Hola queridas, no ha cambiado mucho la vida desde el viernes pasado. El mundo sigue su camino desolador. Me gustaría levantarme una mañana comprobando que finalmente ha sucedido algo bueno, es necesario un despertar en la humanidad de las personas.
Me encantaría ver más compasión por parte de la gente, ya es muy doloroso comprobar que no es una cuestión que se tenga en cuenta.
Independientemente de lo que yo piense puedo ver que aunque el universo no juzgue las acciones, sí que reacciona enviando consecuencias. Lo hace mediante lecciones u oportunidades aplicando la ley de causa y efecto. Recoloca cada cosa para que todo recupere su equilibrio.
Hay situaciones que no puedo explicarme, ciertos comportamientos, ciertas actitudes. No puedo entender cuando alguien decide vivir desde un desapego total de cierto tipo de personas.
No comprendo que en lugar de sentir compasión sientan desprecio. Observo a muchas personas así.
Creo que es necesario actuar reconociendo lo que hacemos, y siendo muy conscientes de que lo que tengamos que hacer debemos hacerlo tan bien como podamos.
Solamente podría intentar entender malas acciones debidas a las limitaciones creadas por las creencias o las capacidades individuales, pero jamás en la vida justificarlas, u obviarlas.
No comprendo esas actitudes porque siento en mi interior que podría ser cada una de las personas que sufren.
Y también creo que cada una de las demás personas igualmente lo podrian ser y lo normal es sentir.
Todas las probabilidades viven en cada persona.
Que yo alimente a los hambrientos, perdone un insulto, y ame al enemigo:
Estas son grandes virtudes.
Pero si tuviera que descubrir que los más pobres entre los mendigos y el más imprudente entre los ofensores están todos dentro de mí, y que yo sobrevivo necesitando de las limosnas de mi propia caridad; que yo mismo soy el enemigo que tiene que ser amado.
¿Entonces qué?
Carl Gustav Jung
Si me detengo a sentir que soy cada uno de todos los demás puedo encontrar la manera de ofrecer mi perdón y mi compasión.
Aunque a veces creo que debo ser todavía más compasiva, al menos comparándome con muchas personas tengo la tranquilidad de saber que siento algo más de compasión.
Las vidas alrededor del mundo lo necesitan.
Supongo que lo ideal sería ofrecernos más compasión incluso a nosotras mismas. Utilizarlo como medio de aprendizaje o como un entrenamiento para poder ofrecerlo a los demás después.
Actualmente es necesario prestarnos más atención a nosotras, mirarnos con ojos más dulces, libres de prejuicios, eliminando las diferencias con los demás, optando por fijarnos mejor en las similitudes.
Todas somos parecidas, tan parecidas que podemos encontrarnos inesperadamente en esa situación que observamos y que provoca que despreciemos a otras personas.
Yo creo, bueno realmente espero, que todas las personas hagan las cosas lo mejor que puedan. Solo son limitadas por sus creencias, situación personal o sus capacidades. Pero jamás una mala decision y menos una mala acción es justificable,
Realmente somos muy parecidas pero a la vez muy diferentes.
La mejor decisión sería utilizar las diferencias para encontrar los medios de aprender de los errores y compartirlos con los demás, sin juicios.
Los juicios son inventados por las personas, es algo que no debería existir. Sobre todo si son para medir a las personas por su dinero, sus posesiones o su poder. No somos lo que poseemos.
Me pregunto si hay personas que pasan su vida sin juzgar a nadie, ¿porque otras la pasan juzgando todo lo que no está alineado con sus creencias?
Intento vivir aprendiendo de mi madre, jamás juzga a otra persona y si lo hace es para ofrecer esa bella versión que los demás no tenemos la capacidad de ver. ¡Gracias mamá!
