Y llegó, como en cada ciclo anual, con toda su magia

Escrito por Marié

30 de abril de 2021

Beltane

 

¡Y llegó, como en cada ciclo anual, con toda su magia, tiñendo los campos de rojo con sus preciosas amapolas!

La festividad del Dios Belenus, Bel o Beli, es la festividad del renacimiento. La Naturaleza está en pleno ejercicio, los árboles se cubren de hojas y las primeras flores del comienzo de primavera ya estan en el recuerdo. Ya se comienzan a gestar los primeros frutos.

 

Cerezos, almendros, manzanos, abedules, entre otros, apuestan por ganar la carrera. Y antes incluso de lucir sus verdes galas nos obsequian con sus delicadas flores.

 

Los primeros polluelos rompen con esfuerzo los cascarones que les dan cobijo y protección, y comienzan a aparecer en los nidos. Las mariposas, las abejas y otros insectos comienzan a dejarse ver entre los prados llenos de flores. 

 

El amor está en el aire, las feromonas estan a flor de piel. Todo en la naturaleza es un concurso por lucir sus mejores galas, cada cosa mas atractiva que la otra, jugando a ver quien nos va a permitir lograr el objetivo, quien va a ser nuestra perfecta pareja para la continuación de la especie.

 

En Beltane celebramos la vida que una vez más despierta y muestra su lujurioso esplendor. Celebramos el retorno de la vida y el vigor, la fortaleza, la alegría y el placer.

 

Los velos una vez más, se hacen sutiles y los dos mundos se encuentran, para dar la bienvenida a la vida e investirla en los bosques.

 

Ostara, reina de la primavera, da la mano en el lado luminoso del año al resplandeciente Belenus, protector del bosque y la vida salvaje, que comienza su reinado. Son la representacion del cazador y la cierva en la leyenda:

 

Y en el furor de la Caza, en lo profundo del bosque, se encuentra con la Cierva Blanca. La acecha, apunta su dorada flecha y está presto a disparar cuando ella se aleja esquiva. Él sigue su rastro, la persigue, pero ella solo se deja ver unos instantes, lo suficiente para mantener su atención y luego se aleja. Cuando por fin agotado el Cazador renuncia a la caza Ella se muestra en todo su esplendor y se le entrega.

 

En otras versiones el Cazador lanza su flecha dorada y hiere a la Cierva que huye, el sigue su rastro hasta que la encuentra moribunda y cuando pone su manos sobre su cuerpo tibio y exánime sus miradas se cruzan y Él ve quien es realmente y se enamora perdidamente. Cuando la Cierva exhala su último aliento se transforma en la Doncella.

 

En cualquiera de los casos la Diosa, la Doncella, se muestra ante el Cazador que se ha rendido ante Ella y le entrega su amor. Ambos se unen y en su unión traen la fertilidad a la tierra que dará sus frutos una vez más.

 

La pasión va despertando en estas fechas, avivando la sexualidad hasta su nivel más intenso. Es tiempo de desenfreno, de sentidos exaltados, de lujuria y placer, de fuego ardiente en los amantes.

Además de fuego, simboliza el agua que da paso a la vida, la que vemos estallar en torno a nosotros segundo a segundo.

¡Déjate inundar por la energía desmedida, elegante y sensual de Beltane!

 

Para los Celtas, Beltaine era la época de fertilidad y sensualidad desenfrenada. Cuando los jóvenes y adultos pasaban la noche haciendo el amor en las reverdecidas praderas del bosque, el sagrado Greenwood. Después del alba, ya de vuelta a la aldea, portaban enormes ramas de espino joven y otras flores de primavera. Con ellos se adornaban a sí mismos, a sus familias o las casas en donde se detenían para disfrutar de la comida y bebida. Era tradición que sus moradores les agasajasen a cambio de recibir los bendecidos adornos. En cada pueblo, el baile y la fiesta comenzaba alrededor de un poste. O de un árbol como un abedul, fresno, o del mismo árbol-mayo “erigido en las proximidades de la población para tal fin”

Las festividades estaban lideradas durante los días de fiesta, por una de las parejas que había decidido unirse ese año y que entronizados en un carro cubierto de flores, emulaban la pareja divina que simboliza la unidad del matrimonio sagrado de la Tierra y el Sol; eran la Reina de mayo y su consorte, el Rey, Jack-in-the-Green (Hombre Verde o Greenman), el dios antiguo de Wildwood, el frondoso bosque sagrado.

Beltane o Bealtaine (buen fuego en irlandés) Se celebra en nuestro hemisferio durante unos días que comienzan el día 1 de mayo, y está localizado a medio camino entre el equinoccio de primavera y el solsticio de verano. Es una fecha cargada de magia, como la magia de esta estación.
Si buscamos sus orígenes, se celebraba en Escocia, Irlanda, Galicia y la Isla de Man. También existían en las mismas fechas, en otras culturas celtas como Gales, Bretaña y Cornualles, otras celebraciones y festividades con similitud en sus ideas en los mismos días. Igualmente en la península ibérica quedan vestigios de esta antigua tradición.

