea mal para nadie.

Lo que ocurre es que son remedios de corta duración, por eso apelo siempre a la espiritualidad  y sus mensajes ayudadores.

Gracias al placer, del tipo que sea, podemos ayudarnos por cortos periodos pero no dejan de ser eso, sensaciones transitorias. Intentar mantener un espíritu despierto y activo es más efectivo.

Él puede dar respuestas aunque conscientemente no lo notemos, quizás tenga los recursos necesarios para analizar la causa primera del sufrimiento, el dolor principal que lo ha causado y la manera de enfrentarlo.

Muchas personas sabias a lo largo de la historia han predicado que la vida es dolorosa a causa del dolor, porque los dolores provocan sufrimiento. Y debemos vivir intentando no dejar que los dolores provoquen esto, porque es nuestra elección. Si elegimos sufrir, restamos eficacia la los procesos naturales de sanación.

El sufrimiento es elgido, igual que sentirte fea o instisfecha con tu cuerpo, con sus cicatrices, sus partes distintas, o sus arrugas. Muchas personas pasan la vida y la pierden cambiando su apariencia, sin pensar que la apariencia no son ellas. Me parece muy triste no aceptarte ni aceptar el paso del tiempo en tu vida.

Hay quien no pasa ni un solo día sin compararse con alguien a quien ven mas hermosa o hermoso sin darse cuenta de que somos unicas e unicos y no tenemos que ser parecidos a nadie.

Me encantaría poder ayudar a esas personas a que suelten esas percepciones negativas sobre si mismas, reforzando pensamientos para que dejen de ser obsesivos. Mostrales que son hermosos para muchas personas sin necesidad de cambiar nada, que sean capaces de encontrar relaciones sanas que no les provoquen sufrimiento.

Quisiera que el mundo se diese cuenta de que son cosas superficiales, que la vida no consiste en eso, que no es necesario sentir dolor ni sufrir para encontrar una salida y que lo menos necesario de todo es compararse con otra persona.

Si eligen lo contrario a todo esto, eligen seguir sufriendo. Pero todo es irreal, aunque les parezca real, todo es cuestión mental.

La realidad la creamos con las percepciones y es necesario que sean positivas. Si dejamos que algo mantenga dolores sin intentar reducirlos, provocaremos más dolor.

Parece dificil y suena facil decirlo, pero son giros que debemos elegir hacer mentalmente.

Hay cosas que desaparecen instantaneamente solo con descargar los pensamientos. Intentando convertir los dolores en argumentos mejores, siempre podría ser peor.

Las verdaderas razones del sufrimiento son conflictos internos, confusiones mentales que dificultan los proceso sanadores. Todas las personas podemos hacerlo si decidimos hacerlo.

Cerramos la puerta al poder de auto sanación.

Si percibimos un dolor y lo fijamos lo transformamos en sufrimiento. Si en un momento aparece la manera de soltar el sufrimiento estamos incorporando una nueva forma de enfrentar lo que estamos viviendo, reforzandolo para futuros dolores.

Nos ocupamos demasiado en distorsionar nuestras percepciones de nosotras mismas, es cuestión de emociones y de tener ideas firmes.

Para cada persona su realidad es aquello con lo que se siente identificada. Y si pensamos que nuestra vida es dolorosa es porque nos hemos creado una idea erronea y la hemos mantenido.

Siempre he intentado mantener mi mente alejada del dolor, y he comprobado que el dolor es solo eso, dolor, no es ni malo ni bueno y si lo observo demasiado se hace cronico. Pero si no le hago mucho caso va disminuyendo.

Es mental, no es físico, y nada físico lo puede eliminar, los placeres momentaneos tampoco.

Es cierto que depende mucho de las emociones, de como estemos emocionalmente, del cansancio físico y mental y esas emociones pueden traernos pensamientos inexactos y engañarnos.

Se que todas las personas tenemos umbrales de dolor muy distintos y lo compruebo todos los días. Las incomodidades son vividas de maneras demasiado diferentes por cada persona.

Mi umbral de dolor es muy alto así que no tengo la capacidad de valorar el dolor en otra persona. Ni me siento capaz de juzgarla, aunque no la entendiese.

En mediciones sobre esto, lo que para otras personas está en un nivel diez de dolor, para mí está en uno. No sé si esto es bueno o malo.