¿Por qué juzgamos a los demás? Esta pregunta en determinadas ocasiones es contradictoria porque hay comportamientos que sí deberían ser juzgados ¿Y castigados? o ¿quién de mis lectoras puede decir que no se debe juzgar la violencia o la crueldad? venga de quién venga y hacia quién vaya dirigida.
Para mí es evidente que somos tan parecidas como diferentes entre nosotras, pero ¿es suficiente esta razón para ofrecer compasión incluso a quien hace daño? Supongo que son muchas cuestiones a valorar.
Ojalá tuviese respuestas para cosas como esta.
Todas hemos conocido a personas muy problemáticas, con comportamientos destructivos o violentos tanto consigo mismas como con los demás.
Pero normalmente este tipo de personas suelen ser molestas para quien tiene que convivir con ellas, aunque esto son elecciones y entran en juego sentimientos.
Creo que atajar este problema no pasa por hacer lo mismo como respuesta entrando en una guerra personal, pero tampoco debemos permitir que alguien, por mucho que le amemos, nos haga daño.
En este supuesto, quizás la solución sea poner espacio de por medio, si tenemos la voluntad para poder hacerlo.
El gran peligro de estas personas violentas, es que se venden bien y otras personas no tienen capacidad de ver ese peligro. Por esa razón, pueden sucumbir a la maldad latente en ellas.
Los procesos compartidos son peligrosos, no solo por la diferencia de opiniones sino por la lucha interna en sí misma. Luego nos quejamos de ansiedades, sin tener capacidad de elegir nuestra auténtica forma de sentir.
Lo lógico sería simplemente odiar a quien tiene esos comportamientos odiosos, pero realmente no sé si es la solución. Este sentimiento hace más daño a quien lo siente que a quien va dirigido, como todo bajo sentimiento.
Una conclusión a esta lógica: ¿somos personas capaces de ofrecer odio? Si no lo somos y lo ofrecemos, estamos luchando contra nosotras mismas. A veces observo y veo a personas que odian un comportamiento que les he observado realizar a ellas.
Me parece de ser muy inmaduras en las decisiones y en los comportamientos.
Me pregunto ¿De que queremos rodear nuestro mundo? ¿Elegimos vivir odiando? Tiene que ser agotador y sobre todo causar infelicidad.
Muchas veces me resulta difícil ser amable con personas agresivas, o con personas que viven enfadadas, que son crueles, sobre todo las que vierten todos estos bajos sentimientos con niños.
En estos casos me resulta muy difícil encontrar y ofrecer compasión hacia ellas.
Creo que igual que para estas personas es difícil controlar esos impulsos agresivos y mantenerlos sin dañar a nadie, para muchas personas es complicado aceptar sus comportamientos.
Es evidente que nosotras no tenemos los medios para encontrar las soluciones, y se está viendo que quien puede hacer algo decide no hacerlo, así que imploro una justicia divina para ello.
Supongo que para entender comportamientos horribles es necesario un corazón de piedra y una separación en la manera de observar, una forma muy deshumanizada de mirar a las personas, dejando de verlas como tal.
Frente a esta inhumanidad me quedo con la certeza de que el universo se encargará de poner las cosas en su sitio, es tan justo como misterioso.
Y como el ejemplo de mi madre, hay más personas con capacidades superiores que logran encontrar cosas buenas en todo el mundo. A ella intento mantenerla al margen de las horribles cosas actuales para evitarle el daño que le provoca su empatía extrema.
Al observarla e intentar entenderla, me siento pequeña, me siento poco evolucionada y tengo la certeza de que ha venido a la vida con una inteligencia innata y perspicaz, alineada directamente con la inteligencia superior.
No ha podido cambiar el mundo pero ha hecho que nuestro mundo sea más hermoso y dulce, y eso ya es cambiar el mundo.
Vivo observándola, he crecido admirándola, y me gustaría alcanzar ese tipo de entendimiento. Quizás sea su manera bondadosa de observar a las personas. O la incapacidad de encontrar nada feo en su interior.