Evidencias

Existen textos celtas medievales que cuentan como, para proteger a su ganado, los druidas encendían dos fuegos y con mágicos conjuros lo conducían entre ellos.

Y llegó, como en cada ciclo anual, con toda su magia y si desgranamos más profundamente la historia:

A partir de esta fecha los celtas conducían a su ganado hacia los pastos que se habían transformado en un verde profundo y hacia las montañas. No sin antes realizar el fuego sagrado, que se usaba, con su simbolismo y magia, como protección frente a lo natural y visible como ante lo sobrenatural e invisible. El fuego siempre simboliza protección y purificación.
También era utilizado para asegurar los cultivos y preservar a las personas.

Ellos creían en los espíritus o hadas especialmente activos en estas fechas, por tener su hogar en la recién estrenada naturaleza, pensaban que eran apaciguados con sus festividades.

Beltane representaba principalmente la regeneración, fertilidad, crecimiento, optimismo y luz que dejaba atrás el invierno para abrir las puertas paso a paso al verano.

También utilizaban el sagrado fuego para encender hogueras en las montañas, colinas o bosques, usando rituales con significados que tenían algún tinte político; en la víspera de la fecha.
En la antigua irlanda ese fuego, el humo y las cenizas resultantes, tenían poderes protectores y regeneradores. Por esa razón el pueblo, junto con sus animales, caminaban y saltaban alrededor y por encima de las hogueras.
En esas fechas los hogares quedaban a oscuras, y volvían a ser encendidos con el fuego tomado de las hogueras de Beltane, para llevar su magia al interior de las casas.

Adornaban sus puertas y ventanas, establos y aledaños con flores amarillas, por su evocación al venerado fuego.
También se dedicaban en estas festividades a visitar lo que ellos conocían como pozos santos, por el poder que igualmente le daban al agua “creían que el rocío de Beltane aportaba belleza y juventud”.

Y llegó, como en cada ciclo anual, con toda su magia, y actualmente, sobrevive en territorios celtas, incluso se ha extendido a otras culturas por el simbolismo y la intensidad de sus experiencias. Se siguen realizando prácticas folklóricas, dispersándose, como digo, a culturas no relacionadas.
En el irlandés actual Mi na Bealtaine “mes de Bealtaine” es el nombre del mes de mayo.

Con la llegada del cristianismo, estas prácticas y celebraciones se fueron desdibujando progresivamente. Pero gracias al Romanticismo y el interés por recopilar y registrar las culturas populares por parte de las elites, muchas de estas costumbres se registraron desde el siglo XVIII hasta el siglo XX. Aunque en este último apenas se mantenían las costumbres en zonas muy concretas.

En la actualidad

Pero a partir de ese momento, el neo paganismo celta y el Wiccanismo han resucitado las tradiciones paganas, entre ellas Beltane, como fiesta religiosa.

Calton hillEn estos primeros renacimientos de las tradiciones las hogueras sobrevivían en Oidhche Bealtaine, en el condado de Limerick, aunque año tras año va aumentando el interés por reavivar el folklore y la historia.
El festival moderno se inició en 1988 por un pequeño grupo de entusiastas, incluido el colectivo musical Test Dept, con el apoyo académico de la Escuela de Estudios Escoceses de la Universidad de Edimburgo, celebrándose en la colina de Calton.

 

¡Fuego! ¡Tambores! ¡Acrobacia! ¡Fuego! ¡Cuentacuentos! ¡Procesión a la luz de las antorchas! ¡Fuego! ¡Música! ¡Danza! ¡MÁS FUEGO!

 

Y llegó, como en cada ciclo anual, con toda su magia, y desde sus orígenes el festival ha crecido y ahora involucra a más de 300 colaboradores voluntarios y artistas con las entradas disponibles que a menudo se agotan. Si bien el festival se basa en una variedad de influencias históricas, mitológicas y literarias, los organizadores no afirman que sea otra cosa que una celebración moderna de Beltane, que evoluciona con sus participantes.

Aquí en la península también tenemos reminiscencias de este folklore ancestral en el norte. Concretamente en Galicia, territorio celta, se celebraba recogiendo los cultivos por la noche alumbrados con antorchas llamadas fachucos. Las cenizas eran esparcidas por las tierras.

También hay restos en Cantabria, en donde se celebra la fiesta de la Maya, o consagración de la primavera. En ella se plantaba un tronco en el centro de la aldea y se lo engalanaba con cintas y ramas de colores, como reverencia al símbolo fálico relacionado con la fertilidad de la estación. También elegían a la Mayadama, moza vestida con ropas blancas y adornada con flores y plantas.

En tierras del centro de la península, alta Castilla, Segovia, Burgos y Soria; se celebra también el llamado “pingado del mayo” como inicio primaveral.

– Diferentes fuentes.

¡Beltane está marcada por la sexualidad, la puerta de entrada a este mundo! 

¡Y por la fertilidad que es la que mantiene los ciclos naturales y la vida!

¡Y recuerda, vivir es siempre la mejor aventura!

 

¡Namasté!

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