Supongo que el sufrimiento tiene un componente subjetivo y cada persona lo evalua de maneras distintas. Debe ser por las experiencias y situaciones vividas a lo largo del tiempo.

Por eso sé que muchas de mis experiencias, en cuanto a salud se refiere, para otra persona hubiesen sido mucho más traumaticas.

Existen demasiadas cosas para las que la humanidad no tiene respuestas, solamente podemos intentar crear alguna que nos ayude a sobrellevar bien la vida.

Cuando tenemos un dolor punzante y repentino, si dejamos que la mente lo evalue y le dé una intensidad que cree real, nos perdemos en ese dolor sin poder controlarlo.

La causa del dolor y el efecto de este no estan en linea recta, la persona y su vida pasada deciden el resultado.

Supongo que el dolor para cada persona es distinto, como una suma en la que intervienen todas las vivencias, creencias, expectativas, emociones y dolores anteriores.

Si estamos demasiado atentas a el dolor el no nos dejará tranquilas, lo encadenamos en un continuo maltrato.

No puedo entender cuando el dolor es diez si puede ser uno. Supongo que somos responsables de ello, nos perdemos en la perpetuación de un dolor en lugar de evadirnos de él, dandole poder.

Lo ultimo que deberiamos hacer es compararnos con nadie, hay quien quiere ser la persona más dolorida o más enferma que nadie. Esto es ego. Y es el peor de los juegos que podemos elegir, porque no podremos deshacernos del dolor. Supongo que son habitos muy arraigados y complicados de eliminar.

Y si decidimos compararnos con alguien deberia ser con alguien que esté peor, porque siempre todo puede ser peor. Dando gracias por no estar peor podemos lograr estar mejor.

Y tampoco debemos sufrir los dolores ajenos, es extenuante, por experiencia propia lo digo. Ante un dolor ajeno poco podemos hacer y hacerlo propio o sufir por la persona querida es agotador emocionalmente.

Esto no quiere decir que no seamos compasivas, y tampoco que dejemos de acompañar a un ser querido, pero no debemos perdernos en sentir la pena que sienten. No tenemos que sufrir más de lo que a cada uno nos toca personalmente, sobre todo por que no nos ayudamos y no podemos ayudar.

Ni tampoco sentirnos culpables por intentar no sufrir, es infructuoso añadir a nuestra vida porciones de las vidas de las personas que queremos, aunque es complicado no hacerlo.

Yo intento encomendarme a la parte espiritual que tiene más recursos para ayudarme, al menos me recarga un poco mi propía energia.

Ante el dolor todos somos iguales, nadie puede escapar, es universal. Y casi nadie sufre solo, aunque intentes no copartirlo o que no se note, quien te conoce lo ve. Se necesita una buena cantidad de inconsciencia para no sentir el dolor del otro.

Lo malo es que no respetamos ciertos limites y ellos se transforman en limitantes. Lo estoy sufriendo y comprobando desde hace demasiado tiempo. No debemos sufrir en exceso pero tampoco negarlo porque es otra manera de hacernos daño tambien. Yo siento culpa cuando intento evadirme de un dolor ajeno.

Supongo que no es cuestión de elegir, todos sufrimos por los nuestros, y no les vamos a dejar aunque nos provoque sufrimiento estar con ellos.

Intento hacer sanaciones basadas en mi conciencia, desde la espiritualidad y la energía universal. Es un trabajo diario para romper el habito de sufrir al ver sufrir.

Supongo que es delicado, es necesario un distanciamiento emocional, porque no es mi realidad, es la realidad de otra persona y su actitud contribuye a su propia sanación. Pero no depende de mi, si yo pudiese elegir entraría en su mente y la ayudaría a evadirse.

Quizas hay personas que han aprendido a vivir en sufrimiento por sus experiencias de vida. Puedes ser más imperturbable o más debil, eligiendo intentar tener el dolor bajo control o siendo victima de él. Tambien es cuestion de fe y de esperanza.

 

Debemos aprender a soltar dolores de segunda mano. No es cuestión de sentir que ser empatica en estas situaciones sea lo adecuado. No lo es. Nadie espera de nadie que viva sufriendo por otra persona.

 

Hablando de espiritualidad vamos a dejarnos ayudar sin oponernos.
.

 

¡Namasté!

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