Pero independientemente de lo que sienta o quiera tengo claro que como humanos que somos, de manera natural, no tenemos la obligación de tener enemigos ni amigos, solamente deberíamos vernos como maestros.
Da igual los comportamientos, de todos hay algo que aprender, es necesario adaptarlos a los nuestros propios o para saber lo que nunca querríamos hacer o sentir.
No me puedes decir que no, las elecciones forman una realidad para cualquiera, no una verdad. La verdad está por encima de lo que vivimos.
Para poder ofrecer compasión a ciertas personas es necesario una cantidad enorme de amor y comprensión. Por eso admiro a las personas capaces de trascender nuestras limitaciones humanas.
En ocasiones me resulta demasiado difícil. Hay muchos imitadores de lo absurdo defendiendo la libertad con las manos y la conciencia manchadas de sangre.
Dejando un poco a un lado el horror mundial, todas hemos vivido situaciones difíciles.
Momentos en los que nos encontramos en discusiones acaloradas sin casi darnos cuenta, pero que nos provoca sentirnos ofendidas o engañadas.
La causa es lo de menos porque normalmente son malentendidos.
Si regreso mentalmente a alguna de ellas, vuelvo a sentir el enfado y el daño sufrido.
Siempre he intentado un acercamiento, arreglar cualquier situación maduramente, hablando, ofreciendo toda mi sinceridad y recursos. Pero si no hay respuesta y ya no depende de mi, mi deber es respetar y seguir con mi vida siendo compasiva conmigo misma y con la otra parte.
Siempre intento tener en cuenta todas las opciones y acordarme de que la otra persona o personas probablemente puedan estar dañadas, y además no sabemos cómo es su salud, física o mental… Es importante.
Imagina que a causa de este contratiempo esa persona sufre un infarto. ¿Podríamos seguir enfadadas después de ello? ¿seguiríamos ofendidas por una actitud u ofensa? Creo que estos sentimientos pueden ser sustituidos por otros, aunque la ofensa ya haya hecho daño.
Teniendo en cuenta las cicatrices que ya debemos llevar, ¿Caeríamos en la bajeza de sentir alegría por su muerte?. Hay muchas posibilidades ¿Tras ella tendremos la capacidad de perdonar la ofensa?.
Creo que perdonar es un deber divino. Porque de otra forma, en un futuro, podemos encontrarnos en la tesitura de no perdonarnos a nosotras por no haber ofrecido perdón a una persona que ha trascendido y ya no podemos hacer nada.
Si tenemos la capacidad de ver a alguna adversaria o adversario muerto a nuestros pies, creo que también podríamos ver la realidad con ojos diferentes. Somos demasiado frágiles en nuestra dureza.
Pero esto nos demuestra que la muerte es la única circunstancia que nos hace iguales.
Y también los sentimientos frente a ella.
Todas y todos venimos para marchar algún día, y todas dejaremos a seres queridos.
Todas y todos compartimos ilusiones y pérdidas.
Así que estas cuestiones realmente nos unen mucho más de lo que pensamos, nuestra realidad siempre nos une en sus misterios. Por mucho que pese a algunas personas.
En ocasiones solemos ser egoístas y pensar que solo nosotras tenemos problemas. Queremos que las demás personas sean comprensivas con nuestra situación incluso cuando anteriormente no hemos ofrecido comprensión por las mismas situaciones en otros.
Olvidamos que todas las personas tienen problemas.
Es imposible comparar, no son posibles las comparaciones.
Todas hemos compartido el mismo nivel de gravedad en momentos diferentes. Incluso aunque estemos en el mismo punto, cada persona experimenta distinto.
Fuente fotografica: SHUTTERSTOCK
Sé amable, todos los que conoces están librando una dura batalla.
– Sócrates
Compasión, escucha, amabilidad.
Puedes cambiar el día a otro con muy poco.





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